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Sucesos

Así fue el rescate más difícil del incendio de Los Gallardos: "No esperábamos encontrar a nadie con vida, pero oímos unas voces a lo lejos"

Guardias civiles y bomberos tardaron cerca de tres horas en rescatar a un hombre y una mujer británicos atrapados en un barranco, con graves quemaduras y sin posibilidad de moverse

Rescate de dos heridos en el incendio de Los Gallardos.

Rescate de dos heridos en el incendio de Los Gallardos.La Voz

Marina Ginés
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Mientras el incendio seguía avanzando durante la noche del 9 de julio entre los términos municipales de Los Gallardos y Bédar, varias patrullas de la Guardia Civil recorrían la zona calcinada realizando batidas en busca de posibles supervivientes.

Era ya noche cerrada. Los agentes avanzaban iluminándose únicamente con la luz de sus linternas entre un paisaje arrasado por las llamas y los bomberos portaban varias botellas de oxígeno por si era necesario utilizarlas durante alguna intervención. Según relatan fuentes cercanas al dispositivo de emergencias, el escenario que encontraban a cada paso hacía muy difícil mantener la esperanza.

Un aviso del 112 cambió el rumbo del operativo

En plena búsqueda, la Central Operativa de Servicios (COS) recibió un aviso del 112 que alertaba de la posible presencia de personas atrapadas en un barranco de difícil acceso.

Hasta la zona fueron comisionadas patrullas de la Guardia Civil de Vera, Cuevas del Almanzora, Zurgena, Turre y Garrucha, junto a efectivos del Consorcio de Bomberos del Levante.

Los propios agentes reconocen que acudieron al lugar sin esperar un desenlace positivo. "No esperábamos encontrar a nadie con vida. La situación era muy mala. Habíamos encontrado algunos de los cuerpos de las personas fallecidas durante el incendio. Pero, de repente, empezamos a oír unas voces a lo lejos."

Aquellas voces procedían del fondo de un barranco. Eran aproximadamente las 23:30 horas.

Dos personas conscientes, pero incapaces de moverse

Los agentes localizaron a un hombre y una mujer de origen británico, de entre 35 y 50 años. Por el momento se desconoce si eran turistas o residentes en el municipio de Bédar.

Según la primera impresión de los efectivos presentes en el lugar, ambos presentaban quemaduras en aproximadamente el 80 % de su cuerpo. Estaban conscientes, hablaban y pedían auxilio, pero eran incapaces de moverse debido a la gravedad de las lesiones.

Incomunicados en una carrera contrarreloj

Los heridos se encontraban en una zona de sombra, un punto sin cobertura de telefonía ni comunicaciones. Esa circunstancia obligó a dividir el dispositivo.

Mientras varios guardias civiles permanecían junto a las víctimas para asistirlas y tranquilizarlas, otros ascendieron por la ladera hasta encontrar un lugar desde el que poder contactar con la Central Operativa y coordinar la llegada del equipo de rescate y de los servicios sanitarios.

Cuando finalmente consiguieron hablar con los médicos, la primera pregunta fue si podían darles agua.

"Nos dijeron que no. Que únicamente podíamos humedecerles los labios con una gasa."

Siguiendo las indicaciones de los sanitarios, los agentes comenzaron también a suministrarles oxígeno con las botellas que portaban durante el operativo. Durante todo ese tiempo no dejaron de hablar con ellos. Les animaban continuamente, intentaban mantenerlos conscientes y transmitirles esperanza mientras esperaban la llegada del equipo de rescate, sabiendo que la evacuación no sería sencilla.

Tres horas para sacar a dos personas con vida

Debido a que ambas víctimas estaban completamente inmovilizadas y se encontraban en una zona de muy difícil acceso, fue necesaria la intervención del equipo de rescate del Consorcio de Bomberos del Levante.

Una vez guiados hasta el lugar por los guardias civiles que habían localizado a los heridos, comenzó una operación extremadamente compleja. Uno de los heridos superaba los 100 kilos de peso, lo que incrementó aún más la dificultad del rescate.

Durante cerca de tres horas, agentes de la Guardia Civil de Cuevas del Almanzora, Vera, Zurgena, Turre y Garrucha, junto a efectivos del Consorcio de Bomberos del Levante, evacuaron a ambas víctimas en dos camillas por un barranco de difícil acceso hasta alcanzar una zona segura donde ya esperaban los servicios sanitarios.

La intervención concluyó entre la 1:30 y las 2:00 horas de la madrugada del 10 de julio.

"Cuando llegas a casa es cuando empiezas a ser consciente"

Quienes participaron en el operativo coinciden en que la coordinación entre todos los efectivos fue determinante para salvar la vida de ambas personas.

"Estamos entrenados para vivir este tipo de situaciones y, mientras estás allí, no piensas, solo actúas. La adrenalina hace que te centres en sacar adelante el trabajo. Pero cuando llegas a casa, lejos de todo, empiezas a ser consciente de lo que has vivido y de lo que ha pasado", explica uno de los agentes.

Cuatro días después de aquel rescate, ambos heridos permanecen ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Quemados de Sevilla. Aunque su estado continúa siendo grave, fuentes cercanas al operativo aseguran que se encuentran fuera de peligro.

Más allá de las hectáreas calcinadas o del balance de víctimas, los agentes que participaron en aquella intervención siguen recordando el mismo instante: el momento en el que, cuando ya habían perdido casi toda esperanza de encontrar supervivientes, dos voces rompieron el silencio de la montaña y les obligaron a volver a creer que aún era posible salvar vidas.

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