Condenado el dueño de un locutorio de Almería por intentar prostituir a una empleada menor
El acusado se tumbó junto a ella con el pantalón desabrochado y comenzó a tocarla

Archivo - Audiencia Provincial de Almería.
La Audiencia Provincial de Almería ha condenado al dueño de un locutorio que contrató a una menor de 17 años de edad con el objetivo de que atendiera el negocio pero a la que intentó convencer para que mantuviera relaciones sexuales bajo precio en los días siguientes, de modo que incluso la llevó a la habitación de un establecimiento donde intentó someterla a tocamientos.
El acusado reconoció los hechos constitutivos de un delito de incitación a la prostitución de menores por los que fue condenado a dos años de prisión así como a una multa de 15 meses a razón de cinco euros diarios, así como a indemnizar a la víctima con 6.000 euros.
Los hechos se remontan a finales de junio de 2024, cuando el acusado contrató a la menor, que contaba con 17 años en ese momento, en su local. Si bien el primer día fue normal, al día siguiente al acabar la jornada laboral sobre las 21:30 horas, el acusado le pidió que le acompañase a recoger unas cuentas.
Durante el trayecto, el acusado comenzó a dirigir a la menor expresiones de carácter sexual a sabiendas de que era menor de edad, al tiempo que le hacía propuestas del tipo "si quieres ganar mucho dinero tienes que trabajar conmigo" o le enseñaba fotografías de mujeres sudamericanas y le decía "sois muy buenas, como persona, de personalidad y en la cama", lo que hizo sentir "incómoda" a la menor.
Ya la día siguiente, el acusado llamó a la menor para recogerla en la estación de autobuses y anunciarle que ese día no iría a trabajar al locutorio porque quería que le acompañara a un determinado lugar. Así, sobre las 15:00 horas, la montó en su vehículo y la llevó a un restaurante.
Fue durante la vuelta cuando reinició de nuevo sus propuestas de carácter sexual en las que le hablaba de una persona que conseguía chicas "para pasar la noche" bajo precio "en torno a 600 euros", sugiriéndole que a ella le "pagarían lo que fuera por disfrutar con ella".
Tras aparcar, pidió a la menor que subiera con él a una habitación para encontrarse con alguien, a lo que esta se negó "en varias ocasiones" si bien el acusado insistió hasta convencerla. Una vez en la estancia, el hombre cerró la puerta con el seguro y le dijo a la menor que se tumbara en la cama.
El acusado se tumbó junto a ella con el pantalón desabrochado y comenzó a tocarla mientras trataba de acercarse a ella, si bien la víctima le dio un manotazo para negarse. Ante esto, el hombre le dijo que cuando llegara su primo tendría que "darle unos besos" puesto que "le pagaría bien".
Dada la situación, la menor se puso nerviosa y dijo que quería irse, lo que provocó el enfado del acusado quien tiró un condón con su funda por el váter de la habitación antes de abandonar el establecimiento. Así, la llevó en coche hasta las proximidades del locutorio, diciéndole que fuera a trabajar, si bien la chica llamó a su madre para que la recogiera.
Además de las penas privativas de libertad, que quedaron suspendidas durante tres años con la condición de que no vuelva a delinquir en dicho periodo y pague la indemnización, el acusado tampoco podrá acercarse a la víctima ni comunicarse con ella durante cinco años al tiempo que ha resultado inhabilitado para profesión, oficio o actividades con menores durante otros ocho años.