Lo que nadie cuenta del alquiler turístico en Almería: más costes, más gestión y más regulación
Gala Ranert, de VB Investment, analiza el auge y los riesgos del alquiler turístico

Las vistas de una vivienda en la costa almeriense.
El alquiler turístico se ha consolidado como una de las opciones más atractivas para inversores inmobiliarios en la última década. Plataformas como Airbnb o Booking.com han facilitado el acceso a un mercado global, permitiendo a propietarios maximizar ingresos… al menos en apariencia. Pero, ¿sigue siendo tan rentable como antes?
“Muchas personas piensan que comprar una vivienda y subirla a una plataforma es suficiente para empezar a ganar dinero, pero detrás hay una gestión mucho más compleja de lo que parece”, explica Gala Ranert, administrativa y agente inmobiliaria de VB Investment.
Ingresos altos pero variables
A diferencia del alquiler tradicional, el turístico ofrece ingresos potencialmente más elevados, especialmente en destinos con alta demanda. Una vivienda bien ubicada puede generar en temporada alta el equivalente a varios meses de alquiler convencional.
Sin embargo, esta rentabilidad está lejos de ser constante. La estacionalidad, los cambios en la demanda y factores externos —como crisis económicas o restricciones al turismo— hacen que los ingresos sean impredecibles. El inversor ya no solo gestiona un inmueble, sino casi un pequeño negocio hotelero.
“Hay temporadas muy buenas, pero también meses más flojos. Por eso es importante analizar bien la zona y el perfil del cliente antes de invertir”, señala Ranert.
A los gastos habituales (hipoteca, comunidad, impuestos) se suman otros específicos: limpieza frecuente, mantenimiento intensivo, reposición de mobiliario y comisiones de plataformas. Además, muchos propietarios recurren a gestores profesionales o software especializado como Guesty o Hostaway, lo que implica nuevos costes operativos.
“Muchos propietarios no calculan el coste real de mantener una vivienda turística en buenas condiciones. Y hoy en día, si no cuidas los detalles, las valoraciones terminan afectando directamente a las reservas”, añade.
Cada vez más ciudades europeas están endureciendo la normativa sobre alquiler turístico. En Barcelona, por ejemplo, las licencias son limitadas y difíciles de obtener. Madrid ha implementado restricciones por zonas, mientras que Lisboa ha llegado a congelar nuevas licencias en áreas saturadas.
Para el inversor, esto introduce un riesgo clave: la incertidumbre regulatoria. Un cambio legislativo puede afectar directamente a la viabilidad del negocio.
“La regulación está cambiando constantemente y eso obliga a estar muy informado antes de tomar decisiones. Hay clientes que buscan precisamente asesoramiento para evitar problemas futuros”, apunta Gala Ranert.
En el entorno digital, las reseñas lo son todo. Una mala valoración en Airbnb puede reducir drásticamente la ocupación. Esto obliga a mantener estándares altos de calidad, atención al cliente y experiencia del huésped, elevando el nivel de exigencia para los propietarios.
La respuesta depende del perfil del inversor. Para quienes buscan ingresos pasivos y estabilidad, el alquiler tradicional sigue siendo más predecible. En cambio, el alquiler turístico puede resultar atractivo para quienes estén dispuestos a asumir mayor riesgo, dedicar tiempo a la gestión o profesionalizar el servicio.
En definitiva, el alquiler turístico ya no es una fórmula de rentabilidad fácil. Es un mercado competitivo, regulado y exigente, donde el éxito depende tanto de la estrategia como de la capacidad de adaptación.
Desde VB Investment trabajan precisamente acompañando a propietarios e inversores. “Cada vivienda y cada cliente son diferentes. Nuestro trabajo es ayudarles a encontrar la opción que mejor se adapte a sus objetivos y a la realidad actual del mercado”, concluye Gala.