La Voz de Almeria

Tal como éramos

Las terrazas del Paseo de Versalles

En 1925 se inauguró el ‘Gran cine de verano’ junto a la calle de los Cámaras y en 1936 la Terraza Versalles

El Paseo de Versalles en los años 60 cuando estaba en proyecto abrirlo por el sur para comunicarlo con la Puerta de Purchena.

El Paseo de Versalles en los años 60 cuando estaba en proyecto abrirlo por el sur para comunicarlo con la Puerta de Purchena.La Voz

Eduardo de Vicente
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Al norte de la ciudad, coronando el distrito quinto, aparecía aquella empinada cuesta que empezaba a los pies de las casas del Paseo de la Caridad y descendía en línea recta buscando el mar. Desde arriba se podían ver los edificios de la Puerta de Purchena y del Paseo, los muelles del puerto y el mar.

Cuando a comienzos del siglo veinte la rampa se hizo calle y se fue urbanizando en medio del entonces conocido como barrio de Jaruga, se le dio el nombre de Paseo de Versalles, pensando en que aquel lugar podría convertirse pronto en una gran avenida que con el tiempo traspasara la barrera de las casas que la taponaban hacia el sur para poder unirse libremente con la Puerta de Purchena.

Así fue naciendo aquella calle, primero como Paseo de Versalles, luego como la calle del Doctor García Langle y después como Avenida de Pablo Iglesias, ya en tiempos de la democracia.

Unidos a la historia de esta avenida estuvieron desde antiguo sus cines. Todos llevamos en la memoria el recuerdo de la Terraza Imperial y después de sus salas cinematográficas de invierno por las que fuimos pasando generaciones de almerienses, pero antes de que éstas aparecieran en escena ya existieron otros locales cuando se proyectaban cintas de cine mudo y cuando empezó a imponerse el llamado cine sonoro.

La primera sala del barrio del Paseo de Versalles en la que se proyectaron películas se llamaba ‘Gran Cine de Verano’. Era una terraza situada junto al callejón de los Cámaras, que el empresario Juan Rumí inauguró el 26 de junio de 1925. Era un modesto local con cincuenta sillas que se podía ampliar a cien siempre que los asientos se los trajeran los propios espectadores de sus casas. Aquel sencillo cine de verano tuvo una vida corta y fue la única sala cinematográfica del distrito hasta que en 1936 abrió sus puertas la Terraza Versalles por iniciativa de la familia Vértiz. El nuevo cine ocupó un lugar estratégico dentro del barrio y para muchos un escenario mítico, ya que se instaló en una parte de lo que había sido el viejo campo de fútbol de Regocijos. Allí donde los muchachos corrían detrás de un balón empezó a reinar la que con los años se convirtió en una de las principales señas de identidad del cine de las noches de verano.

La Terraza Versalles abrió por primera vez sus puertas el 23 de junio de 1936 con la comedia americana ‘Casada por azar’, con Clark Gable y Carole Lombard como principales protagonistas. Desde sus orígenes, fue un gran cine de verano al disponer de un inmenso local de dos mil metros cuadrados con una capacidad que rondaba las ochocientas localidades. El cine daba a tres calles: la entrada principal estaba en la Plaza de Juan de Austria y contaba con una fachada que se extendía por el Paseo de Versalles y otra que daba a la calle Juan del Olmo.

La Terraza Versalles reunía todos los condicionantes para ser el gran cine de verano de la ciudad, pero fue a nacer en una época inestable, cuatro semanas antes de que se produjera el fatídico Alzamiento que acabó en la Guerra Civil. A pesar de la incertidumbre de aquel verano, el cine siguió dando funciones los fines de semana. La última película que se proyectó en su pantalla fue ‘Había una vez dos héroes’, de el Gordo y el Flaco, el 20 de septiembre de 1936. Unos meses después, cuando proyectar películas se hacía insostenible en medio de la guerra, el local de la terraza fue utilizado por las autoridades republicanas que gobernaban la ciudad para instalar allí un campo militar donde llevaban a los jóvenes a aprender la instrucción antes de ser llevados a los frentes de guerra.

La gran Terraza Versalles volvió en 1940, pero con otro nombre, ya que aquello de Versalles sonaba a extranjero y era aconsejable bautizarla con otra denominación, más acorde con la nueva realidad de España. El 23 de junio de 1940 fue inaugurada con todos los honores la Terraza Imperial, que no tardó en convertirse en un lugar de culto para los almerienses.

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