Bouleau, acento francés un cuarto de siglo después
Unicaja Costa de Almería ficha como ‘conductor’ de su nuevo proyecto a un experimentado colocador, que será el segundo jugador galo en la historia del club

Valentín Bouleau ficha por Unicaja Costa de Almería.
Se llama Valentín Bouleau y cumplirá 31 años en pretemporada. Nuevo colocador de Unicaja Costa de Almería, su trayectoria se ha desarrollado en todo momento al más alto nivel. Viene del Aero Odolena Voda, de la potente Extraliga de República Checa. Francés de nacimiento, ha pasado por muchos de los más grandes de su país, iniciándose en Spacer's Toulouse Volley, para ir a Rennes Volley, en el cumplió tres etapas distintas, y a París Volley, AS Illac Volley y Nice Volley-Ball. Fuera de Francia, además de en Chequia, ha jugado en Portugal, en el AJ Fonte do Bastardo, y en Estonia, en el Selver x TalTech.
Mochila llena, depósito de experiencia totalmente cargado, viene a hacer historia. Y es que será el segundo jugador galo que vista el verde en los 40 años de historia ahorradora. Y no solo eso, sino que ha pasado ya un cuarto de siglo desde el primero. Fue en la temporada 2001/2002 cuando se fichó Christian Strehleau, central que también pasó en su momento por Rennes, Paris y Niza, y que brilló en Italia y otros países antes de llegar a Almería. “No lo sabía; pensaba que habían pasado más franceses por el club”, reconoce. Supone todo un acicate más: “Siempre intento representar a Francia de la mejor manera posible”.

Valentín Bouleau llega a Almería para competir al máximo nivel.
Aplica esa máxima: “Cuando juego en el extranjero hago todo lo que está en mi mano para dejar una buena imagen de mi país”. Capricho de la casualidad, su apellido significa ‘abedul’ en español, el ‘árbol de la luz’ con el que se relacionan la pureza y la renovación, los nuevos comienzos, en definitiva, que es justo lo que busca Unicaja Costa de Almería. Bouleau va a cumplir dos deseos: “Siempre he tenido muchas ganas de descubrir esta liga y la cultura española, y este es un club histórico y ambicioso, así que supe enseguida que era una gran oportunidad para mí, y me gustan los nuevos retos y salir de mi zona de confort”.
El nuevo desafío de este colocador cumple con las “muchas ganas de seguir creciendo y progresando en un entorno diferente”. Eso sí, “creo que para un colocador hace falta tiempo para alcanzar la madurez deportiva, y me siento muy bien tanto física como mentalmente”, asegura de manera textual. Eso lo compagina con la humildad “Sé que aún puedo mejorar en muchos aspectos del juego, porque estoy convencido de que cada jugador puede seguir progresando hasta el último día de su carrera”. Se define como “un colocador muy ofensivo, al que le gusta influir en el juego desde el saque, el bloqueo y también en ataque”.

Unicaja Costa de Almería volverá a tener a un galo en sus filas 25 años después.
Más sobre ello, “muchas veces me dicen que parezco tranquilo en la pista, pero siempre intento encontrar el equilibrio entre la calma y la agresividad competitiva”, advierte. Para él, “lo más importante es disfrutar jugando y siempre rindo mucho mejor cuando me divierto en la pista”. Sobre tener a Jesús Ríos a su lado, de solo 18 años, se ha mostrado encantado: “Muchísimo; tuve la suerte de contar con colocadores increíbles a mi lado cuando tenía su edad, como Tavares, Pinheiro o Toobal, y por eso estoy encantado de poder ayudar y de devolver un poco de todo lo que yo recibí cuando era más joven”.
Una oportunidad que no quería dejar escapar
Abundado sobre su carrera, es agradecido: “Diría que he tenido mucha suerte por descubrir diferentes culturas y conocer a personas apasionadas por este deporte en varios países, lo que ha sido una experiencia muy enriquecedora”. Reflexiona que “Francia tiene muchísimos jugadores de gran nivel y una liga muy competitiva, y además salir al extranjero también me ha permitido tener oportunidades y desarrollarme de una manera diferente como jugador y persona”, textualmente. En ese punto y con tales ideas, “el acuerdo con Unicaja se cerró rápido; valoraba volver a Francia, no quería dejar pasar una oportunidad como esta”.

Bouleau tenía buenas referencias del club y de la ciudad de Almería.
A su nuevo club pretende aportar “un poco del estilo de juego francés, mucho hincapié en el trabajo defensivo y en la mentalidad de pelear cada balón”. Otros de sus fuertes son “el buen ambiente y el espíritu de equipo”. De hecho, considera “sinceramente” que “un equipo con menos talento puede ganar a cualquiera si es el grupo más unido dentro y fuera de la pista”. Además, y “por supuesto”, sueña “con ganar títulos, juego para eso, pero antes habrá mucho trabajo por delante: descubrir la liga, conocer al equipo, adaptarme rápido y rendir al mejor nivel lo antes posible, todo ello un desafío fantástico para mí”.
Un año diferente para Bouleau
En definitiva, y recordando que “hay muchos factores que influyen en una temporada”, si se consigue “todo eso”, se puede “llegar muy lejos”. A nivel individual, algo muy bonito y que le marcará: “Será mi primera temporada siendo padre, así que será una experiencia nueva y tendré que adaptarme a ese nuevo ritmo de vida”. Insiste en la humildad de que quiere seguir mejorando “muchos aspectos” de su juego, a pesar de que sobre él hay muy buenas referencias, como las de Ángel Rodríguez y Jorge Fernández: “Ambos son dos grandísimos jugadores y personas, así que me hace muchísima ilusión y les estoy muy agradecido”.
En cuanto a los objetivos, “quiero ayudar al equipo a competir al máximo nivel posible y por luchar por títulos”. Ha sido lo suyo cada año: “Siempre he jugado para intentar ganar, y esta temporada no será diferente”. Es, además, lo que ha marcado la historia del club: “Sabía que es un histórico y conozco a varios jugadores españoles que solo me han hablado bien tanto del club como de la ciudad, como Gus Delgado, Ángel Rodríguez y Guille Hernán, y eso me dio todavía más confianza en mi decisión de venir”. Sobre Almería, “conocida por sus escenarios de cine, por su equipo de fútbol, que estuvo muy cerca de ascender a LaLiga y, por supuesto, por sus invernaderos de frutas y verduras”.

Antes de volver a Francia después de una carrera por Europa, quería jugar en España.
A la afición ahorradora se dirige Valentín Bouleau: “Tengo muchísimas ganas de conocerla y de defender los colores de este club histórico”. Cuenta los días para “disfrutar del ambiente del Moisés Ruiz” y ponerle acento francés, 25 años después, a un Unicaja Costa de Almería que confía en la magia del galo. Esta empezó a fluir gracias a su madre, “descubrí el voleibol porque mi madre jugó a un alto nivel, así que me pasaba todo el tiempo en los pabellones”, si bien “al principio no quería jugar y, de hecho, me obligaron un poco a empezar, porque era más práctico que el balonmano para llevarme a los entrenamientos”. Sus referentes son Grebennikov, Tillie y Marion, y sus aficiones “leer, salir, escuchar música, pinchar como DJ, ver deporte, pero sobre todo practicarlo: tenis, golf, surf y también pádel”.