Asaja propone crear un lobby para defender al campo almeriense
Dice que la agricultura familiar peligra por la presencia de grupos inversores

Miembros de ASAJA en la presentación del decálogo
La patronal agraria Asaja-Almería ha propuesto un decálogo de actuaciones que considera imprescindibles para la defensa del modelo de agricultura familiar que ha permitido el despegue de la provincia y dado sustento a miles de familias.
Francisco Vargas, presidente de la organización profesional, considera que el desembarco de inversores con capitales para invertir en la agricultura suponen una distorsión de los mercados en los que el agricultor tradicional puede ser el gran perjudicado.
Presencia
A su juicio ha llegado el momento de que los productores incrementen sy nivel de participación en todo tipo de asociaciones, organizaciones y cadenas; en otras palabras. es partidario de crear lobbies de presión para hacer frente a las amenazas que se ciernen sobre el modelo almeriense.
Como ejemplo las actuales negociaciones del tratado de comercio e inversión entre la UE y Estados Unidos, el TTIP: “en esas negociaciones están interviniendo hasta 298 grupos de presión, 269 de ellos privados. Y 113 de esos grupos son agroalimentarios que ganan dinero sin producir, sólo moviendo productos de unas zonas a otras con el único fin de ganar dinero”.
Critica esa posición porque entiende que incluso están incumpliendo con las directrices de Naciones Unidas, que indican que antes de sacar de un país, generalmente con costes laborales muy bajos, sus productos alimenticios hay que garantizar el abastecimiento a las poblaciones locales, “pero a esos grupos les importa poco si la gente se muere de hambre”, asegura Francisco Vargas.
Toca organizarse
Entre esos grupos de presión no hay ninguno en el que Almería tenga aunque sea una mínima presencia y Vargas cree que es una necesidad imperiosa abordar proyectos y procesos que incrmenten la presencia de los productores en la toma de decisiones de las empresas a la hora de comercializar, e ncluso de tener presencia en las cadenas de distribución “porque de esa capacidad puede depender nuestro futuro”.
Se trata de fomentar la democratización y la participación de los agricultores a través de un mayor nivel de organización “porque hay muchas cosas que cambiar, desde el reparto de los resultados hasta el reconocimiento del esfuerzo que realizan los productores día a día”.
Ese nivel más alto de organización permitiría desde la planificación de los cultivos, de las fechas de siembra, la planificación de contratos entre agricultores y clientes o poner en marcha campañas ambiciosas de promoción y de imagen del sector dentro y fuera de España.
Parte esencial del plan es cuidar la calidad, la seguridad alimentaria y la trazabilidad de todas las producciones.