El Almería tiene que ser esta Liga cabeza de ratón y... no es lo mismo
El profesor de táctica de la Andaluza, claro

Martín Doblado deja claro lo que se le viene encima al Almería.
Hasta ahora, en primera, decíamos que la U. D. Almería jugaba a ser “cola de león” y …no es lo mismo. Los que juegan en la cola, para no descender, tienen de margen hasta que, matemáticamente, se produce el descenso. Este margen dura, prácticamente, toda la temporada, ya que, …ganas un partido y subes varios puestos y te sales del descenso; el fin de semana siguiente pierdes, pero han perdido los demás y no ocurre nada. Los que juegan en cabeza, tienen un panorama completamente distinto; para ascender tienes que sumar una cantidad de puntos que te obligan a anotar cada semana: si pensamos que se asciende con setenta y cinco a ochenta puntos, una simple operación aritmética nos dice que, para subir, hay que anotar cada semana al menos dos puntos; esto significa que si una semana no sumas, bajas varios puestos, porque los que conviven en ese espacio sí suman. Con lo difícil que es ganar un partido en el fútbol de hoy, yo no conozco otra forma de encarar la temporada, para vivir cómodamente en la “cabeza del ratón”, que ser un equipo diferente para bien.
Los equipos diferentes, lo pueden ser porque los jugadores que lo componen son de máxima calidad y a estos, solo hay que mantenerlos a un buen nivel físico y alinearlos bajo un sistema equilibrado, que ellos hacen el resto. Conseguir estos jugadores tan valiosos, no está al alcance de cualquiera y por supuesto, no a la de esta U. D. Almería; tenemos que acudir a la otra opción: La estrategia más acertada en fútbol, por jugarse en un campo rectangular y tener las porterías en los extremos, será la de conducir el juego en amplitud para luego profundizar.
El trabajo de zonas exige la creación de un bloque compacto por la distancia entre líneas, que tiene que ser la justa y necesaria; de esta forma se crea un bloque impenetrable que va y viene, en ataque y defensa. La presión y el acoso del contrario exige jugar rapidísimo, y eso se consigue con la “comunicación praxémica”; significa que la decisión que toma el jugador que tiene el balón, exige un protocolo de actuación en el resto; de esta forma, el equipo juega a la máxima velocidad, ya que el jugador sabe lo que tiene que hacer en cualquier momento, así como lo que van a hacer sus compañeros. Esto exige un catálogo de soluciones, inspiradas en unos guiones propuestos por el entrenador para cualquier situación y repetir y repetir hasta practicarlos de memoria. Por último, un sistema con unas tácticas individuales posicionales que faciliten todo lo anterior; unos hombres entre líneas con la calidad necesaria para jugar en espacios reducidos y con un tanto por ciento elevado de aciertos en las decisiones de riesgo; un buen juego por bandas y alguien que las empuje…
La táctica te da reglas básicas para todo esto.