Un portero que ha perdido el miedo
El trabajo mental ha sido un apartado importante en el proceso de recuperación del gallego
Parecía un niño con guantes nuevos, que los eran, porque no hay nada peor para un deportista de élite que estar casi cuatro meses sin poder desempeñar tu labor. Realizó varias paradas y salidas como si llevara entrenando con normalidad toda la temporada. Eso sí, el primer gol que encajó fue obra de Thievy. El capitán, Miguel Ángel Corona, dio la mano al portero antes de botar un córner para darle ánimos tras su vuelta al grupo. También Michel Macedo, que se encontraba en uno de los fondos ejercitándose con el recuperador Enrique Portaz, apoyó a su compañero en sus primeros minutos de partidillo.
El miedo
Perder el miedo a una recaída era lo más importante en el proceso de recuperación, y solo se puede conseguir entrenando como uno más. Y es lo que hizo Rubén en el día de ayer. A partir de ahora, Juan Ignacio Martínez tiene donde elegir, si bien parece difícil que el gallego pueda entrar en la convocatoria para el choque con el Levante. JIM y Férez, preparador de porteros, se curaron en salud y volvieron a llamar a Yeray Gómez, del filial, por si surgían problemas con Rubén.
Julián Cuesta se ha ganado el puesto y queda muy poca Liga, por lo que Rubén Martínez es consciente de que le queda poco margen para intentar recuperar su sitio en el once titular del Almería.
La inoportuna lesión de diciembre, unido a que Rubén termina contrato el 30 de junio, provoca que su futuro esté en el aire. Podría entrar en la lista para visitar al FC Barcelona si se mantiene su línea ascendente. El portero no solo ha tenido que trabajar en lo físico, sino en lo psicológico para no venirse abajo.