Goro aúna voluntades rojiblancas
Como líder de un nuevo proyecto

Goro.
El gran problema del Almería, prácticamente desde la marcha de Unai Emery, ha sido el carecer de un líder que ejerciera como tal desde su banquillo.
El club almeriense ha venido dando la sensación de mirar más hacia la plantilla que al hombre que debía dirigirla y por eso uno tras otro los técnicos han ido siendo cesados o no han querido seguir, caso de Javi Gracia, porque no se sentía respaldado por todos los sectores de la vida rojiblanca.
Si tras la salida del técnico vasco, hoy en el Sevilla, la afición almeriense ha suspirado por un técnico, esa ha sido Néstor Gorosito. Por eso, nada más conocerse el nombre del nuevo técnico, el sentimiento de satisfacción entre los seguidores almerienses ha sido unánime.
La confianza que todos teníamos en el técnico argentino, yo el primero, incluso más que nadie, estaba basada en saber que era un preparador trabajador, serio, convencido de la bondad de su trabajo y con la capacidad de liderar a un vestuario frágil, sumido en la depresión y sin fe en sus opciones de salir en el pozo en el que estaba inmerso y que le había conducido a ocupar el farolillo rojo de la tabla.
Por encima de todo Goro ha demostrado en todos los equipos que ha estado que está capacitado para aunar voluntades, tocar corazones y reducir el miedo a través de la ilusión y la confianza.
Por eso en los dos encuentros que ha dirigido a su escuadra, con los mismos mimbres que su antecesor, ha sido capaz de sumar cuatro puntos y, sobre todo, cambiar la faz del equipo.
Hoy veo al Almería como un conjunto convencido de lo que está haciendo, que no se va a dejar doblegar por ningún rival ni por ninguna circunstancia adversa. El sábado acudía a Anduva con una defensa de circunstancias, encajó un gol en propia puerta y supo reaccionar convencido de que aquello no podía quedar así, y no quedó.
La presencia de ayudantes de gran nivel como Sebastián Somoza –preparador físico-, Jorge Borelli y Gustavo Zapata, para mí avalan la competencia del entrenador que huye de la teoría del mediocre, que tanto abunda en torno al fútbol, que suele preferir la compañía de gente inferior para no quedar en evidencia. Ahora la familia rojiblanca está convencida de estar en la senda correcta.