Los que más sufren
Los porteros, con Ángel Férez, realizan un trabajo que muchas veces no se valora
En un día con tanta lluvia al inicio del entrenamiento, quien más lo sufre es el portero. Tiene que lanzarse al césped para evitar recibir un gol, y hay más riesgo que de falle al atrapar la pelota al estar muy mojada. Este miércoles, Ángel Férez no cambió su agenda pese al agua y continúa con su trabajo, que a veces resulta invisible, ya que todas las miradas de los asistentes al Anexo (pocos, pero buenos), se centran en defensas, centrocampistas y delanteros. En una esquina, Casto, Julián y Yeray siguen con su puesta a punto. Precisamente, Casto no terminó la sesión, aunque Julián y Yeray sí continuaron en la hierba con el maestro de la portería, un Férez que te exige a la vez que saca una sonrisa. Son muchos años de experiencia y se nota.