La Voz de Almeria

Economía

Del bigotudo Juan Lirola al naranjero Jerónimo Parra: 140 años de la Cámara de Comercio de Almería

Una de las instituciones más longevas de la provincia celebra su aniversario con una ceremonia de homenaje a señeras empresas, instituciones y negocios de esta tierra

Foto de familia de los premiados y autoridades en el Palacio de Congresos de Aguadulce.

Foto de familia de los premiados y autoridades en el Palacio de Congresos de Aguadulce.

Manuel León
Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Un médico aragonés, Basilio Paraíso, puso en marcha en 1886 España –cuando aquí aún no se había visto el humo del ferrocarril- la locomotora de las cámaras de comercio industria y navegación. Y como una fiebre tropical se fue extendiendo por todas las provincias hasta la espartera y espartana Almería. De Juan 'bigotes' Lirola al antuso naranjero Jerónimo Parra, han transcurrido 140 año, un taco de tiempo, para Almería y para cualquier ciudad, situándose la Cámara de Comercio y de Industria -que es también de Navegación- como una de las instituciones más longevas de esta provincia, que más que provincia es ínsula incomunicada, a pesar de los esfuerzos camerales y descomunales durante cerca de siglo y medio. Por eso, la Cámara almeriense quiso ayer hacer parada y fonda en su sede del Palacio de Congresos de Aguadulce para honrar a unas cuantas instituciones y comercios en una ceremonia a la que asistieron 250 personas y en la que se encerró en una vitrina una cápsula del tiempo con periódicos del día y la reseña del día de su creación como testimonio de sus orígenes y como legado para las futuras generaciones cuando ya Jerónimo no esté al frente. 

Fue el presidente Parra el encargado de abrir el acto, con una intervención en la que ha puesto en valor la función de la Cámara como institución al servicio de las empresas. “Acompañar ha sido, en esencia, nuestro oficio y compromiso durante estos 140 años”, ha señalado. Durante la intervención, Parra ha recordado también la profunda transformación experimentada por la economía almeriense, que ha pasado de una actividad fundamentalmente local a contar con un tejido productivo competitivo y abierto al mundo. Una evolución protagonizada por empresas que han creado marca y alcanzado posiciones de liderazgo en sectores como la producción hortofrutícola, la piedra natural y el mármol, la agroindustria, la logística, el comercio, el turismo o las energías renovables.

A las palabras del presidente, ha seguido uno de los momentos más destacados de la ceremonia: el homenaje a empresas que han mantenido su actividad durante más de un siglo, algunas incluso anteriores a la propia constitución de la Cámara, y que representan una parte de la historia comercial y empresarial de Almería. Los reconocimientos han distinguido a Casa Puga (1870), El Valenciano (1870), Grupo López Guillén (1880), La Dulce Alianza (1888), Muebles Pepín (1889), Panadería El Rosal (1890) y El Once de Septiembre (1891).

Junto a las empresas, también ha sido reconocido el Círculo Mercantil e Industrial de Almería, fundado en 1899 y propietario del Teatro Cervantes desde 1921, por su trayectoria como institución vinculada a la vida cultural y social de la ciudad. Un legado que forma parte de la memoria colectiva de Almería y que afronta una nueva etapa de la mano de Cajamar.

La Cámara ha distinguido igualmente a Asempal, por su labor en la representación y defensa de los intereses empresariales de la provincia, así como al Ayuntamiento de Roquetas de Mar y a la Diputación Provincial de Almería, por su vinculación y colaboración institucional.

El acto también ha reservado un espacio para reconocer a quienes han asumido responsabilidades al frente de la institución en distintas etapas. En este apartado, se ha homenajeado a los expresidentes Francisco Martínez-Cosentino Justo, que ejerció el cargo entre 1998 y 2002; José Antonio Flores Rubio, presidente entre 2002 y 2006; y Diego Martínez Cano, quien presidió la Cámara desde 2006 hasta 2019.

Junto a ellos, la institución ha rendido homenaje a sus profesionales, reconociendo la labor desarrollada por las personas que han formado parte de sus equipos y que han contribuido al funcionamiento de sus servicios y programas de apoyo empresarial a lo largo de los años.

Este acto del 140 aniversario ha incluido, además, un reconocimiento a la Cámara de Comercio de España, por su defensa del sistema cameral y su apoyo continuado a la institución almeriense, con una mención especial a la labor de su presidente, José Luis Bonet, quien ha participado en la celebración mediante un mensaje audiovisual dirigido a los asistentes.

