La UAL lidera una investigación que vincula una bacteria intestinal humana a la mejora en la fuerza muscular
El equipo científico está encabezado por Borja Martínez Téllez, investigador Ramón y Cajal de la Universidad de Almería, y participan la Universidad de Granada, la de Groningen y la Leiden University Medical Center

Borja Martínez Téllez (izquierda), investigador de la UAL que lidera el proyecto, junto a Jonatan Ruiz, catedrático de la Universidad de Granada.
El género Roseburia, y especialmente la especie ‘Roseburia inulinivorans’, son las protagonistas de un estudio internacional de gran impacto publicado en ‘Gut’, revista líder en gastroenterología y hepatología, que se ha ganado su reputación por publicar investigaciones clínicas de primer nivel. Bajo el título ‘Roseburia inulinivorans increases muscle strength’, un equipo liderado por Borja Martínez Téllez, investigador Ramón y Cajal del Departamento de Enfermería, Fisioterapia y Medicina de la UAL, ha investigado si determinados microbios intestinales se asocian con la fuerza muscular y la condición física. Han demostrado que esta especie en concreto se asocia con músculos más fuertes y una mejor condición física.
Los científicos que le acompañan son de la Universidad de Granada, con el profesor Jonatan Ruiz, y de la Leiden University Medical Center, de Países Bajos, con el investigador Patrick CN Rensen. Igualmente han participado en el proyecto desde la Universidad de Groningen, también de Países Bajos, y de otras instituciones españolas de Almería, Granada, Valencia y Cádiz. El trabajo ha tenido la financiación de la Fundación Martín Escudero, de la Leiden University Funds y del Fondo de Investigación Sanitaria del Instituto de Salud Carlos III, y sus hallazgos “aportan una evidencia sólida que respalda la existencia del eje intestino-músculo, en el que R. inulinivorans modula positivamente el metabolismo muscular y la fuerza muscular”. Esto podría tener “implicaciones directas en un envejecimiento saludable”.
En origen, el equipo ha investigado si determinados microbios intestinales se asocian con la fuerza muscular y la condición física, y para ello analizaron muestras de heces de 90 adultos jóvenes sanos de entre 18 y 25 años y 33 adultos mayores de 65 años o más. Con ello han buscado determinar la presencia y abundancia de diferentes bacterias. A los participantes en este estudio inicial se les han realizado también varias pruebas de condición física, incluyendo fuerza de prensión manual, rendimiento en press de piernas y en press de banca, así como y VO2 máx, un indicador de la capacidad cardiorrespiratoria.
Entre los numerosos grupos bacterianos detectados, el referido género Roseburia destacó especialmente, ya que su abundancia se asoció positivamente con la masa muscular y a la fuerza. En particular, una especie, la Roseburia inulinivorans, ha mostrado una fuerte relación con el rendimiento físico. Los adultos mayores en los que esta bacteria estaba presente presentaban un 29% más de fuerza de prensión manual en comparación con aquellos en los que no se detectaba. En los adultos jóvenes, una mayor abundancia de R. inulinivoransse se ha asociado tanto con una mayor fuerza de prensión como con un VO₂ máx más elevado.
Sin embargo, otras especies del género Roseburia han mostrado patrones diferentes. Así, la R. intestinalis se ha asociado a la fuerza en press de piernas y press de banca en adultos jóvenes, mientras que la R. faecis y la R. hominis no han mostrado asociaciones significativas con los indicadores de fuerza muscular analizados. Determinado todo esto, y para explorar si Roseburia podría influir directamente en la función muscular, los investigadores han realizado experimentos en ratones a los que se les redujo temporalmente su microbiota intestinal mediante antibióticos. Después los animales recibieron cepas humanas de Roseburia una vez por semana durante ocho semanas.
Los ratones tratados con R. inulinivorans mostraron un aumento aproximado del 30% en la fuerza de agarre de las extremidades anteriores en comparación con los animales control. Además, presentaron fibras musculares de un mayor tamaño y una mayor proporción de fibras musculares tipo II (de contracción rápida) en el músculo sóleo de la pantorrilla, importantes para la fuerza y la potencia. Estos cambios también se acompañaron de alteraciones metabólicas en proteínas y enzimas clave para la producción de energía muscular.
En todo caso, los investigadores han señalado varias limitaciones. En los experimentos con ratones, las cepas humanas de Roseburia no colonizaron permanentemente el intestino y el estudio no evaluó directamente ciertos mecanismos biológicos, como pueden ser las vías inflamatorias o la señalización neuromuscular. Por ello, habrá que seguir trabajando y serán necesarios otros estudios a más largo plazo para determinar si los cambios en R. inulinivorans causan mejoras en la función muscular o si son consecuencia de ellas. Aun así, los resultados respaldan ese concepto de un eje intestino–músculo antes reseñado. Además, se ha observado que esta bacteria era menos abundante en adultos mayores que en adultos jóvenes, lo que sugiere que sus niveles podrían disminuir con la edad, un periodo en el que aumenta la prevalencia de la sarcopenia. Por lo tanto, todo esto abre la posibilidad de que R. inulinivorans pueda explorarse en el futuro como candidato probiótico para ayudar a preservar la fuerza muscular durante el envejecimiento.