El terremoto de Venezuela, desde dentro: así se vivió en Almería la tragedia
Supervivientes almerienses, familiares y miembros de la comunidad venezolana relatan horas de incertidumbre mientras continúan las dificultades para comunicarse con las zonas afectadas

Equipos de rescate trabajan entre las ruinas de varios edificios en Caracas.
Almería también vive con angustia las consecuencias de los dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que han sacudido Venezuela en torno a las 18,04 horas (hora local), durante la pasada medianoche en España, y que podrían convertirse en una de las mayores catástrofes de la historia reciente del país.
Desde los primeros minutos tras los seísmos, cientos de mensajes, sobre todo a través de las redes sociales, se cruzaron entre el país caribeño y Almería, en su gran mayoría en busca de una respuesta de amigos y seres queridos.
En Venezuela viven en la actualidad 417 almerienses, según el Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (los españoles se elevan a 147.051), mientras que en la provincia podrían residir hasta 6.000 venezolanos, según la asociación de este país en Almería.
A lo largo de todo este jueves, las comunicaciones han seguido produciéndose, aunque, como señalan los protagonistas, la situación en el país sudamericano es aún muy confusa. La Voz de Almería ha recogido el testimonio de cuatro personas que han vivido en primera persona esta tragedia.
El primero sobre el que este diario ha tenido noticias ha sido el empresario almeriense jubilado Joaquín Rodríguez, quien vive en Caracas desde hace varias décadas. Él ha sido uno de los testigos directos de los dos fuertes terremotos.
"Pensé que era mi último día"
Joaquín, consciente de la preocupación que podría causar en Almería, dirigió durante la mañana un audio a sus familiares en el que describía la “demasiado desagradable” experiencia, al tiempo que admitía que por unos momentos pensó que sería su “último día”, dada la magnitud de los temblores. No en vano, los seísmos han dejado un gran número de muertos en la capital venezolana y sus alrededores.
“Hola hermana, estaba viendo fútbol aquí en la cama y empezó esto a moverse, y a caer cosas; yo creía que era mi último día”, comienza explicando. A continuación señala que fueron dos terremotos “muy pegaditos”.
“Primero sentimos cómo se empezó a mover un poquito la cama, y ya veía que era un terremoto, pero luego fue a mayores, y a mayores, y entonces cuando pude bajé por la escalera a la calle y allí estuve como dos horas”, continúa este emprendedor, nacido en el casco histórico de Almería.
Pese a la gravedad de los terremotos, ni él ni los suyos han sufrido daños personales. “Estamos digamos que bien, con el susto”, decía, cuando ya se había conocido que al menos se habían confirmado 32 muertes, aunque se cree que el número de víctimas continuará aumentando a medida que pasen las horas y los días.
Joaquín concluye destacando que se encuentra bien y que se informe a toda la familia en Almería, aunque sigue recordando los duros momentos que acaba de vivir: “El susto ha sido terrible, yo nunca había sufrido una experiencia parecida, creía que aquí me moría”, insiste.
Un trabajador de Iberia
Otro de los testimonios más cercanos a la catástrofe es el de Adolfo García Martín, un joven almeriense de 26 años que trabaja como tripulante de cabina para Iberia. La casualidad quiso que se encontrara en Venezuela cuando se produjo el seísmo.
García Martín había llegado a Caracas en un vuelo procedente de Madrid y se encontraba descansando junto al resto de la tripulación en un hotel cercano al aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiquetía, en el estado de La Guaira, una de las zonas más castigadas por el terremoto.
Su familia recibió un breve mensaje que reflejaba la magnitud de lo vivido. “Estoy ileso, pero casi nos quedamos ahí dentro. Nos ha pillado adentro en el hotel y se ha empezado a caer el techo”, comunicó a través de WhatsApp tras lograr contactar con su madre, trabajadora de un hospital madrileño.
La comunicación fue breve y complicada debido a los problemas en las telecomunicaciones provocados por el desastre. Sin embargo, sirvió para tranquilizar parcialmente a sus familiares. Según explicó su hermano Ángel, residente en Almería, el joven permanecía alojado con el resto de la tripulación en las inmediaciones del aeropuerto cuando se produjo el terremoto.
“Estamos mucho más tranquilos porque sabemos que está vivo, pero la situación allí es muy complicada. Es la primera situación realmente grave que le toca vivir”, relata.
La familia también sigue pendiente de otros allegados residentes en Venezuela. Aunque han conseguido establecer contacto con varios familiares, las comunicaciones continúan siendo inestables y la información llega con cuentagotas.
“En esta catástrofe se ha mostrado la importancia de las redes sociales para comunicarnos”, concluye Ángel, precisando que han sido el principal modo en que muchas personas han conseguido contactar con sus seres queridos.
