Oreo, Lotus o Kinder: los nuevos postres a domicilio que invaden Adra
Icham de 37 años, ha cumplido uno de sus sueños, montar su propio negocio, un proyecto de postres a domicilio: 'Dulce Adra'

Icham elaborando algunos de sus primeros postres a domicilio en Adra.
¿Te imaginas una de esas tardes en la playa, o viendo una serie en casa, recién levantado de una buena siesta y, de repente, se despiertan en ti unas ganas incontrolables de dulce, pero no te queda nada en la despensa? Pues si eres abderitano estás de suerte.
Porque Dulce Adra te lleva los postres a domicilio. Kinder, Oreo, Lotus, tiramisú... las posibilidades son variadas y puedes pedir desde un postre individual hasta deleitarte con toda una degustación de cuatro o seis tarrinas. Una propuesta que nace en Adra y que este viernes 9 de octubre comienza oficialmente a repartir sus primeros pedidos.
Icham, un abderitano muy emprendedor
Detrás de esta nueva propuesta está Icham, de 37 años, un abderitano de origen marroquí que llegó al municipio en 1996, cuando tenía apenas siete años, junto a su madre y sus cinco hermanos. Aquí creció, hizo sus amigos y construyó una vida que le ha llevado a sentirse plenamente de este pueblo. "Soy de la Fuente del barrio", dice con orgullo cuando habla de Adra y de sus raíces.

Icham elaborando algunos de sus primeros postres a domicilio en Adra.
Durante unos 13 años estuvo fuera del municipio, pero las ganas de volver y, sobre todo, de poner en marcha un proyecto propio siempre estuvieron ahí. Ahora ha decidido arriesgarse y montar su propio negocio precisamente en el pueblo que le vio crecer.
Antes de llegar hasta Dulce Adra, Icham pasó por diferentes etapas. Estudió durante tres años en la Universidad de Granada, en la Facultad de Filosofía y Letras, aunque pronto descubrió que aquellos estudios no eran lo suyo. Después se formó durante dos años en Hostelería en Almería y comenzó a trabajar. Desde entonces, asegura, no ha dejado de hacerlo. Pero siempre tuvo una idea rondándole la cabeza: convertirse algún día en su propio jefe.
Un proyecto empresarial
Dulce Adra no fue su primera idea empresarial. En un principio, Icham pensó en montar un establecimiento de comida para llevar, pero las licencias y la burocracia hicieron que aquel proyecto resultara complicado de poner en marcha.
Fue entonces cuando apareció una nueva posibilidad. Al ver en Amazon unos recipientes que podían servir para presentar alimentos de forma individual, comenzó a darle vueltas a la idea de preparar postres en esas pequeñas tarrinas y llevarlos directamente a los clientes.
Poco a poco, aquella idea fue tomando forma hasta convertirse en Dulce Adra. El proyecto lleva cerca de un año preparándose y ahora llega el momento de comprobar si los abderitanos tienen sitio en su frigorífico para una nueva tentación.
Kinder, Oreo, Lotus y tiramisú
La carta de Dulce Adra apuesta por postres individuales con diferentes sabores. Hay Red Velvet, tiramisú de pistacho, tiramisú clásico, tarta de piña y también opciones de Kinder Bueno, Oreo y Lotus, algunos de los sabores que más han gustado durante las pruebas realizadas antes del lanzamiento.
También hay una propuesta con fruta fresca, elaborada con capas de bizcocho, crema de yogur, fruta de temporada, muesli y miel. La idea es que haya variedad para quienes prefieren el chocolate, pero también para quienes buscan una alternativa más fresca.
Icham ha ido probando las diferentes opciones con familiares y amigos antes de ponerlas a la venta y, entre los sabores que más han triunfado, están Lotus y Kinder. Incluso lanzó una encuesta en redes sociales para conocer las preferencias de sus seguidores entre chocolate y fruta. El resultado fue claro: el chocolate ganó por bastante diferencia.
Los clientes pueden pedir una tarrina individual o elegir diferentes packs. Hay una opción de cuatro postres, otra de seis con diferentes sabores y un pack pensado especialmente para regalar, con una presentación más cuidada y la posibilidad de añadir una nota.
Las redes sociales son su medio de difusión
Si hay un escaparate para Dulce Adra, ese es Instagram. Icham ha utilizado las redes sociales para enseñar el proyecto, mostrar los productos y empezar a crear una comunidad antes incluso de realizar el primer reparto.

Icham elaborando algunos de sus primeros postres a domicilio en Adra.
La respuesta ha sido mejor de lo que esperaba. La cuenta ya supera los 1.300 seguidores antes del lanzamiento y uno de los vídeos promocionales llegó a alcanzar alrededor de 30.000 visualizaciones.
Los pedidos se realizan a través de WhatsApp y las redes sociales y deben hacerse con al menos 24 horas de antelación. El motivo está en el propio proceso de elaboración: cada postre necesita su preparación y su correspondiente tiempo de refrigeración antes de llegar al cliente.
Icham lo hace prácticamente todo
Por ahora, Dulce Adra tiene detrás a una sola persona. Icham compra los ingredientes, prepara los postres, calcula los costes, gestiona las redes sociales, responde a los pedidos, organiza la producción y se encarga también de llevar cada encargo hasta su destino.
Para los repartos utiliza un Peugeot 106 que se ha convertido en un elemento más de esta nueva aventura empresarial.
También ha cuidado especialmente la conservación de los productos. Cuenta con una nevera de unos 50 litros de capacidad, para mantener los postres refrigerados durante los desplazamientos y garantizar que lleguen en las mejores condiciones.
El objetivo: que el cliente vuelva
El primer gran momento llegará este viernes 9 de octubre. Dulce Adra realizará entonces sus primeros pedidos y Icham ya cuenta con alrededor de una docena de encargos confirmados, además de alguno que llegó a última hora.
Pero para este emprendedor, el éxito no se va a medir únicamente por cuántas tarrinas venda durante el primer día. "Lo importante es cuando la gente repite", explica. Su intención es que los vecinos conozcan el producto, lo prueben y, si les gusta, vuelvan a pedir.
El proyecto quiere crecer poco a poco. Primero Adra, después ya se verá. Icham no quiere correr antes de comprobar que la idea funciona y que existe una clientela dispuesta a convertir Dulce Adra en una opción habitual cuando llegue ese momento de antojo de algo dulce.
"Yo aspiro a que llegue a ser una marca en un futuro", reconoce.
Ahora le toca ponerse manos a la obra. Comprar, preparar, refrigerar, contestar mensajes y cargar los postres en su Peugeot 106 para llevarlos por Adra. Todo para cumplir un sueño que llevaba tiempo esperando y que, por fin, comienza a hacerse realidad en el pueblo que le vio crecer.