Soria gusta a Molducci como último esfuerzo
Unicaja cerrará el año en Los Pajaritos

Piero Molducci atento.
Un entrenador, gane o pierda, es una figura que siempre está ahí como recurso para los comentarios de la afición, de los jugadores o de otros técnicos. Son los llamados ‘gajes del oficio’ que Piero Molducci, a esta altura de su brillante carrera, tiene totalmente asumidos. Se trata de parte de la responsabilidad que conlleva el puesto y el italiano advierte de que “jugar cansa físicamente y también un poco mentalmente, pero entrenar cansa mucho más”. Sin ir más lejos, y en relación al partido que resta antes de las vacaciones, supone mucho trabajo: “La gente no sabe qué hace el entrenador; yo por ejemplo hoy –el miércoles- he pasado cinco horas mirando Soria”. Además, es imposible desconectar la mente.
Lo que luego se dibuja sobre la cancha tiene una ardua labor antes, con parte de teoría y parte de práctica: “Preparo el entrenamiento antes, miro al adversario y pienso cómo se puede jugar contra ese equipo, y luego hay muchas cosas que hay que afrontar, como la gestión del grupo”. Famoso por su dureza, a través de la cual es capaz de sacar la mejor versión de cada jugador, sin embargo sabe medir las palabras: “Hay jugadores que les dices una cosa de una manera, a otros de otra forma diferente… depende del carácter de cada persona”. Uniendo todo, Piero recuerda que si se quieren hacer bien las cosas, a veces el camino no es fácil: “Es complicado entrenar, y luego cada uno opina como quiere”.
En ese sentido, para hacer juicios de valor se deberían tener todos los datos: “Ves un partido y dices ‘este entrenador no hace esto o no hace lo otro’, pero se habla sin saber la semana que ha pasado, como en el fútbol, que todos somos
comisarios técnicos porque miramos solo un partido y no sabemos lo que ha habido antes”. El tono que utiliza para contar todo esto no es de reproche sino de reflexión en voz alta, como hace muchas, algo que lo define como persona. Pero lo cierto es que tanto él como el bloque necesitan parar unos días: “Un poco de descanso es importante porque la gente está entrenando mucho desde el principio de septiembre, sin parar y jugando bastantes partidos”.
Pasará unos días en Italia en sus vacaciones para recargar energías con su gente, pese a que en Almería con él están su mujer y su hija: “Llevo aquí desde agosto y a mi hijo solo lo escucho por móvil desde hace tres meses, además de que me voy a encontrar con amigos”. A la vuelta tendrá a Teruel, solo visto como “el último partido de la ida –primera vuelta”, pero antes queda un escollo muy grande: “Soria en su campo siempre es un equipo complicado porque juega bastante bien; este año ha cambiado mucho, tiene una plantilla completamente diferente a la del año pasado, han cambiado de colocador –Jean Oriol-, así como de opuesto –Julien Winkelmuller- y han vuelto a poner a Salvador en cuatro”.
No solo está lo actual, sino lo que manda la tradición, y de eso también sabe dar pinceladas dada su experiencia: “Es un equipo que siempre da problemas en su casa, con un campo complicado, y después hay que tener presente que se trata de un clásico, lo que motiva a todos de manera especial y Soria querrá ganarlo a Unicaja”. Como añadido, quedan muy pocas opciones para que los celestes entren en la fase final de la Copa del Rey, lo que los vuelve más peligros aun. Eso sí, los ahorradores por fin han tenido una semana ‘normal’ y ello debería de notarse: “Creo que este sábado, después de haber entrenado durante la semana, vamos a jugar mejor que el sábado pasado”.
No dejó nada satisfecho a Piero Molducci el choque contra Cajasol Juvasa: “No entramos bien al partido, pero era lo normal porque habíamos entrenado poco, la derrota en Teruel, muchísimo viaje… muchas cosas para una semana complicada que es muy diferente a esta, en la que trabajamos con normalidad”. Lapidario con sus expectativas, se camina hacia un buen broche de año: “Pienso que en Soria se puede hacer un buen partido”. El análisis del rival está completo: “Es un equipo que juega muchísimo a su opuesto y a Salvador, que no juega mucho por el centro y que tiene a Sevillano más dedicado a la defensa que a atacar”. Todos los datos le vuelven a decir que “es una buena escuadra que puede dar una sorpresa”.
No es de lanzar campanas al vuelo nunca, y reconoce el equilibrio entre el mérito y la suerte. Así, respecto a si firma un 2017 como ha sido 2016, es explícito: “No se puede, hay que mirar cómo va, el año pasado ganamos todo porque tuvimos suerte, cuando ganas todos los títulos hay que tenerla; la Copa la ganamos bien, la liga con bastante suerte porque perdíamos en Teruel 2-0 y ganamos 2-3, y en la Supercopa igual de 0-2 a 3-2, así que siempre hay una componente de suerte, y no se sabe si es mérito o suerte; se entrena siempre todo, pero hay veces que un balón decide un partido, como en Teruel, que un saque decidió; jugamos 200 balones en un partido y a veces hay uno o dos que hacen la diferencia”.