Cadena perpetua
El vestuario habla de encadenar dos victorias y solo se encadenan al pozo

Mucho verbo y poca carne para un Almería encadenado a sufrir.
Esta temporada solo ha pasado 5 veces y no se logró. Cuando se le ganó al Leganés, Osasuna o Zaragoza, en el vestuario todos hablaban de “encadenar dos o tres victorias seguidas y...”, pero no hay manera y seguimos con la cadena perpetua desde la séptima jornada de Liga.
Dicen que lo van a conseguir de boquilla, porque luego lo disimulan en el campo. No sé si estar en la cola hace jugar con más miedo que vergüenza o será la manta que no nos llega.
Cada victoria lleva la coletilla o el tópico de enganchar con otra cuando el único enganche que tiene el Almería es el de la cola de la clasificación. Aquí sí que nos encadenamos y no nos podemos soltar.
Esto es lo de sembrar y dar trigo. Ya ni Goro (que todo lo puede), se atreve a apostar cuando les pidió tres victorias seguidas y otra vez: tururú.
Otros lo consiguen, pero tiran más a portería que el Almería. Otros lo han logrado, pero tienen jugadas de pizarra y las aplican. Otros matan con un gol y juegan sin presión fuera de casa: el Almería no.
Vamos a encadenar sufrir hasta el final y seguir sumando jornadas en el pozo ante el asombro de toda la Segunda División, que llegó a hablarnos de usted y ahora nos tutea.
Esta temporada lo mejor o lo peor llegará al final, porque las cuentas no salen y el equipo ve como los directos rivales son capaces y ellos no.
Por hablar de encadenar vamos a disfrutar de tres jornadas sumando, que ya es algo con Pipo Goro. Pero el récord de jornadas sumando lo tiene el catalán Joan Carrillo a base de seis empates.
Eso sí que es encadenar y no lo que tenemos ahora. Hay que esperar a que la cadena de la cola no sea perpetua y nos hayan echado seis meses y un día de condena.
Qué ganas tengo de que llegue ese día.
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