El escaparate favorito del Paseo
A comienzos de los años 70 los escaparates de Bazar Almería eran todo un espectáculo

El gran edificio de Bazar Almería en el Paseo se inauguró en 1968. Desde entonces fue un lugar de referencia en el comercio de la ciudad.
En el Paseo era imposible aburrirse. Bastaba con ponerse delante de los escaparates de Bazar Almería para que se detuviera el tiempo. Aquellas vitrinas ofrecían todo lo que cualquier familia podía desear, adaptándose perfectamente a la época del año. En verano, el escaparate se llenaba con las neveras último modelo que habían salido al mercado, con el frigorífico que veíamos por la noches en los anuncios que ponían antes del Telediario, con las hamacas plegables que te hacían sentir como si estuvieras en una playa paradisiaca del Caribe y con aquellos primitivos aparatos de aire acondicionado que para instalarlos había que romper un muro. Los primeros acondicionadores que trajo Bazar Almería, a comienzos de los años 70, eran de la marca Westinghouse y de la casa Crolls, que se hizo muy popular porque cuando te vendía una lavadora, que entonces costaba doce mil pesetas, te regalaba detergente para todo el año.
Los domingos de Navidad había que hacer cola para coger un hueco delante de los escaparates. Allí estaban los mejores regalos de los que entonces se consideraban necesarios, y también los juguetes más atractivos de cada temporada. Bazar Almería sabía captar como nadie la atención de los niños y llenaba la segunda planta del edificio de juguetes cuando llegaba diciembre. Fue por aquella época cuando al escaparate de la tienda llegaron las motos de la marca Derbi, con la que el piloto Ángel Nieto había conquistado el campeonato del mundo. Media Almería pasó entonces por allí para contemplar la magia de las motos y de paso recrearse en la bella estampa que componían las máquinas recién salidas de la fábrica y las muchachas que las custodiaban, jóvenes dependientas ataviadas con aquellas primeras minifaldas que impresionaban mucho más que los motores.
Bazar Almería era un gigante imparable entonces. En 1970 tenía cuatro establecimientos abiertos en el centro de Almería: a los históricos comercios de la calle de las Tiendas y el Paseo se unieron el de la calle Ricardos y el del gran edificio del Paseo, que supuso una auténtica revolución en aquella Almería de finales de los sesenta.
En 1968 Mario Torres Gázquez, propietario de la firma, se unió a la moda que imponían los nuevos tiempos y puso en marcha aquella gigantesca superficie comercial para no quedarse atrás en ese camino a la modernidad que ya habían iniciado antes otras marcas comerciales en la ciudad. La apuesta por el Paseo había comenzado veinte años antes, cuando en diciembre de 1948 la firma Bazar Almería abrió una sucursal en el corazón de la avenida. Para celebrarlo obsequió a sus cincuenta primeros clientes con un juego de agua compuesto de jarra y dos vasos, un regalo que en aquellos tiempos era muy estimado en los hogares almerienses. Pero la revolución llegó en 1949 cuando llenó los escaparates de modernos receptores de radio equipados con pilas y toma de corriente que constituyeron una novedad en la ciudad y se convirtieron en la moda de aquellos años, como también lo fueron ese mismo verano las bicicletas de paseo para señorita y las GAC de carrera que puso a la venta. Después llegaron las motos, primero con Montesa y desde 1954 consiguiendo la distribución oficial de la marca Derbi.
Don Mario Torres seguía creciendo profesionalmente y en noviembre de 1957 abrió una nueva tienda en la céntrica calle de Ricardos, con una sensacional exposición de aparatos de radio Telefunken que provocó que media Almería se congregara el primer fin de semana delante del escaparate de la tienda. En los años sesenta, cuando el uso de los electrodomésticos se generalizó en la mayoría de los hogares almerienses, él trajo las mejores ofertas y llenó las cocinas de nuestras casas de frigoríficos y las salitas de estar de máquinas de coser.
Como quería seguir creciendo, Mario Torres Gázquez compró una casa en el Paseo, esquina con la calle Navarro Rodrigo, y en 1968 construyó un edificio de diez plantas donde estableció el gran Bazar Almería de la modernidad.
La tarde de la inauguración, el sábado 14 de diciembre de 1968, cientos de almerienses pasaron por aquella acera que se prolongaba por la calle de Navarro Rodrigo para disfrutar de sus sugerentes escaparates. Si hubo un denominador común en aquellos años en la empresa de Bazar Almería fue la importancia que sus responsables le dieron al escaparate.