La Voz de Almeria

Sucesos

A toda velocidad: la espectacular persecución de unos ladrones de sillas entre Aguadulce y Roquetas

La Guardia Civil reconoció en la furgoneta al vehículo vinculado con el robo de sillas en varios locales hosteleros de la zona de la Urbanización

Coche patrulla de la Guardia Civil.

Coche patrulla de la Guardia Civil.La Voz

Víctor Navarro
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A toda velocidad, cambios de sentido de forma agresiva y luces policiales pintaron la noche de Roquetas de Mar en una trepidante persecución propia de una superproducción de Hollywood. No fue un robo a una sucursal bancaria lo que propició la espectacular caza del vehículo fugado, sino algo más mundano: el robo de sillas de establecimientos de hostelería de la zona de la Urbanización. Según explican fuentes de la Guardia Civil, la sustracción de este mobiliario comercial ya se había denunciada repetidas veces con anterioridad.

Lo que no conocían los presuntos responsables de este hurto es que el pasado miércoles 21 de mayo iba a cambiar su suerte.

Alrededor de las 23:00, una patrulla de la Guardia Civil destacada en Roquetas de Mar, mientras se encontraba realizando labores de seguridad ciudadana en la calle Cerezo de Aguadulce, identificó una Renault Kangoo relacionada con el robo de las sillas en la popular zona turística de Roquetas de Mar. A bordo del vehículo sospechoso, dos ocupantes: un hombre de entre 40 y 45 años, de nacionalidad española, vecino de Roquetas, y una mujer de entre 25 y 30, de origen venezolano.

Del 501 a Las Losas

De forma protocolaria, los agentes se acercaron a la furgoneta para pedirle al conductor la documentación, además de instarle a que abriera el maletero para inspeccionar el vehículo. Sin embargo, el requerimiento policial pasó de largo en el momento en el que el conductor encendió el motor de la Kangoo y se dio a la fuga, perdiéndose por la zona del 501 de Aguadulce.

Esta reacción evasiva propició una persecución por los núcleos urbanos de Aguadulce y Roquetas de Mar. Los fugados volvieron a ser localizados en la avenida Carlos III; tras ellos, la Guardia Civil. Al verse acosados, el conductor de la furgoneta intentaba zafarse con maniobras en zigzag, poniendo en peligro la seguridad vial, tanto para otros vehículos como para los peatones. A toda velocidad y en una lucha de poder a poder, el coche del Instituto Armado y la furgoneta pugnaban por alcanzar sus objetivos. Uno, frenar a los evadidos; otros, no ser alcanzados. Y para ello no faltaron embestidas y volantazos.

Por la carretera de Alicún, en dirección a Roquetas de Mar, la persecución tomó otro cariz. En la rotonda que deja a un lado la barriada de Las Losas y al otro la entrada a Roquetas de Mar, los fugados intentaron otra maniobra: girar hacia la barriada e intentar despistar a los coches oficiales en las zonas de invernaderos. Para este momento, dotaciones de la Policía Local de Roquetas ya se habían sumado a la persecución, en apoyo a la Benemérita.

La Kangoo tomó rumbo hacia la avenida Reino de España, conduciendo a toda velocidad nuevamente hacia Aguadulce. Tras un tramo circulando en sentido contrario a la altura del parque acuático, una patrulla de la Policía Local cortaba el paso de la furgoneta fugada en la calle Gijón, en el camino de Las Salinas.

Detenidos

Habiendo circulado por la vía urbana y los caminos rurales hasta el polígono de La Algaida, en una maniobra no carente de riesgo, el coche de la Policía Local consiguió situarse en paralelo a la furgoneta.

Ambos vehículos colisionaron, logrando frenar el tránsito de la furgoneta. La fuga tocaba a su fin. Sin embargo, los ocupantes del vehículo no habían dicho su última palabra. De acuerdo con fuentes, el conductor presuntamente habría intentado agredir a uno de los policías locales. Esta agresión no llegó a materializarse gracias a la mediación de otro policía y los agentes de la Guardia Civil.

Uno de los guardias civiles resultó herido durante la jornada y tuvo que ser trasladado a un centro hospitalario de la capital almeriense.  Con la detención de los presuntos ladrones de sillas concluyó una noche de vértigo en Roquetas de Mar, donde el estruendo de los motores y las sirenas dejó paso, finalmente, al silencio de la ley impuesta.

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