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No pudo ni contra diez

Mereció más, pero pierde el liderato tras empatar contra un Sevilla serio

Los jugadores del atléti lo intentaron hasta el final.

Los jugadores del atléti lo intentaron hasta el final.

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A las tres de la tarde la riada de gente nada caminaba al Calderón lo hacía despojándose de bufandas, gorros y plumas. 23 de enero decía el calendario. 26º grados, un termómetro en una parada de autobús al sol. Caminaba la afición a un estadio, el Calderón, a cuyos pies corre el río Manzanares pero en el que ya no hace frío ni en enero. Otro milagro del Cholo.


Deberá emplearse a fondo, eso sí, el técnico argentino para convertir las ocasiones en goles si quiere que sus partidos no acaben 0-0 una y otra vez porque lo de dejar tu portería a cero siempre está muy bien, pero sin goles sólo se puede sumar de uno en uno. Lleva el Atlético 180 minutos sin celebrar uno y eso, de momento, ya han supuesto dos cosas: que el Atlético ya no es el líder de la Liga y que el miércoles tiene un partido a vida o muerte contra el Celta si quiere jugar las semifinales de la Copa.


El de ayer ante el Sevilla comenzó a contar, de verdad, en el minuto 65. Había metido Simeone a Carrasco para darle otra velocidad a un partido dominado por las tácticas, las pizarras, el miedo a cometer un error de la primera parte. Pero entró Carrasco y el Atlético le puso esa punta de velocidad que le había faltado al Atlético en la primera parte. Cinco minutos después Koke encontraba a Griezmann que, de cabeza, envió el balón al palo derecho de Sergio. La jugada fue rapidísima. Visto y no visto. El Atlético acababa de ponerle una revolución más al partido.


Poco después el Sevilla se pasaría de revoluciones. Y sería en ese minuto, el 65’: Vitolo se parapetó en una esquina del área para que Vietto, que venía como una bala por la izquierda, caño a Coke incluido, no pasara. ¿Resultado? Amarilla. Ya tenía otra. A la caseta. Y, de regalo, también Unai Emery. Al Sevilla, con Banega siempre encimado por tres, terminaron por apagársele todas las ideas que tenía. O la única. Porque salió con un plan muy definido: patadón arriba y a ver si uno de los altos (Krychowiak, Llorente o N’Zonzi) cazaban alguna. No lo hizo nadie. Apenas una de Banega, siempre vigiladísimo por tres, en la primera parte, y ya. El Atlético tomó definitivamente el control con Juanfran y Filipe dando guerra por sus bandas y Vietto alborotando cada vez que tenía el balón. La grada no dejaba de cantar un uy tras otro. Uy a un remate de Carrasco tras un saque en corto de una falta de Saúl. Uy a una ocasión que Vietto, solo ante Sergio, inexplicablemente envió arriba. Uy a un remate de cabeza de Griezmann que se fue fuera.


Y uy a uy, buscó el Atlético desde ese 61’ el gol, como si los treinta que quedaran fuera un larguísimo último minuto, mientras Iglesias Villanueva se divertía sacando amarillas (respirabas, amarilla, te movías, amarilla). Pero el reloj avanzaba minuto a minuto y el hasta ahora líder no era capaz de meterle un gol a un Sevilla con diez. Todas las ocasiones acababan en uy. Gabi de volea y uy. Correa toca el balón, se quita de encima a tres, dispara y uy. Griezmann de cabeza y uy. Otra volea de Gabi y uy. Carrasco de falta directa y uy. Así llegó el 90’ sin otro milagro del Cholo, sin que, el hasta el viernes líder, fuera incapaz de convertir ninguno de esos uy en gooool.


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