La feria del centro encara su recta final con lleno total en las calles
La feria del centro encara su recta final con lleno total en las calles
Al principio parecía que se iba a producir un milagro, a materializar uno de esos sueños que se saben imposibles por las propias leyes de la Naturaleza: una Feria del Mediodía sin ese calor, ese sol aplastante del agosto almeriense profundo...
El día había amanecido nubladete, y al filo de las dos la sensación era de un poco de bochorno, pero entonces venía una brisa que subía del puerto y serpenteaba por las calles, y el cuerpo aguantaba bien. Mas los sueños, ya se sabe, sueños son. A las dos y media comenzó a ‘levantar el día’, apareció el sol, y el Mediodía volvió a ser él mismo.
Comodidad
Las calles, plazas, bares y ambigús, de todas formas, se llenaron hasta los topes. Este año, definitivamente, no es el de los trajes de flamenca, ni el de los grupos con camisetas. Ni siquiera el de las flores en el pelo. Que las hay, pero pocas y desperdigadas.
Al Mediodía la gente va, sobre todo, con ropa cómoda y fresca. Pantalón corto, falda, camiseta... Y en grupo. Lo demás es fiesta.