El mercado que se quedó en el limbo

En 1946 se elaboró un proyecto para construir un mercado de ganado estable

Mercado de ganados que se celebraba en la localidad de Huércal Overa en los años de la posguerra.
Mercado de ganados que se celebraba en la localidad de Huércal Overa en los años de la posguerra.

En un cajón del ayuntamiento, un plano de un edificio que pudo ser mercado duerme el eterno sueño de los justos. Era un proyecto ambicioso para la época en la que se elaboró, en plena posguerra, y era un sueño imposible para la economía de una ciudad y de una provincia que tenía como uno de sus pilares básicos el sector ganadero.


Corría el año 1946, año de penurias y restricciones, cuando el Jefe del Servicio Provincial de Ganadería, don Agustín Delgado Paniagua, se embarcó en la aventura de intentar crear en Almería un mercado de ganados con carácter permanente, en un edificio que se construiría para tal fin en un lugar lo más cercano posible a la capital para que sirviera de centro de concentración de los ganaderos de la capital y de la provincia. 


Agustín Delgado presentó los planes del futuro mercado en el ayuntamiento para que el alcalde se implicara de lleno en tan ambicioso proyecto. Almería llevaba mucho tiempo sintiendo la necesidad de crear un gran mercado de ganados y sin embargo nadie se había atrevido a afrontar el reto hasta que lo hizo el Jefe del Servicio de Ganadería. “Ha faltado voluntad y decisión por parte de quienes tienen el deber de hacerlo, unido también al desconocimiento del alcance de su utilidad para los ganaderos”, dejó escrito don Agustín en el folio de consideraciones que acompañaba al proyecto.


Los que estaban en contacto permanente con los ganaderos, con los tratantes y con los carniceros, conocían sus constantes y reiteradas quejas por no disponer de un lugar en la ciudad donde concertar las transacciones comerciales de sus animales. 


Los dos concursos provinciales de ganados que se habían celebrado en los días de feria de los años 1944 y 1945 se habían resuelto con éxito, obteniéndose buenos resultados para los intereses de los ganaderos. Esta experiencia había animado a los profesionales a pedir la construcción de ese gran mercado estable que estaba necesitando la débil economía almeriense


Se estimaba entonces que eran cuantiosas las pérdidas que tenían que afrontar los ganaderos por tener que desplazarse con sus animales a mercados distantes por no disponer de uno en la ciudad. La implantación de ese mercado permanente conseguiría que el abastecimiento estuviera asegurado, que no faltaran nunca reses en el matadero municipal y serían los mismos carniceros los que acudirían a comprar. La propuesta de don Agustín Delgado era que Almería celebrara su mercado el primero y el tercer jueves de cada mes, es decir, quincenalmente, durante los meses de junio a febrero, y todos los jueves entre marzo y mayo, por ser el periodo de tiempo en el que verificaban las ventas para el ganado de exportación


Los planos, con todo el proyecto del edificio, y los requisitos de la nueva instalación, entraron en un cajón de un despacho municipal y allí se quedaron para siempre sin obtener la respuesta que buscaban. Dos años después de esta iniciativa, el Gobernador civil, don Manuel Urbina Carrera, los rescató por tratarse de una iniciativa rentable. Él mismo, junto a los responsables municipales y de la Junta provincial de Fomento Pecuario, realizó gestiones para obtener del Ministerio de Obras Públicas los terrenos de la antigua estación de Sierra Alhamilla para instalar allí con carácter permanente el ansiado mercado de ganados. El intento no tuvo ningún resultado.


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