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De los vinos volcánicos de Lanzarote al sabor de La Graciosa: un viaje gastronómico entre dos islas

Un recorrido por los viñedos volcánicos de La Geria y la cocina marinera de La Graciosa descubre los sabores más auténticos de las dos islas canarias

El paisaje costero de Arrecife, en Lanzarote, refleja la estrecha relación de la isla con el océano.

El paisaje costero de Arrecife, en Lanzarote, refleja la estrecha relación de la isla con el océano.La Voz

Sandra Ruiz Alarcón
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Hay viajes que se recuerdan por sus paisajes y otros por sus sabores. En Lanzarote y La Graciosa, ambas experiencias van de la mano: de los viñedos cultivados entre cenizas volcánicas y las bodegas de arquitectura singular de Lanzarote se pasa, casi sin darse cuenta, a una cocina marinera basada en pescado fresco y productos locales. El resultado es un recorrido gastronómico que combina tierra, mar y tradición en un entorno de enorme personalidad.

La Geria, donde el vino nace entre volcanes

Para empezar este viaje conviene dirigirse hacia La Geria, uno de los paisajes agrícolas más característicos de Lanzarote. Aquí las vides crecen en pequeñas depresiones excavadas en el terreno volcánico y protegidas del viento mediante muros semicirculares de piedra. El paisaje tiene un aspecto casi lunar, pero detrás de esta imagen hay una forma de cultivo adaptada durante generaciones a las condiciones de la isla.

Entre las variedades que protagonizan los vinos lanzaroteños destaca la malvasía volcánica, apreciada por sus aromas y por una acidez que aporta frescura. Probar estos vinos en una bodega de la zona permite entender mejor su relación con el territorio: la ceniza, la escasez de agua y el clima influyen en un producto que tiene una identidad muy ligada a Lanzarote.

La visita también permite descubrir bodegas singulares, algunas integradas en antiguas construcciones o rodeadas directamente por el paisaje volcánico. Más que una simple parada para degustar vino, La Geria ofrece una manera de acercarse a la historia agrícola de la isla.

Del paisaje volcánico al puerto de Órzola

Después de recorrer el interior de Lanzarote, el viaje cambia de escenario. El destino es Órzola, en el extremo norte de la isla, desde donde parten los barcos hacia La Graciosa.

Para llegar hasta el puerto se puede conducir desde diferentes puntos de Lanzarote siguiendo las carreteras que atraviesan el norte de la isla. Una vez en Órzola, el siguiente paso es embarcar rumbo a Caleta de Sebo, principal núcleo habitado de La Graciosa. El trayecto marítimo es corto y permite empezar a percibir el cambio de ritmo que caracteriza a la isla vecina.

Entre las opciones de conexión se encuentra Biosfera Express, que realiza el trayecto entre Órzola y Caleta de Sebo. Como los horarios pueden variar según la temporada y las condiciones del servicio, es recomendable consultar la información actualizada y, especialmente en periodos de mayor demanda, organizar la reserva con antelación.

La Graciosa, una cocina con sabor a mar

Al llegar a Caleta de Sebo, la experiencia gastronómica adquiere otro carácter. La Graciosa invita a caminar sin prisa, contemplar el paisaje y sentarse a la mesa para disfrutar de una cocina estrechamente vinculada al océano.

El pescado fresco es uno de sus grandes protagonistas. Preparaciones sencillas, productos del mar y recetas tradicionales permiten apreciar el sabor de la materia prima sin excesos. También aparecen productos locales que completan una gastronomía de marcado carácter canario.

Este es el momento perfecto para recuperar el vino de Lanzarote. La frescura de una malvasía puede acompañar muy bien platos de pescado y marisco, creando un contraste interesante entre las notas minerales y frutales del vino y los sabores salinos de la cocina marinera.

Un viaje de sabores entre dos islas

El atractivo de este recorrido está precisamente en el contraste. Lanzarote muestra una gastronomía profundamente condicionada por la tierra volcánica, mientras La Graciosa mira al mar y conserva una relación cercana con la tradición pesquera. Entre ambas se construye un viaje en el que el paisaje también se degusta.

Recorrer La Geria, descubrir sus vinos y continuar después hacia La Graciosa para disfrutar de pescado fresco es una forma diferente de conocer este rincón de Canarias. El maridaje entre los vinos de Lanzarote y la cocina tradicional de La Graciosa convierte el trayecto entre las dos islas en una experiencia gastronómica imprescindible para quienes quieren viajar también a través de los sabores.

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