El sistema defensivo pierde solidez y otra vez hace agua
Cinco goles en dos partidos
La clave del éxito del Almería en sus dos primeras actuaciones bajo la dirección del nuevo técnico estuvo en la solidez de su sistema de contención. El defender con eficiencia su meta hizo que los goles se rentabilizaran al máximo. Antes del encuentro del pasado sábado ante el Valencia el equipo sólo había encajado un gol. Sin olvidar la entidad de los dos últimos adversarios, los dos firmes candidatos a jugar la próxima temporada en Champions, a pocos le quedaran demasiadas dudas respecto a que el equipo ha perdido eficacia en sus sistema de contención. Encaja demasiados goles. Cinco en dos partidos es una estadística insostenible. Desde fuera dio la impresión de que el primer gol era perfectamente evitable tanto en su inicio, por la banda de Dubarbier, como en la culminación.
El gesto de Juan Ignacio Martínez de total contrariedad y rabia lo confirma plenamente. El segundo fue un calco de los recibidos ante el Sevilla y la confirmación de que los balones interiores a la espalda de los centrales hacen mucho daño al sistema defensivo rojiblanco. En manos del cirujano Jim está realizar las operaciones precisas para que su equipo recupere la eficacia defensiva de los dos primeros encuentros. Desde fuera da la impresión de que los cambios llegan con retraso.
Parece evidente que algunos futbolistas tienen gasolina para poco más de medio tiempo. Que el esfuerzo pasa factura en lo físico a los jugadores con mayor desgaste. Que Thomas pierde contundencia y capacidad de recuperación en cuanto se siente presionado por una amonestación. Cuando llegó a Almería Jim aceptó el reto de poner fin a la sangría de goles que venía padeciendo el equipo, lo logró en las dos primeras actuaciones, pero ahora su sistema está sufriendo un severo castigo, cinco goles son muchos. Volverá a encontrar el camino para recuperar la solidez perdida. Impresionante el efecto que la llegada de Jim ha tenido para Hemed convertido en una de las estrellas de la Liga. El año pasado era impensable que el equipo pudiera llegar a tener la efectividad que está mostrando en la estrategia ofensiva. Terminó creando peligro a balón parado. En la defensiva se muestra seguro y contundente. Hay margen de mejora y argumentos para ser optimistas. Yo lo soy.