Puente de Mayo y alertas por granizadas: 10 consejos de conducción y protección del vehículo
Se esperan lluvias muy intensas, granizadas y vendavales, que pueden afectar a puntos de Andalucía, Comunidad de Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha, La Rioja,....

La reducción de visibilidad por la precipitación obliga a adoptar una estrategia visual más activa.
La presencia de dos DANAs va a provocar que en las próximas horas crezcan con fuerza las tormentas en amplias zonas de España. Se esperan lluvias muy intensas, granizadas y vendavales, que pueden afectar a puntos de Extremadura, Comunidad de Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha, La Rioja, Zaragoza, Navarra, País Vasco, Galicia y Andalucía.; que pueden afectar a la seguridad vial en este Puente de Mayo.
El granizo tiene un impacto directo tanto en la seguridad vial como en la integridad del vehículo. Su caída puede reducir drásticamente la visibilidad, comprometer la adherencia y obligar a maniobras de emergencia, mientras que los impactos sobre la carrocería y, especialmente, sobre el parabrisas y las lunas, pueden generar daños estructurales inmediatos o microfisuras que evolucionan con el tiempo y provocan una rotura. Ante este escenario, la conducción requiere máxima precaución y anticipación, y la protección del vehículo se convierte en un factor clave para minimizar daños y garantizar la seguridad.
10 consejos si nos sorprende una granizada
1.- Mantener la calma
Las granizadas suelen producirse de forma repentina y pueden sorprender al conductor. El impacto constante del granizo sobre los cristales y la carrocería genera un elevado nivel de ruido que incrementa la tensión y el nerviosismo dentro del vehículo, pudiendo incluso provocar miedo, especialmente en los niños.
2. Cómo conducir
Durante una granizada, la conducción debe ser especialmente conservadora. Es imprescindible reducir la velocidad de forma progresiva, sin frenazos bruscos, aumentar la distancia de seguridad y evitar cualquier maniobra repentina. El granizo puede comportarse como pequeñas esferas que reducen la adherencia —similar al efecto de canicas sobre el asfalto— y, además, enfría la superficie del neumático, disminuyendo aún más el agarre. La visibilidad también puede verse comprometida, por lo que se deben mantener encendidas las luces de cruce y conducir con máxima atención al entorno.
3. Visibilidad y estrategia visual
La reducción de visibilidad por la precipitación obliga a adoptar una estrategia visual más activa. Es habitual que el conductor tienda a fijar la mirada en puntos cercanos, lo que reduce la capacidad de anticipación; por ello, es clave elevar la mirada y observar a mayor distancia para ampliar el campo visual y mejorar el tiempo de reacción. En condiciones de baja visibilidad, especialmente de noche, conviene apoyarse en las luces de los vehículos precedentes para interpretar el trazado de la vía y detectar posibles incidencias.

La DGT aconseja disminuir la velocidad y mantenerla baja para no tener que hacer uso del freno.
4. “Leer” el asfalto
El estado del asfalto aporta información clave sobre la adherencia. Es necesario identificar charcos o acumulaciones de agua que puedan provocar acuaplaning, así como interpretar el comportamiento de la superficie: un asfalto más claro y brillante, que refleja la luz, suele ofrecer menor agarre que uno más oscuro y mate. Esta lectura permite anticipar riesgos y adaptar la conducción en consecuencia
5. Dónde parar o buscar refugio
Si la intensidad de la granizada o la pérdida de visibilidad impiden conducir con seguridad, lo más recomendable es detenerse en un lugar seguro y esperar a que remita. Deben priorizarse espacios protegidos como garajes, estaciones de servicio o zonas cubiertas. En carretera, es fundamental evitar arcenes con baja visibilidad y no detenerse bajo puentes en vías con tráfico, ya que pueden generar situaciones de riesgo por frenadas bruscas y acumulación de vehículos.
6. Cómo orientar el coche al detenerse
Una vez detenido, se aconseja orientar el vehículo con el frontal hacia la dirección de caída del granizo. El parabrisas está diseñado con mayor resistencia estructural que otras superficies del vehículo, por lo que ofrece una mejor protección frente a impactos directos.
7. Mantenerse dentro del coche
Durante una granizada es fundamental permanecer dentro del vehículo y evitar salir mientras la caída sea intensa. El coche actúa como una barrera de protección frente a impactos que, en episodios severos, pueden alcanzar velocidades elevadas y causar lesiones. Además, abandonar el vehículo en estas condiciones incrementa el riesgo de atropellos, resbalones, desorientación por la baja visibilidad o exposición directa a los impactos del hielo.

No está demás encender las luces de emergencia para ser más visible.
8. Sin miedo a la rotura del parabrisas
Uno de los principales temores es la posible rotura del parabrisas; sin embargo, en caso de producirse, no supone un riesgo inmediato para los ocupantes, ya que el vidrio está diseñado para no fragmentarse hacia el interior, impidiendo la entrada de granizo o fragmentos. Es clave no dejarse llevar por el ruido o la preocupación por los daños, ya que esta distracción puede comprometer la conducción. Mantener la calma y la atención en la vía sigue siendo la prioridad.
9. Cómo proteger el coche si está aparcado en la calle
Si el vehículo se encuentra estacionado en la vía pública y no es posible resguardarlo en un garaje o zona cubierta, se pueden aplicar medidas de protección básicas para minimizar los daños. Colocar elementos como mantas, alfombrillas o fundas protectoras sobre las zonas más expuestas —principalmente techo, capó y, si es posible, el parabrisas— ayuda a amortiguar el impacto del granizo.
10. Revisar el vehículo tras la granizada
Tras una granizada, es fundamental revisar el estado de las lunas del vehículo. Si no se repara a tiempo, un pequeño impacto en el parabrisas puede convertirse en una grieta debido a cambios de temperatura, vibraciones o tensiones estructurales del vehículo.