Localiza a su padre por whatsapp
Las horas posteriores al terremoto se han convertido también en una angustiosa espera para Gretel, una venezolana residente en Almería desde hace ocho años. Su padre, Wilfredo García, de 69 años, se encontraba en Caracas cuando se produjo el seísmo y ha tenido que abandonar su vivienda después de que el edificio en el que reside sufriera daños estructurales.
"Logré localizarlo porque consiguió conectarse a una red wifi y me llamó por WhatsApp", relata.
La comunicación fue complicada debido a los problemas de suministro eléctrico y de telecomunicaciones que afectan a numerosas zonas del país. "Hay sectores sin luz y sin internet. La gente no puede comunicarse y todo es un caos", explica.
Wilfredo vive en un edificio situado en el sector de La Campiña, en Caracas. Tras el terremoto, los técnicos detectaron grietas en la estructura y acordonaron el inmueble ante el riesgo de derrumbe. "No puede volver a entrar hasta que evalúen los daños. Pasó la noche en casa de unos amigos porque el edificio podría colapsar", cuenta su hija.
Pareja desaparecida
Sin embargo, la preocupación de la familia va mucho más allá de los desperfectos materiales. La pareja de Wilfredo, que se encontraba en La Guaira, una de las zonas más afectadas por el seísmo, permanece desaparecida.
"No sabemos nada de ella. No hemos podido contactar ni con ella ni con ningún familiar. No sabemos si salió del edificio o si sigue allí", lamenta Gretel.
La falta de información está multiplicando la incertidumbre entre miles de familias. Según relata, son numerosas las personas que continúan buscando a familiares y conocidos.
"No he dormido nada. Estamos pendientes de amistades y de gente desaparecida", asegura.
Entre los testimonios que le llegan desde Venezuela se encuentra el caso de una familia de La Guaira cuyos hijos han aparecido con vida, aunque heridos, mientras que sus padres siguen sin ser localizados.
"Los niños aparecieron, pero los padres aún no. Son pequeños y estaban solos", explica.
Desde la distancia, Gretel, de madre almeriense, sigue pendiente de cada mensaje que llega desde su país natal. Según le trasladan familiares y amigos, muchos vecinos participan directamente en las labores de rescate.
"La propia población está trabajando con sus propios medios para intentar sacar a personas que siguen bajo los escombros. Falta información y también medios para ayudar", afirma.
Mientras tanto, Wilfredo permanece alojado temporalmente en casa de unos amigos a la espera de conocer el estado real de su vivienda. Su intención era trasladarse definitivamente a España el próximo mes de septiembre, un plan que mantiene por ahora, aunque marcado por la preocupación por el paradero de su pareja y por la situación que atraviesa Venezuela tras el terremoto.
Venezolanos en Almería
La preocupación de los familiares de almerienses que viven en Venezuela se extiende, por supuesto, entre la comunidad venezolana asentada en la provincia. Wilman Valero, exgerente de Desarrollo Social del Ayuntamiento de Mérida (Venezuela) y portavoz de la Asociación de Venezolanos en Almería, explica que en la provincia residen aproximadamente 6.000 venezolanos, muchos de ellos procedentes precisamente de las regiones más afectadas por el seísmo.
“Todavía es muy pronto para conocer el alcance real de la tragedia. Hay zonas sin electricidad y con las telecomunicaciones prácticamente colapsadas, por lo que muchas familias aún no han podido contactar con sus seres queridos”, señala.
Valero asegura que, por el momento, la asociación no dispone de datos concretos sobre posibles víctimas con familiares directos en Almería, aunque reconoce que la incertidumbre es enorme.
“Estamos esperando que avance el día en Venezuela y que poco a poco se puedan restablecer las comunicaciones. Lo más importante ahora es localizar a las personas que puedan estar atrapadas bajo los escombros”, afirma.
El propio portavoz de la asociación vive la situación en primera persona. Parte de su familia reside en Caracas y ha sufrido daños materiales en sus viviendas, aunque por fortuna sin consecuencias personales graves.
La comunidad venezolana de Almería permanece pendiente de cualquier novedad mientras espera noticias de familiares y amigos. En muchos casos, las redes sociales y las aplicaciones de mensajería se han convertido en la única vía para confirmar que los seres queridos siguen a salvo.
68 españoles sin localizar
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha informado al mediodía de este jueves de al menos 164 fallecidos y 971 heridos, aunque las previsiones apuntan a que el suceso pueda saldarse con muchos miles de víctimas mortales.
Por otra parte, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha confirmado que aún hay 68 españoles que no han sido localizados tras los terremotos