Rubi cambia el rumbo del partido desde el banquillo
Del cero al diez en un mes

Rubi saluda a Pellicer.
Del cero al diez en un mes. La abismal diferencia que hay entre el nefasto mes de enero al esplendoroso febrero. Pasar de sumar un punto de quince y quedar fuera de la Copa del Rey, a hacer pleno, es decir, sumar los doce puntos de los cuatro encuentros del mes de los enamorados.
Con la llegada de febrero el Almería transmite la sensación de que le han salido alas. Como si de un mutante se tratara. En este caso el máximo responsable de la mutación sufrida por el Almería tiene por nombre Sadiq, nombre árabe que significa honesto, y por apellido Umar.
Ausente en enero ha resucitado a su equipo en febrero. El internacional nigeriano volvió a ofrecer una lección magistral, muy bien secundado por la mayoría de sus compañeros. En algunas fases del duelo dio la sensación de que el pichichi rojiblanco tenía niños enfrente o como si siendo un alumno que hubiera repetido tres cursos estuviera compitiendo con los de su clase.
Pero esos destellos de calidad que iluminaron el cielo almeriense en al noche del pasado viernes aparecieron con cuenta gotas en la primera mitad y se prodigaron tras el paso por el vestuario. Buena parte de culpa de la mejora del juego individual y colectivo del equipo titular del Mediterráneo la tuvo Rubi con los dos primeros cambios no forzados que realizó. En esta oportunidad el técnico catalán reaccionó bien y a tiempo. Primero dando entrada a Pozo para situarlo en la demarcación de un Ramazani que no tenía su tarde y que parecía descentrado. Sin esperar a que se cumpliera el primer tercio del segundo periodo hizo saltar al verde tapete del Mediterráneo a Sousa por Buñuel. Pozo pasó al lateral derecho y el Almería pasó a jugar con dos delanteros. Los cambios proporcionaron nuevas energías a los indálicos y fueron el pistoletazo de salida para que iniciara su particular exhibición el 'tigre de Kaduna'.
Intentó reaccionar Pellicer dando entrada a un tercer central, pero de nada le valió porque en 20 minutos el Almería sentenció. Como en todos los partidos hubo claros y oscuros. El lado más negro del choque fue la confirmación de los problemas físicos de Carriço que sólo pudo jugar media hora. Además quedó establecido que el equipo va a tener problemas graves en el centro de la zaga, aunque en Zaragoza el compañero de Babic sea De la Hoz, la directiva tiene que intentar fichar a un jugador que esté libre.
Pero también se encendieron nuevas luces en el horizonte rojiblanco. Quedo ratificada la aportación al juego ofensivo del cuadro almeriense de Pozo y Sousa. Pero en jornada que abría el último tercio de la Liga brillaron con luz propia Arnau y Eguaras. El primer realizando un partido completo, destapándose como el mejor ejecutor de las acciones de estrategia y participando en los tres goles del equipo. Logró el primero y asistió en los otros dos.
El medio centro firmado del Zaragoza dio un recital sustituyendo a César d el Hoz. Solidario en fase defensiva, certero y preciso en la salida de la pelota y acudiendo con sentido de la oportunidad donde se le necesitaba. Con demasiadas indecisiones y aplicando diferentes criterios para las mismas acciones no estuvo a gran nivel el arbitraje del catalán García Verdura, pero es el árbitro más joven de la categoría y tiene mucho margen de mejora.