La Voz de Almeria

Feria de Almería

Toreros con mucho que decir, pero toros con muy poco que torear

Toreros con mucho que decir, pero toros con muy poco que torear

Jacinto Castillo
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Las emociones que todos esperaban de esta primera de abono se quedaron en la dehesa, sesteando a la sombra de la encina más frondosa. Lo que vino del campo fue un encierro mediocre en casi todo, salvo en nobleza, cualidad que con ser valiosas, aporta muy poco cuando los toros salen justos de fuerza y sin demasiada codicia. Esos toros que tienen tan poco que torear que los toreros, con ser buenos toreros, apenas consiguen que los tendidos se enerven: muletazos sueltos, oficio demostrado y algunas estocadas meritorias. Nada de casta deshaciéndose en la muleta, nada de peligro burlado con torería, nada de bravura sometida.


A los tres diestros les tocó cuidar a sus enemigos para que no acusaran en exceso la falta de brío, cuando no, llevarlos por el buen camino en la embestida a base de oficio y voluntad.  ¿Habrá sido un golpe de calor el culpable del escaso lustre de  este encierro? Lo cierto es que, sin ser malos toros, no han sido ninguno de ellos ese toro que hubiesen merecido cualquiera de los tres toreros que se anunciaron, con Iván Fandiño como sustituto de Morante.


Manzanares


De entre los tres, Manzanares reivindicó su sitio en el toro, llegando más lejos que sus compañeros de terna. Manzanares no quiso dejar pasar la ocasión de reivindicarse ante sus seguidores, que ya comienzan a ser mayoría por todos los tendidos. 
Consciente de la limitaciones de sus primer enemigo, cargó de seda la muleta y lo llevó con suavidad muy toreado, evitando bajar la mano en exceso por si el animal se resentía. Le dio tiempo para que respirara y se repusiera de los dos lances mal contados que el toro soportaba en cada tanda. El animal pedía mimos más que firmeza y el excelente torero se los dio sin olvidarse de  plasmar su depurada personalidad en la faena.


Manzanares mostró su tarjeta de visita en los medios situándose desde los primeros lances muy por encima de su enemigo, con la muleta siempre puesta delante para que el toro repitiera, pero cuidándose de bajar la mano en exceso, ya que la res no estaba para esos excesos ni tampoco los necesitaba. Una gran estocada elevó definitivamente el tono de su actuación y el respetable pudo expresar lo mucho que le admira.
Su segundo sacó algo más de viveza, sin por ello brillar en modo alguno. Manzanares manejó bien el capote y luego no encontró mayores dificultades para sacarle al toro todo lo que llevaba dentro, que tampoco  era mucho.


Ruiz Manuel


El diestro almeriense  lució el capote en el que abrió plaza, tanto en los lances de recibo como en un quite por chicuelinas.  Quiso Ruiz Manuel ofrecer lo mejor de su toreo y abrió la faena con unos ayudados por alto que prometían.  Y así hubiese sido, si el toro hubiera sacado arrestos suficientes. Tandas suaves, tratando de encelar al animal en la pelea y naturales con sabor, siempre atenuado por la debilidad de la res. En su segundo volvió a intentarlo. El toro pareció algo más animoso y Ruiz Manuel plasmó algún lance vibrante, fruto de tanto oficio como atesora. Pero poco más.


Fandiño


Iván Fandiño puso toda la carne en el asador, para ganarse el corazón de esta Plaza, y lo habría conseguido con otros toros. Comprometido y alentado por el aire que trae de temporada grande, el vasco demostró también que tiene mucho que decir y que debe tener la oportunidad de anunciarse en esta Feria, sin necesidad de ser el sustituto de ninguna figura.


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