Asimismo, se ha distinguido a la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía. La consejera de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo, Rocío Blanco, ha agradecido a la Cámara de Comercio de Almería el reconocimiento que ha concedido a su departamento por el apoyo e impulso para el desarrollo del Plan Cameral de Andalucía. Durante su intervención, Blanco, ha destacado la importancia de la colaboración entre las administraciones y las Cámaras de Comercio para apoyar al tejido empresarial y ha puesto en valor el papel que desempeña la Cámara de Almería, que lleva 140 años acompañando a las empresas de la provincia en ámbitos como la formación, la innovación o la internacionalización.

La ceremonia ha incorporado distintas intervenciones artísticas, comenzando con la actuación de la violinista Nadia, que ha interpretado la Novena Sinfonía de Beethoven. Otro de los momentos de la celebración ha sido “Cantautora”, una creación escénica concebida especialmente para el 140 aniversario y protagonizada por Anabel Veloso, Gabriel Pérez y Lydia Moreno. La propuesta ha combinado danza, música y repentismo mediante una interpretación en directo en la que el movimiento, la guitarra y las décimas improvisadas han servido para evocar la memoria y la trayectoria compartida de la institución. La celebración ha concluido con un cóctel para los asistentes, amenizado por la actuación musical del guitarrista Guillermo Fernández, que ha puesto el broche final a los actos conmemorativos del 140 aniversario.

La celebración también ha dejado espacio para la reivindicación de las necesidades del tejido empresarial almeriense. Durante su intervención, Jerónimo Parra ha puesto el foco en las dificultades que siguen condicionando la actividad y competitividad de las empresas de la provincia, desde las cargas burocráticas y el incremento de los costes hasta la escasez de recursos hídricos y las deficientes comunicaciones, que continúan situando a Almería en una posición de desventaja respecto a otros territorios.

Ante este escenario, Parra ha incidido en la razón de ser de la institución y su labor de formación, asesoramiento y representación de los intereses generales del comercio, la industria, los servicios y la navegación, funciones que han acompañado la trayectoria de la Cámara desde su creación.

Heredera de las organizaciones gremiales

El objetivo de los hacendados de la época era crear unos clubs, herederos de las antiguas organizaciones gremiales, que promovieran el comercio y evitaran la competencia innecesaria. Lo que en principio fue una institución privada y celosa de sus funciones, se fue abriendo a la sociedad hasta acaparar todos los pequeños, medianos y grandes empresarios. La Cámara de Almería, a pesar de los inevitables cuestionamientos y de las necesarias voces críticas, ha sido en las últimas décadas una brújula para la provincia. Quién no quiera verlo así, no será del todo honesto.

Gente como José Antonio Picón, Paco Cosentino, José Antonio Flores o Diego Martínez Cano, han contribuido a acendrar ese carácter de árbitro y de gallo de morón entre tirios y troyanos de la política profesional. No nació para eso la vieja Cámara, pero con los años, desde sus tiempos en Marqués de Heredia se ha erguido como uno de los más claros ejemplos de representación –con matices, eso sí- de la sociedad civil, que en su día acuñara el filosofo Gransci. Ejemplos no han faltado: desde campañas como ‘Almería sin salidas’ a la Mesa de las Infraestructuras cuya idea ha sido imitada en otras provincias. No se trata de cosechar, sino de sembrar primero y a la Cámara no se le puede reprochar que no haya sembrado, especialmente en estas últimas décadas. Esta institución, ahora ubicada en la Avenida Cabo de Gata, ha tenido siempre entre sus objetivos la promoción del comercio exterior, la internacionalización, abrir caminos, mares y senderos comerciales, como Marco Polo, como Sinuhe, como los eternos navieros holandeses, con el objetivo de que las empresas de Almería amplíen sus negocios, sus carteras de clientes, sus mercados, más allá de la provincia, de la región o del país. 

Y ha contado con sectores sólidos, a los cuales ha ido alentando y aventando, hinchando velas en las procelosas aguas de los negocios internacionales, llenas de tiburones de la intermediación: la agricultura y la industria auxiliar, el turismo, el mármol y la construcción. A través de las ferias en el Palacio de Congresos y de las misiones internacionales se han puesto muchas piedras en el camino para que la economía almeriense siga siendo la más exportadora de la región en términos netos. El otro de los cometidos de la institución cameral ha sido el de profundizar en las ofertas de formación y proporcionar herramientas a los nuevos emprendedores. De Ahí nació el Servicio de Estudios de la Cámara de Comercio, las distintas publicaciones y los cursos en idiomas, informática o relaciones internacionales. La Cámara podría haber hecho más, podría haber sido más eficaz, probablemente sí, podría haber hecho menos, también afirmativo. Pero lo cierto es que nadie le puede discutir su misión de observar, registrar e informar a los empresarios; de ser como una atalaya sobre sierra Alhamilla o Sierra de Gádor para otear el mundo y decirle, a quien quiera escucharla, por dónde van los tiros.

tracking