Los que se alistaban en la Cruz Roja
El estreno en 1961 de la película ‘Tres de la Cruz Roja’ desató en Almería la fiebre de los voluntarios

Dos voluntarios de la Cruz Roja, en un servicio en la Rambla de Almería donde se organizaban pruebas de motos en los días de Feria.
Cuando no existía Internet y la televisión no se había instalado aún en la mayoría de las casas, el cine era un vehículo efectivo para dar a conocer modas y desatar tendencias. Los niños, cuando salíamos del cine después de haber visto una del Oeste, nos hacíamos pistolas con las pinzas de la ropa y cabalgábamos a lomos de una caballo invisible. Si era de romanos nos hacíamos espadas con trozos de madera y si la película era de amores íbamos por la calle deseando inocentemente a todas las niñas que se nos cruzaban por delante.
Esa fuerza del cine para crear voluntades se vio reflejada en los años sesenta con dos películas que marcaron una época: ‘Las chicas de la Cruz Roja’, estrenada en Almería en 1959 en el cine Hesperia, y ‘Tres de la Cruz Roja’, que se exhibió por primera vez en el cine Roma en la Navidad de 1961, alcanzando un éxito de público sin precedentes en esa sala.
Estas dos películas que idealizaban la labor de los voluntarios de la Cruz Roja multiplicó las vocaciones y desató una ola de altruismo en jóvenes que querían formar parte de esta organización humanitaria. Todos conocimos en nuestro barrio a alguno de aquellos voluntarios que de la noche a la mañana se convirtieron en enfermeros de los que se ponían en los arcenes de los tramos más complicados de nuestras carreteras los domingos por la mañana para auxiliar en casos de accidente, y por la tarde hacían guardia en el estadio de la Falange por si había que retirar a algún jugador en camilla.
Cuando veíamos en la tele el anuncio aquel que decía: “Muchacho, la Marina te llama”, mirábamos para otro lado porque casi a ningún niño o adolescente de entonces se le pasaba por la cabeza dilapidar los mejores años de su vida en un barco recibiendo órdenes, pelando patatas y fregando la cubierta, por mucho mundo que pudiera ver después a lo largo de los viajes. Sin embargo, cuando escuchábamos el reclamo de la Cruz Roja, pidiendo voluntarios, sentíamos la tentación de ir corriendo a alistarnos, más que por vocación o por generosidad, por disfrutar de algunos de los privilegios que tenían los miembros de este cuerpo, que según la rumorología callejera de la época, entraban gratis a todos los espectáculos, incluyendo el fútbol y el boxeo.
A los niños nos gustaba más la Cruz Roja que el ejército porque no necesitabas tanta disciplina ni ir pelado al cero. Hacías un cursillo y después te convertías en uno de aquellos ‘soldados’ que iban los domingos al estadio con la camilla llena de almohadillas, dispuesto a servir al prójimo. En el ejército servías a la patria, demasiado abstracto para la mente de un adolescente, mientras que en la Cruz Roja el servicio se lo prestabas a tus paisanos, a la gente con la que te cruzabas a diario.
Los domingos, cuando íbamos en el coche por la carretera de Aguadulce, nos revolucionábamos cuando a lo lejos, antes de llegar a la Cuesta de la Mona, cerca de La Garrofa, veíamos ondear la bandera inmaculada de la Cruz Roja, que desde el verano de 1963 ocupaba aquel puesto de auxilio sanitario, el primero que se puso en marcha en toda la provincia.
En los años sesenta, los voluntarios de la Cruz Roja formaban parte de la vida de la ciudad y estaban presentes en todos los actos que se organizaban. Estaban en el fútbol, en el circo, en los toros, en el Teatro Chino, en las carreras de bicicletas que se organizaban en la Feria, en las pruebas deportivas del cauce de la Rambla y en las principales playas cuando llegaba el verano. En1963 se incorporaron a la carretera de Aguadulce, que en aquellos tiempos ya se había convertido en el tramo más peligroso de nuestra red vial. En el mes de agosto, se inauguró el puesto de auxilio en las proximidades de la playa de La Garrofa. El servicio funcionaba los domingos y festivos, días de mayor tráfico, y contaba con una tienda de campaña de primera asistencia y una ambulancia de urgencia.