El Instituto Celia Viñas tendrá un hotelico enfrente
Respetará la fachada histórica de Javier Sanz y antes estuvo junior Informática, el traductor Javier Roda y el notario Francisco Rico

Casona de Javier Sanz donde se construirá un pequeño hotel.
La calle javier Sanz, en un historicista edificio haciendo casi esquina con Rueda López, albergará un hotel frente al Instituto Celia Viñas. Los promotores previsiblemente iniciarán la construcción a inicios del próximo año. El area de Urbanismo municipal que dirige la concejala Eloísa Cabrera ha aprobado ya el Estudio de Detalle del inmueble situado en el número 26, que cuenta debajo con un gabinete de estética, flanqueado por una floristería y una cafetería.
Con la ejecución de este proyecto se reordenarán los volúmenes, que, en aplicación de las normas del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), permite la construcción de una planta ático con objeto de ocultar medianeras, pero sin aumentar la edificabilidad autorizada por el Plan General y manteniendo la edificación histórica en plantas baja y primera. Con este estudio de detalle se posibilitará, previsiblemente a inicios del próximo año, que los propietarios puedan iniciar la construcción del hotel cuyo proyecto se presentó a través de la Unidad Aceleradora de Proyectos. El proyecto respetará la fachada protegida.
En ese inmueble de la céntrica calle Javier Sanz, estuvo hace unos años instalada una empresa de informática denominada Junior Informática. Mucha décadas antes ocupó esa casona la familia del traductor almeriense Javier Roda. Después también tuvo su estudio el notario Francisco Rico Pérez.
En Almería cada vez son más las antiguas viviendas que encuentran una segunda oportunidad convertidas en pequeños hoteles, hostales boutique o alojamientos con encanto, por ejemplo en la calle Antonio Vico. No se trata únicamente de una inversión turística. Es, sobre todo, una forma de rescatar patrimonio antes de que desaparezca definitivamente.
La gran ventaja de Almería es que todavía conserva un poco de su casco antiguo. No tiene la monumentalidad de otras capitales andaluzas, pero sí posee un patrimonio doméstico extraordinario: casas burguesas de finales del siglo XIX y principios del XX, viviendas con patios interiores, artesonados, suelos hidráulicos, balcones de hierro forjado y una arquitectura que habla de la prosperidad comercial que tuvo la ciudad cuando el puerto exportaba mineral, uva y esparto.