Un año después la vida sigue igual en el Almería de Francisco
El Espanyol mereció un punto
En la vida hay cosas que dejan una huella especial. Siendo estudiante un buen día me encontré con una frase de Aristóteles que me pareció de una gran profundidad y digna de tenerse en cuenta: ‘El hombre es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios’. Me viene como anillo al dedo para hablar de la profunda decepción que en la primera madrugada de Feria vivimos los almerienses en el Estadio Mediterráneo.
Escribiré sobre ello pero ya puedo aseverar que voy a dejar de decir mucho más de lo diga. Para los casi diez mil almerienses que se dieron cita en el primer recinto deportivo de la ciudad fue una noche tan amarga que a la mayoría de ellos el empate cosechado ante el Espanyol les dejaba el amargo sabor de una derrota. Ha sido una de esas igualadas que sabe a gloria al que la consigue en el último segundo y deja cara de tonto a todos los que pierden dos puntos que parecían asegurados. Vaya por delante que el empate me pareció un resultado absolutamente justo porque si bien es verdad que hasta el apagón, salvo los dos primeros minutos de juego, el mejor sobre el terreno de juego y el que más méritos hizo para ganar fue el Almería, no es menos cierto que en la última media hora el equipo que llevó la iniciativa, marcó el ritmo del juego y dispuso de las mejores ocasiones fue el Espanyol. Y todo ello en inferioridad porque Arbilla había caído en la tentación de parar antirreglamentariamente a Edgar, cortando una contra endiablada del canterano. La presencia del exterior tinerfeño en la primera plantilla es una apuesta personal de Francisco, ya que en algún momento entró en la relación de jugadores que podía ser cedido. Francisco ha apostado por él, como en su día lo hizo por Fran Vélez y el primer compromiso liguero del equipo otorga toda la razón al técnico.
Cuando con la cabeza baja y la tristeza inundando los corazones de los aficionados llegó para ellos el momento de decir adiós al primer partido no pudieron sustraerse a la sensación de que todo sigue igual en el Almería después de uno de estancia del técnico en el banquillo local del Mediterráneo. Entonces fue el Villarreal el que aguó la fiesta remontado con dos goles en los últimos minutos, y ahora ha sido el Espanyol. Pero las razones de ambos f