La Voz de Almeria

Sucesos

"Te meteré en una jaula como un pájaro": un 'titkoker' almeriense amenaza a jueces, fiscales y guardias civiles

Piden 14 años al hombre tras publicar 142 videos en su cuenta de TikTok, de los cuales 50 eran de presuntas amenazas y calumnias

EUROPA PRESS - Archivo

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Víctor Navarro
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Antes de que hubiera una fecha de juicio, existió una preocupación, clínicamente acreditada, en una magistrada que tuvo que acudir a atención psiquiátrica tras verse señalada de forma reiterada en decenas de vídeos difundidos en TikTok. No eran críticas ni desahogos: eran amenazas directas, insultos y fantasías de violencia dirigidas contra jueces, fiscales y guardias civiles del Levante almeriense.

Ese es el trasfondo del procedimiento que la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Almería juzgará el próximo 15 de abril de 2026, cuando A.N.L. se siente en el banquillo acusado de convertir una red social en una herramienta de hostigamiento contra quienes representan al Estado de derecho.

"Corrupto, mafiosos, podridos"

La investigación de la Guardia Civil, que culminó con la detención del acusado en marzo de 2025 en Garrucha, destapó una actividad constante: 142 vídeos publicados en apenas cinco meses, de entre los que en al menos 50 videos, se grabó amenazando, insultando y calumniando tanto a Autoridades Judiciales de Vera y Huércal-Overa, Ministerio Fiscal, Agentes de la Guardia Civil de Garrucha y a una mujer categorizada como víctima de violencia de género.

En al menos medio centenar de ellos, el contenido tenía un destinatario claro. Jueces de los partidos judiciales de Vera y Huércal-Overa, una fiscal y varios agentes fueron identificados por su número profesional, tildados de “corruptos”, “mafiosos” o “podridos”, y convertidos en objetivos de amenazas explícitas.

Los mensajes estaban directamente vinculados a procedimientos judiciales previos por violencia de género y quebrantamiento de condena, lo que refuerza la tesis de una represalia pública y continuada contra quienes habían intervenido en su condena.

"He perdido el miedo en la cárcel"

El material incorporado a la causa muestra un discurso sin ambigüedades. El acusado afirmaba haber “perdido el miedo a la cárcel” y expresaba su disposición a “llevarse a alguien por delante”, precisando que sería “a un juez”.

En otros vídeos hablaba de “arrancar los ojos a alguno de los que le metieron metieron en la cárcel" y describía escenas de humillación extrema contra una magistrada, a la que decía querer encerrar en "una jaula de uno por uno, como si fuera un pájaro".

"Me jodiste la vida", señala uno de los videos sobre la jueza, expresando que "en ningún momento se valoró una medida preventiva". El impacto de estas amenazas fue tangible. Una jueza de Huércal-Overa desarrolló un trastorno relacionado con traumas y factores de estrés, con síntomas de hipervigilancia, pesadillas, respuestas de sobresalto y evitación. El informe clínico subraya que el temor sufrido era racional y que su evolución ha estado condicionada por la situación procesal del acusado.

De acuerdo con la acusación, la exposición pública de los operadores jurídicos en el entorno digital y la facilidad con la que el acoso puede convertirse en un riesgo para su integridad psicológica.

Catorce años de prisión solicitados

El escrito de acusación provisional, presentado por el abogado Miguel Martínez en representación de una de las magistradas, califica los hechos como delitos continuados de amenazas, calumnias e injurias, además de atentado contra la autoridad, obstrucción a la justicia, quebrantamiento de condena y delito contra la integridad moral.

La acusación particular solicita una pena global de 14 años de prisión y una indemnización de 70.000 euros por los daños morales y las secuelas psicológicas causadas.

"Vivir en tiempo de brujas"

El informe del Instituto de Medicina Legal descarta cualquier patología que atenúe la responsabilidad penal del acusado. La forense concluye que conserva intactas sus facultades y que es plenamente consciente de la ilicitud de sus actos.

Lejos de mostrar arrepentimiento, A.N.L. justificó su conducta alegando ser víctima de una persecución sistémica, afirmando ser “culpable de ser hombre y vivir en tiempo de brujas”. Un argumento que, más que explicar los hechos, refuerza la imagen de un acusado convencido de su propio relato, que ahora deberá sostenerlo ante los tribunales.

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