Las relaciones e intereses de Almería con el reino de hielo
Guerra Fría, tractores y hasta estrellas Michelin componen una serie de lazos que llevan décadas dándose a miles de kilómetros

Ilulissat, en Groenlandia.
Groenlandia vuelve a ocupar un lugar central en el tablero internacional. Estados Unidos, Dinamarca y el Gobierno groenlandés han cerrado un nuevo acuerdo de defensa que amplía la presencia estadounidense en la isla, permite modernizar la base de Pituffik y contempla nuevas áreas militares en un territorio que Washington considera estratégico para la seguridad del Ártico y del Atlántico Norte. Precisamente, hace unas semanas, Donald Trump se mostraba eufórico través de sus redes sociales tras conocerse el acuerdo.
BREAKING NEWS: I am pleased to announce that the United States of America has entered into an Agreement with The Kingdom of Denmark, and Greenland, that gives the United States permanent control over security, and all other needs, in Greenland, completely addressing ALL of our…
— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) September 19, 2026
Al otro lado del Atlántico, Almería podría parecer completamente ajena a lo que sucede entre icebergs, bases militares y pequeñas localidades del Círculo Polar Ártico. Pero no es del todo así. Hay conexiones históricas, empresariales y comerciales que unen ambos territorios y alguna de ellas resulta especialmente llamativa. Una vez más, la actualidad internacional permite poner el foco y desgranar unas relaciones que llevan décadas dándose a más de 4.000 kilómetros de distancia.
Dos accidentes en plena Guerra Fría
El 17 de enero de 1966, un B-52 estadounidense que transportaba cuatro armas termonucleares chocó con un avión cisterna sobre Palomares, en Cuevas del Almanzora. Dos años y cuatro días después, el 21 de enero de 1968, otro B-52 con armamento nuclear se estrelló junto a la base estadounidense de Thule, hoy Pituffik, en Groenlandia.
Ambos accidentes estaban ligados a la estrategia nuclear estadounidense durante la Guerra Fría y la propia Fuerza Aérea de Estados Unidos los ha tratado conjuntamente en estudios posteriores sobre exposición radiológica. Palomares y Thule quedaron así vinculadas por dos accidentes nucleares ocurridos con apenas 735 días de diferencia y protagonizados por bombarderos del mismo ejército. El municipio de Cuevas del Almanzora continúa sufriendo las consecuencias.
De Cantoria a una aldea entre icebergs
Cosentino, nacida en el Valle del Almanzora, vinculó su conocida marca Silestone con KOKS, un proyecto gastronómico instalado temporalmente en Ilimanaq, una pequeña población groenlandesa próxima a Ilulissat.
El restaurante se ubicó en una aldea de apenas medio centenar de habitantes, rodeada de icebergs y a la que se llega por barco o helicóptero. Así, una marca nacida en Cantoria quedó asociada a un establecimiento situado en uno de los núcleos más pequeños de Groenlandia.
KOKS, reconocido internacionalmente por su cocina nórdica, instaló allí durante unos años su restaurante en un conjunto de antiguas edificaciones frente a la bahía de Disko. Cosentino promocionó el proyecto dentro de su Premio Cocina Sin Límites, impulsado junto a Madrid Fusión, destacándolo como uno de los restaurantes más remotos del mundo. El proyecto de Poul Andrias Ziska, tuvo durante varios años el mérito de ser el restaurante con estrellas Michelin más aislado del mundo.

La capital de Groenlandia, Nuuk.
En Groenlandia caben 247 Almerías
La provincia de Almería tiene unos 8.775 kilómetros cuadrados y Groenlandia supera los 2,16 millones, lo que significa que dentro de la isla cabrían unas 247 provincias de Almería.
Sin embargo, la población ofrece una comparación muy distinta. Groenlandia ronda los 57.000 habitantes, mientras que Almería supera los 780.000. Toda la isla tiene aproximadamente la mitad de vecinos que Roquetas de Mar y menos habitantes que El Ejido. Nuuk, su capital, ronda los 20.000 residentes, menos, por ejemplo, de los que tiene en la actualidad el municipio de Adra
Viajar desde Almería puede llevar 40 horas
Llegar hasta Groenlandia desde Almería no es sencillo. La conexión aérea más barata localizada ronda los 670 euros, pero obliga a hacer cuatro escalas y emplear unas 40 horas y cinco minutos. El recorrido pasa por Londres-Stansted, Edimburgo, Keflavík y Nuuk.
De otro lado, la opción más rápida cuesta alrededor de 936 euros y permite reducir el trayecto a 14 horas y 35 minutos, con dos escalas: Madrid-Barajas y Copenhague antes de llegar a Nuuk. Una vez en Groenlandia, además, no existe una red de carreteras que conecte sus principales poblaciones, por lo que muchos desplazamientos deben hacerse en avión, helicóptero o barco.
Ocho toneladas de tomate rumbo al Ártico
El comercio directo entre Almería y Groenlandia es muy reducido, pero llamativo. DataComex solo recoge dos operaciones en toda la serie consultada. La primera se produjo en 1996, cuando desde Almería se exportaron 8.220 kilos de tomate por un valor equivalente a 2.079,23 euros.
La segunda aparece en 2015 y fue en sentido contrario. Almería importó desde Groenlandia mercancía registrada como “partes y accesorios de vehículos”, dentro del apartado de tractores, por apenas 129,15 euros. En casi treinta años, la relación comercial registrada se resume así en algo más de ocho toneladas de tomate enviadas desde Almería y una pequeña importación de componentes para vehículos.
Groenlandia también aparece en la ciencia almeriense
En el apartado científico, los hielos de Groenlandia sirven desde hace décadas para reconstruir cómo ha cambiado el clima del planeta y esos registros también se han comparado con sedimentos extraídos del Mar de Alborán para estudiar la evolución climática de hace miles de años. En el herbario de la Universidad de Almería se conserva además un ejemplar de Groenlandia densa, una planta acuática cuyo género comparte nombre con la isla.
Además, la nación situada en los confines del mundo y Tabernas mantienen un curioso paralelismo climático. Ambos parecen representar dos extremos del planeta, pero ambos albergan paisajes desérticos. El desierto almeriense constituye uno de los paisajes áridos más singulares de Europa y su escasez de precipitaciones ha dado lugar a unas condiciones prácticamente desérticas. En Groenlandia sucede algo aparentemente contradictorio. Pese a estar cubierta de enormes cantidades de hielo, amplias zonas presentan características propias de un desierto polar debido precisamente a la escasa cantidad de precipitaciones que reciben.
De hecho, Groenlandia y Tabernas han llegado a aparecer juntos en selecciones internacionales de grandes paisajes desérticos. Una coincidencia especialmente llamativa para dos lugares que, climáticamente, parecen representar dos extremos del planeta.