Quiénes son y dónde están todos los 'fondos buitre' en Almería
El nuevo Decreto limita a estas gestoras la compra de pisos por debajo de 70% del valor de mercado; en la provincia hay 23.000 viviendas en alquiler

Trama urbana en el centro de Almería.
El Gobierno ha publicado ya en el BOE una de las propuestas estrella de su paquete para proteger la vivienda: que los fondos buitre -grandes carteras de inversión que compran deuda o activos inmobiliarios principalmente de bancos- puedan adquirir pisos por debajo del 70% de su valor para evitar presión sobre los alquileres de las clases mas vulnerables.
Qué incidencia tienen en Almería este tipo de actores cada vez más de la tramoya del ladrillo: El principal fondo de inversión inmobiliaria que opera en la provincia es, con mucha diferencia, la gestora norteamericana Blackstone, la más grande del mundo, uno de los grandes propietarios de viviendas en Almería y en el resto de España. A través de distintas sociedades ha llegado a controlar en torno a 1.800 viviendas en Almería distribuidas en 26 municipios de la provincia. Mantiene acuerdos comerciales con sociedades colaboradoras como Aliseda y Anticipa. Tiene viviendas a la venta y en alquiler en el entorno de Villablanca y Torrecárdenas.
Otro de los fondos ‘carroñeros’ es Lone Star que labora en la provincia con operadores como Hudson Advisor y Servihábitat. Es también otro de los grandes fondos estadounidenses que más han intervenido en el ladrillo almeriense. Aparece en esta provincia muy conectado con Multigestión Almería. Su plataforma Servihábitat, sin embargo, dejó de estar en su órbita para ser adquirida por Pollen Street Capital, que acordó comprarla y fusionarla con Hipoges y Finsolutia.
Cerberus ha sido también otro de los grandes compradores de activos inmobiliarios procedentes de la banca española con presencia notable en Almería, donde aparece vinculado a Solvia. Actualmente comercializa numerosos inmuebles en la provincia, distribuidos en Almería capital, Roquetas, Vícar, Pechina y Fiñana.
Una de las gestoras que más está creciendo este último año es Pollen Street, aunque parte de su cartera no es en propiedad ya que gestiona activos para terceros. Otro fondo que ha tenido cierta presencia es Apolo.
Un agente menos conocido es DFI, que raíz alemana, que creó la plataforma Niding, específicamente para desarrolla una cartera de alquiler que asciende a más de 2.000 en España, incluidas algunas docenas en Almería.
Azora aparece en el mapa de otra manera: históricamente ha gestionado activos residenciales vinculados a la Sareb (banco malo de capital mixto) y participa también en Almería, aún tímidamente en el ecosistema del inversión en alquiler social. Un caso concreto es el de tuTecho, que tiene vivienda en Níjar. Sareb tiene una notable presencia en Almería, pero tiene tintes muy distinto a un fondo buitre.
Hay que aclarar que, en la mayoría de las ocasiones, los fondos que tienen viviendas en alquiler en Almería no son necesariamente los mismos que tienen viviendas en venta y además en muchas ocasiones el alquiler lo gestiona una agencia.
A partir de ahora, las entidades no podrán adquirir viviendas cuando la operación se realice por un precio inferior al 70% de su valor de mercado para impedir operaciones especulativas tanto en obra nueva o de segunda mano.
23.346 pisos en alquiler en la provincia
Según el último análisis del Sistema Estatal de Indices de Alquiler de Vivienda, Almería tenía en 2023 (último dato computado) 23.346 viviendas en alquiler habitual, el 8,3% sobre su parque de viviendas principales. Almería es por tanto, la provincia andaluza con menor parque absoluto de alquiler habitual en Andalucía, por delante solo de Huelva y Jaén, aunque su peso sobre el parque de viviendas principales es superior al de la mayoría de provincias andaluzas. En estos alquileres están incluidos también los de temporada, que han sido también limitados por el nuevo Decreto del Gobierno. El alquiler, no obstante, ha ganado peso en Almería, sobre todo en Almería capital donde el porcentaje sobre el total de viviendas es del 16%, frente a un 11% en 2011, según el Instituto Nacional de Estadística.