10 consejos para evitar accidentes en un temporal de lluvia y viento
La borrasca Leonardo está provocando grandes precipitaciones en toda España.

Según diversos estudios, el riesgo de sufrir un accidente cuando llueve es un 70% superior
La borrasca Leonardo está dejando intensas lluvias y carreteras cortadas a su paso por la Península. La lluvia es uno de los factores climatológicos que más afecta a la conducción y un hecho bastante desconocido es que la principal culpable de la siniestralidad en lluvia son los problemas asociados la menor visibilidad cuando llueve, más que el riesgo de derrapar asociado a una carretera mojada. Por este motivo, Carglass® España recomienda a los conductores extremar las precauciones cuando se producen lluvias fuertes y seguir unos consejos básicos para mejorar la seguridad al volante cuando llueve.
Mantener el parabrisas y los limpiaparabrisas en buen estado
Según un estudio de FESVIAL, 6 de cada 10 conductores no comprueba que su parabrisas permita una buena visión, el 75% de los conductores españoles reconoce haber conducido con las escobillas en mal estado y más de un 70% no las sustituye con la frecuencia recomendada
Las gotas de agua en el parabrisas distorsionan la luz y reducen el rendimiento visual del conductor. Incluso con los limpiaparabrisas en funcionamiento, la falta de uniformidad de la capa de agua sobre el cristal explica la mayor parte de la reducción de la visibilidad. Este efecto se multiplica si el parabrisas sufre desperfectos (impactos, grietas, arañazos…), y si los limpias no están buen estado.
Tener una correcta estrategia visual
La pérdida de visibilidad por la lluvia hace que, inconscientemente, el conductor dirija la mirada a puntos más cercanos de la carretera, lo que produce una menor capacidad de anticipación a las situaciones de la conducción y aumenta su carga mental. Hay que intentar, siempre que se pueda, levantar la barbilla y mirar a lo lejos para tener más tiempo de reacción ante imprevistos, tener un campo visual más amplio y a que el cerebro gestione mejor la información visual que recibe.
Fijarnos en los vehículos del entorno
De noche o con visibilidad muy reducida en fuertes precipitaciones, fijarnos en las luces de los vehículos que nos preceden nos ayuda a saber por dónde va el camino y si hay imprevistos que les obligan a frenar. Hay que estar atentos a los vehículos que nos rodean, sobre todo, camiones y autobuses, pues pueden levantar grandes cantidades de agua al pasar sobre charcos. Mirar bien hacia delante antes de adelantar o cruzarnos con ellos, para saber lo que va a pasar durante esos segundos en los que se pierde la visión. Si recibimos una gran salpicadura por sorpresa (sobre todo, de vehículos que vienen del sentido contrario de una autovía o autopista) no hay que perder la calma por el impacto del agua, ni por quedarnos “a ciegas”: hay que mantener la trayectoria y no dar frenazos.
Parar en un lugar seguro
Si la visibilidad se reduce hasta imposibilitar la conducción, hay que parar en un lugar seguro para no ser embestidos por otro vehículo. Hasta encontrar ese lugar, hay que avanzar alternando la vista al frente con miradas más cercanas a izquierda y derecha buscando las líneas de la carretera.
“Leer” el asfalto
El aspecto del asfalto nos da muchas pistas sobre su adherencia. Hay que buscar charcos o regueros que puedan causar un acuaplaning, y también saber detectar su agarre: un asfalto claro que refleja a luz como el cristal suele tener menos agarre que uno oscuro que no reflecta la luz.

Cuando llueve, los cristales tienden a empañarse más rápido.
Comprender el funcionamiento de los sistemas ADAS
Un riguroso estudio de la American Automobile Association (AAA) ha demostrado que el funcionamiento de los sistemas ADAS se ve afectado negativamente por la lluvia, y mínimamente por la suciedad en el parabrisas. El 69% de las pruebas realizadas con lluvia simulada dieron como resultado que el vehículo cruzó las líneas y se salió del carril. En cuanto a la frenada de emergencia, el 17% de las pruebas realizadas con lluvia a 40 km/h, y el 33% de las pruebas a 56 km/h, dieron como resultado una colisión.
El parabrisas se empaña más rápido
Cuando llueve, los cristales tienden a empañarse más rápido. Un cristal sucio por dentro hace que se empañe con más facilidad y que sea más difícil de desempañar. Esto también es importante en las ventanillas laterales, que nos permiten ver a través de los retrovisores exteriores. Lo más eficaz es poner la ventilación en su función específica (la que dirige el aire hacia el parabrisas), con al aire acondicionado y la recirculación, además de la calefacción.
Encender las luces de carretera para ver y ser vistos
No las largas, pues su reflejo reduce la visibilidad. En condiciones extremas, activar los antiniebla traseros y no olvidarnos de apagarlos cuando el tiempo mejore, para no molestar a los demás ni recibir una multa.
Aumentar la distancia de seguridad
Esto os dará más tiempo de reacción ante imprevistos y reducirá el agua en suspensión que levanta el vehículo que llevamos por delante.
Usar un tratamiento “antilluvia” para el parabrisas
El tratamiento repelente de lluvia en el parabrisas que ofrece Carglass® hace que las gotas de agua apenas toquen la superficie del cristal, formando “perlas” que ruedan rápidamente. Está demostrado por diversos estudios* que los tratamientos hidrofóbicos mejoran la agudeza visual y que son particularmente beneficiosos de noche.