El equipo de JIM pagó muy caros sus pocos errores ante la Real Sociedad
La clave estuvo en la medular, en la que Verza y Corona se sintieron en inferioridad

El Almería B dejó escapar dos puntos ante la Real Sociedad.
Tanto los aficionados como la prensa solemos ser muy ventajistas a la hora de valorar un partido y nos fijamos sobremanera en el resultado final para dictar sentencia en nuestros comentarios o crónicas. La cosa tiene su lógica, porque el marcador definitivo suele ser la suma resultante de lo acontecido en el terreno de juego, pero a veces no es tan sencillo.
El balón fue de la Real
Se puede decir que el empate final premió el dominio y el control de la pelota que ejercieron los de Moyes, con un 55 por ciento de posesión, que no deja de tener mérito en campo contrario, y castigó duramente los pocos errores cometidos por el Almería. El trivote realista formado por Granero, Pardo y Zurutuza primero, y Xabi Prieto después, se impusieron a Corona y Verza, en clara desventaja numérica por la poca aportación de Soriano a la medular. La consecuencia fue un Almería partido en dos con demasiados jugadores por delante del balón, cuatro, o tres porque el maño estaba casi siempre en zona de nadie.
En un partido plácido para los porteros, Julián sólo tuvo que intervenir en una ocasión y Rulli, dos. La efectividad ante las porterías de unos y otros fue máxima. Los goles en el bando local llegaron como consecuencia de jugadas bien elaboradas.
El primero fabricado por Michel Macedo y culminado por Thievy Bifouma y el segundo en una jugada estratosférica del congoleño que sirvió en bandeja a Tomer Hemed. No fueron fallos de los rivales, sino acierto de los almerienses. en los goles de Real Sociedad la historia es bien diferente. El primer tanto llega en una acción a balón parado, en la que Julián Cuesta pudo hacer mucho más y no dejarse superar por el bote de un balón blando, y el segundo en una falta de coordinación defensiva en la que Sebastián Dubarbier perdió de vista a Sergio Canales.