Emery ganó la batalla desactivando a un Almería que no fue competitivo
7 puntos ganados sobre 27 posibles llevan al Almería al infierno de la clasificación

Unai sonríe al ver al fotógrafo de LA VOZx,auto
Era cuestión de tiempo y que llegara el entrenador capaz desactivar los argumentos del Almería para que las murallas del Estadio Mediterráneo, infranqueables durante cinco jornadas consecutivas, se derrumbaran.
Ese entrenador ha sido Unai Emery, el mejor de cuantos se han sentado en el banquillo almeriense desde el nacimiento del club.
Con una defensa de circunstancias, basó su triunfo en un centro del campo muy poderoso físicamente que dejó fuera del partido a Soriano, que privó de la pelota al Almería y que amparó con tanta eficacia a su retaguardia como para que en todo el partido el once local apenas si tuviera dos o tres oportunidades de batir a Beto. Al propio tiempo Cristóforo e Iborra, dueños de la parcela ancha durante todo el partido, supieron ganar el balón para servirlo a sus exteriores y que estos organizaran en juego de ataque de los suyos. Roto en la medular durante casi todo el partido, el Almería sólo apareció en los primeros compases de ambos periodos y al final del encuentro; el once de Francisco fue un juguete en manos de los de Unai.
Lo más grave de la derrota, además de la pérdida de los tres puntos, no fue que hubiera fallos de carácter individual, que los hubo, sino que el colectivo falló con estrépito. Todos los jugadores que el domingo se vistieron la camiseta rojiblanca parecían malos y, dado que a lo largo de la temporada han demostrado que no lo son, queda al descubierto que el naufragio vino motivado por la falta de un alternativa táctica que solventara los problemas que planteaba el rival.
Además cuando un equipo, por su inoperancia como visitante, tiene la ineludible obligación de ganar los partidos de casa, se expone a que la ansiedad de los jugadores anule sus ideas individuales y las del conjunto, el día que el contrario les planta cara y las cosas se le tuercen desde el inicio. Así lo había expuesto LA VOZ a lo largo de la semana previa al partido.
Números En las 9 últimas jornadas el Almería sólo ha sumado siete puntos de los 27 posibles. Los siete puntos ganados lo han sido jugando en casa, mientras que ha tirado por la borda nada más y nada menos que cinco salidas consecutivas. Estos datos demuestran por si sólos el estado de crisis de la entidad que preside Alfonso García y han llevado al Almería a caer en el infierno de la clasificación en el momento culminante de la temporada, después de once jornadas fuera de él.