Rescatan a un hombre con Alzheimer perdido en la A-7 mientras trataba de llegar a su pueblo andando
Comenzó su caminata desde la estación de autobuses de Almería rumbo a Berja y fue localizado por la Policía Nacional en el carril de aceleración

El hombre fue localizado en la rampa de aceleración hacia la autovía.
En España, desaparece una persona cada treinta minutos. Cada vez que suena el teléfono, hay una familia que no sabe dónde está su ser querido. Las causas son muchas, pero la edad pesa. Y en los mayores, las enfermedades que desgastan la memoria juegan un papel decisivo. Olvidan el camino de casa, pierden la noción del tiempo, se desorientan… y el regreso a su hogar se convierte en un laberinto que a veces no tiene salida.
Pero este relato no es solo una estadística. Es la historia de muchos almerienses mayores, víctimas de enfermedades como el el alzhéimer, que convierten momentos cotidianos en angustia para ellos… y para sus familias.
Es el caso de Antonio, un vecino de Berja. que la Policía Nacional localizó caminando por el carril de aceleración de la autovía A-7 en la salida Motril-Málaga, completamente desorientado, intentando regresar a casa.
Los hechos ocurrieron el pasado Día de Reyes. Ese día, Antonio cogió un autocar desde su pueblo hasta Almería para visitar a una de sus hijas. El viaje comenzó a las 11:00 de la mañana y su motivación era clara: pasar un rato en familia. Pero al llegar a la estación de la capital al rededor de las 13:30h, algo se torció. Su itinerario se truncó. Sin saber cómo llegar a la casa de sus familiares, su instinto le dijo que debía volver a casa a toda costa.
Así comenzó su odisea. Antonio echó a caminar desde la estación de autobuses de Almería , con El Poniente como rumbo y Berja como destino en su mente.
Un largo recorrido hasta ser encontrado
La familia, al no tener noticias del hombre, denunció su desaparición en la Comisaría de Policía Nacional de Almería. Los agentes, a través del Servicio Humanitario, iniciaron la búsqueda de un hombre septuagenario, vestido con chándal negro y zapatos marrones. Un coche patrulla recorrió las calles entre la estación de autobuses y el domicilio familiar, sin éxito.
Todo cambió con una llamada a la centralita de la Policía Nacional. El alertante, según fuentes policiales consultadas por LA VOZ, señalaba la presencia de un hombre en las inmediaciones de la rotonda que conecta Almería con la autovía A-7 en dirección a Roquetas de Mar. La descripción coincidía con la de Antonio.
El indicativo policial se desplazó inmediatamente hasta la autovía del Mediterráneo.
Pasadas las 14:30, localizaron a Antonio caminando por el carril de aceleración de la A-7, desorientado pero ileso. Según explican desde la Policía Nacional, el hombre había recorrido un camino de alto riesgo: desde la estación de autobuses, atravesando la carretera del puerto, el barrio de Pescadería, penetrando en el túnel, subiendo la rampa hasta acceder a la rotonda de acceso a la autovía y, finalmente, al carril de desaceleración.
Cuando los agentes dieron con Antonio, no llevaba documentación. Su identidad aún no estaba clara, pero su intención sí. Mientras el indicativo policial trataba de identificarlo, el hombre explicaba su intención de llegar a su pueblo. “Quiero ir a Berja”.
Lo trasladaron a un lugar seguro y dieron aviso a la familia, que llegó con alivio contenido y abrazó al hombre que por un par de tensas horas había estado perdido en la ciudad.
La primera vez, y un gran susto
Según sus familiares, esta situación ha sido una sorpresa tensa y difícil de digerir, puesto que nunca antes había ocurrido. “No se había perdido nunca”, explican, todavía con el susto reflejado en el rostro. Fueron horas de angustia, de miedo y de preguntas, pero Antonio estaba sano y salvo. Al llegar a casa, se duchó, cenó y se acostó, dejando atrás kilómetros de calles, túneles y rotondas que se habían convertido en un laberinto de confusión.
La familia advierte que estas situaciones son frecuentes entre personas con enfermedades neurodegenerativas. Insisten en la importancia de que la ciudadanía esté alerta y colabore, para prevenir que estas desapariciones, involuntarias y silenciosas, se conviertan en tragedias.
El equipo del Servicio Humanitario de la Policía Nacional fue felicitado por la familia de Antonio, que agradecieron encarecidamente la localización del hombre, especialmente considerando el lugar tan peligroso hasta donde había llegado.
Al día siguiente, Antonio fue trasladado a Berja por sus familiares, donde continúa su vida bajo el cuidado de su mujer, retomando la rutina con normalidad, aunque con la memoria fresca de unas horas de angustia y peligro que nadie desea repetir.