La salida extraordinaria de la Merced, en imágenes
El Prendimiento sigue celebrando su 75 aniversario con un rosario vespertino
Años se cumplen cada doce meses, pero 75 años no se celebran todos los días. Es como uno de esos eventos únicos e irrepetibles en la vida: un bautizo, por ejemplo.
Y el Prendimiento lo sabe bien. Tanto es así que la festividad de Nuestra Señora de la Merced quedará marcada en la calle de Almería como quedan esas obras de arte efímeras que son, también, algo único e irrepetible. Un menú degustación de Martín Berasategui, el último concierto que diera María Jiménez, la primera lectura de un libro de Carmen Laforet... Arte de unas pocas horas, pero arte al fin y al cabo.
La celebración Prendimiento cerraba su aniversario en la calle con la salida extraordinaria de la tercera de sus tres titulares: el Prendimiento salió en viacrucis extraordinario en Cuaresma, el Cautivo lo hizo en junio en procesión extraordinaria y ahora era el turno de la Merced. A las 18.45 horas de la tarde, la puerta de la Catedral se abría para dejar salir un nutrido cortejo de unos 60 cirios, a los que habría que sumarle insignias, diputados de tramo, presidencia, cuerpo de acólitos y, cómo no, los fieles y devotos que rodeaban en todo momento a Nuestra Señora de la Merced, en su paso pero sin palio.
Así, tras pasar por Bendicho, el cortejo que rezaba el rosario al ritmo de la poderosa voz de Martín Campos se encaminó hacia el Santuario de la Virgen del Mar, templo al que la imagen accedió con los sones del himno de la patrona de Almería, interpretado por Santa Cecilia de Sorbas, que ya no se separaría más del mercedario manto azul al que acompañan cada Miércoles Santo.
Y de ahí, a la Catedral. Acompañada de todos. Porque las coincidencias del calendario, juguetonas, hicieron que a la Merced fueran a verla todos (incluso los que no estaban). Estaban, claro, los hermanos. También los que iban a cumplir con la U.D. Almería en el estadio unas horas después, ataviados con la camiseta rojiblanca. Estaba, seguro, Juan Antonio Barrios, hermano mayor honorario prendío en la sede que tiene la hermandad en el cielo. Estaban los capataces de los tres pasos. Había gente llegada de Barcelona y cofrades de toda la vida de Almería...
Estaban hasta los que no sabían que estaban. Por poner un ejemplo, estaban hasta María y Carmen, dos pequeñas que habían bautizado un rato antes al pequeño Martín. Ninguno de los tres saben que estuvieron, pero allí estaban, bajo el manto de la Merced.

La Merced, saliendo de la Catedral de Almería.

La Merced, entrando en el Santuario de la Virgen del Mar.

La Merced, en la plaza Virgen del Mar.

Decoración en la Escuela de Artes en la llegada de la Merced al Santuario de la patrona.

El manto azul de la Merced.

La Merced, con las últimas luces del día.

La Merced, bajando la calle Real.

Largas filas de cirios acompañando a la Merced.

La Merced, inédita: sin palio y en la plaza Bendicho.

La Merced, inédita: sin palio y en la plaza Bendicho.

La Merced, inédita: sin palio y en la plaza Bendicho.

La Merced, inédita: sin palio y en la plaza Bendicho.

La Merced, inédita: sin palio y en la plaza Bendicho.

Primer plano de la Merced.

La Merced, tras la Catedral.

Juan José Martín Campos rezando el Rosario.

La Merced, bajando por el lateral de la Catedral.

La Merced, bajando por el lateral de la Catedral.
