El humo negro del Puerto de Almería: qué es el polipropileno y por qué preocupa
Los tubos de acero que han ardido, están recubiertos de este material

La gran columna de humo negro generada por el incendio declarado este miércoles en el Puerto de Almería no solo ha sido visible desde distintos puntos de la capital, sino que ha obligado a elevar el nivel de alerta ante el riesgo de que la nube se desplazara hacia la ciudad. El material afectado y que ha sido el origen de las llamas: tubos de acero recubiertos con polipropileno, explica tanto la intensidad del fuego como la preocupación por los efectos del humo.
El polipropileno es un plástico muy extendido en la industria. Se trata de un polímero termoplástico derivado del propileno, un compuesto del petróleo, formado principalmente por largas cadenas de carbono e hidrógeno. Esa composición lo convierte en un material ligero, resistente y químicamente estable en condiciones normales, lo que explica su uso en recubrimientos industriales como el de estos tubos. Sin embargo, esa misma estructura basada en hidrocarburos hace que sea combustible cuando entra en contacto con el fuego.
En este incendio, el acero de las tuberías no arde, pero sí lo hace el recubrimiento exterior, apoyado además, por los palés que sostienen las tuberías. Al calentarse, el polipropileno se degrada, se funde y puede gotear, alimentando las llamas y favoreciendo la propagación del fuego.
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Efectos de la nube negra
Durante ese proceso, además, genera una combustión incompleta que produce una gran cantidad de humo oscuro, como el que este miércoles cubrió el cielo de la ciudad. Ese humo no es inocuo. Aunque el polipropileno es seguro en su estado sólido, su combustión libera una mezcla de gases y partículas potencialmente nocivas.
Entre ellas se encuentran el monóxido de carbono, dióxido de carbono, aldehídos como el formaldehído y otros compuestos orgánicos. La presencia de estos elementos explica el característico humo negro y el olor intenso asociado a este tipo de incendios.
La inhalación de estos humos puede tener efectos inmediatos en la salud. Los más frecuentes son la irritación de ojos, nariz y garganta, tos o sensación de dificultad respiratoria. También pueden aparecer dolores de cabeza, mareos o náuseas en exposiciones más prolongadas. En situaciones de alta concentración, el riesgo aumenta significativamente, especialmente por el monóxido de carbono, un gas que reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno y puede provocar intoxicaciones. Y a este escenario se han enfrentado arduamente los bomberos de Almería en el Muelle de Pechina.
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Por este motivo, en episodios como el vivido en el Puerto, la evolución del humo y su posible desplazamiento hacia zonas habitadas es un factor clave. No solo por la visibilidad o el impacto visual, sino por las consecuencias que puede tener para la población si la exposición se prolonga o se produce en espacios poco ventilados. Aunque el polipropileno forma parte de numerosos objetos cotidianos y es considerado seguro en su uso habitual, su comportamiento en incendios lo convierte en un material de riesgo, principalmente por la emisión de humo denso y potencialmente perjudicial para la salud.
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Con un ojo sobre la dirección del viento
La evolución del viento fue determinante en la gestión de la emergencia durante la mañana. La jornada ha comenzado con viento flojo y de dirección variable, con una dirección hacia Poniente, manteniendo el humo cercano al mar, manteniendo la fase Azul en el protocolo de Seguridad. Pero a partir de media mañana se ha ido fijando de componente sur-sureste antes de rolar hacia levante (este), con velocidades medias de entre 17 y 25 kilómetros por hora y rachas que fueron ganando intensidad.
En ese contexto, se ha llegado a barajar el riesgo de que el viento girase y empujara la nube de humo hacia la ciudad, un escenario que habría incrementado notablemente el impacto sobre la población. Este factor ha resultado clave en la toma de decisiones. A las 10:36 horas se activó la fase azul al considerarse inicialmente una situación controlada. Sin embargo, apenas veinte minutos después, a las 10:57, se ha elevado a fase roja ante el alto riesgo de que el humo pudiera desplazarse hacia zonas habitadas de la capital. Finalmente, a las 12:10 horas, una vez que las condiciones meteorológicas evolucionaron de forma favorable y la nube dejó de amenazar directamente a la ciudad, se regresó a fase azul, rebajando el nivel de alerta.