El último titán de los pubs de Roquetas: Jazmín, 30 años del mítico café bombón batido
Cafés, mojitos y shishas, el secreto del más antiguo de los pub del paseo marítimo

Imagen del Pub Jazmín.
¿A quién no le va a gustar un ron cola a la orilla del mar por seis euros? Algo así discutían los parroquianos del pub Jazmín durante una calurosa tarde de verano, con unas olas que casi dejaban sin orilla esa parte del Mediterráneo roquetero.
Jazmín abría sus puertas en 1993, El Tiburón era la canción del verano. El dueño, Ray, daba paso a un imperio hostelero que legaría su hijo en su muerte. Uno nunca está preparado para la partida de un padre, pero a Ray hijo le tocó hacerse cargo del negocio familiar y lo hace de mil amores. Él anda siempre liado y compagina de maravilla su trabajo con el entreno y su tiempo de ocio. Pero las mejoras y adaptación a los nuevos tiempos saltan a la vista para quienes hemos crecido en la barrio.
En un monólogo en el local el humorista almeriense, Pepe Céspedes, cerró con las siguientes palabras: “Nos vemos en los bares con los suelos de tres colores”, mientras el público se partía de risa. A día de hoy el pub no solo tiene un bonito suelo porcelánico, sino que también la terraza está acristalada, lo que se agradece bastante cuando hay viento de levante.
Shiha, salitre y reggaeton a la orilla del mar a precios de barrio
La clientela asidua, oriunda, roqueteros hasta la médula, convierte este lugar en su punto de encuentro y su símbolo de identidad, ellos son los jazmineros. Y aunque sea frecuentado por locales durante el verano se ve mucho turismo descansando del calor, pidiendo una caña con acento circunflejo, británico o alemán. Allí el olor de la shisha se mezcla con el salitre y las flores de quienes fuman en el murillo del paseo. La música suele ser reggaeton y en las fiestas de Santa Ana y la virgen del Rosario, lían una buena en su caseta, solo hay que ver las fotos de Instagram @jazminpub, hasta 1200 personas tiene de capacidad.
Adaptarse a los tiempos puede que sea una de las claves de este negocio que empezó como un pub con los decibelios muy altos y un camarero que todavía los acompaña. Al principio era un negocio más enfocado al ocio nocturno. Pero con el paso de los años el horario se ha ampliado a los desayunos con zumos de frutas naturales, hasta los margarita de fresa sin alcohol o las demandas shishas. Este era y es el ocio de los jóvenes roqueteros, el sitio donde sabes que va a estar tu amiga Mary con su peña a la hora del café.
Y es que gracias a este mítico pub y a sus vecinos de barraca, Roquetas se despierta cada mañana con olor a tostadas y café recién hecho. Un rincón donde el aroma viene acompañado de vistas al mar, sonrisas constantes y una bandeja con el mítico bombón batido que muchos ya consideran el secreto mejor guardado del paseo marítimo. Pub Jazmín, en pleno Paseo Marítimo ha sabido convertirse en ese punto de encuentro diario donde el tiempo parece no tener prisa.
Café y zumo de frutas con vistas al mar
Desde bien temprano, el local abre sus puertas y deja que la brisa marina invada una terraza que se llena de vida con cada rayo de sol. Cafés, zumos, tostadas y una clientela fiel hacen de las mañanas una postal de calma y rutina bonita. Aquí, desayunar frente al mar no es lujo, es costumbre.
Pero cuando cae la tarde y las luces del puerto empiezan a reflejarse en los cristales, el Jazmín cambia de cara. El pub se enciende y con él, una nueva energía toma el relevo. Mojitos bien fríos, copas servidas con mimo y esas tapas que llegan sin avisar, como la mítica de jamón acompañando una caña, elevan la experiencia de cualquier noche veraniega. Y todo esto sin dejar de lado su esencia: un lugar cercano, donde el cliente no es un número, es un nombre. Un pub del puerto, como se conocen por la zona donde se saluda al entrar.
30 años siendo elegidos por sus clientes
Porque si algo tiene el Pub Jazmín es eso: que se vuelve hogar sin pedir permiso. Su fórmula no es compleja, pero sí genuina: servicio amable, vistas que conquistan y una carta que, sin estridencias, sabe acertar. Desde las tostadas a los cócteles, pasando por su ya célebre batido de bombón, aquí lo importante no es solo lo que se sirve, sino cómo se sirve.
Las reseñas lo confirman: Google lo sitúa en torno al 3.7 de nota, pero sus habituales le darían mucho más. En Tripadvisor, quienes lo descubren lo valoran con un redondo 5 sobre 5. Tal vez la clave esté en que el Jazmín no intenta ser lo que no es. No busca competir con las modas ni impresionar con extravagancias. Su encanto está en la naturalidad, en saber que siempre hay una mesa esperándote con vistas al mar y un café caliente entre las manos.
En un verano donde el bullicio puede llegar a saturar, este pub se reivindica como un refugio cotidiano, un balcón frente al Mediterráneo donde uno puede ser cliente o protagonista. Porque allí, cada día es distinto, pero todos saben igual de bien.