El Leganés encendió la alarma del Almería
Lo que parecía un accidente puede terminar en siniestro total si se baja

Los seguidores del Almería saludaban a un gigante con pies de barro.
Era Agosto y hacía calor. El Almería recibía a un Leganés de Segunda con el cuerpo aún caliente de su paso por la Primera División. Con una campaña de abonos sobresaliente y con la mejor plantilla, el Mediterráneo se preparaba para la primera victoria.
Nadie había ganado en verano a los de Sergi Barjuan que se fueron al descanso metiendo tres goles y jugando al fútbol. Era lo esperado con la gran inversión. Con la gran plantilla. Con las distancias presupuestarias...
Pero en la segunda parte ese mismo Almería que enamoró se quedaba en calzoncillos ante su afición recibiendo dos goles y no encajando más por fallos de los atacantes del Leganés.
Salieron los aficionados del Estadio pideidno la hora y preguntándose aquello de: ¿cuál es el verdadero equipo? si el de la primera mitad o el de la segunda.
La bombilla de alarma quedó encendida y al sábado siguiente en La Romareda ya no fueron dos: le metieron tres y los fallos en defensa eran de bulto.
El Leganés tiró para arriba y el Almería no corregía sus fallos. Volvía a ganar a Osasuna con un gol caído del cielo y todo lo demás una travesía del desierto impropia de una plantilla tan bien pagada.
Ahora que se acerca el inicio de la segunda vuelta que nadie olvide todo lo que el Leganés nos enseñó. Nos encendía la alarma y nadie llamó a los bomberos a tiempo. Sergi se quemó como Rivera y Carrillo.
Aquello del 3 a 2 al Leganés se tomó como un accidente en el vestuario y a día de hoy tenemos al equipo al borde del siniestro total si no levanta el vuelo en la segunda vuelta y apaga la luz roja que encendían los pepineros.
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