Pablo Simón en Almería: “No hay visos de que el problema de la vivienda se vaya a arreglar”
El politólogo participa en un acto por el 140 aniversario de la Cámara de Comercio

Pablo Simón.
La Cámara de Comercio de Almería ha celebrado, en el marco del 140 aniversario, la cuarta edición de “Encuentros Cámara: Claves para Avanzar”, una cita que contó con la participación del politólogo y analista Pablo Simón, profesor de la Universidad Carlos III, quien analizó las claves políticas, sociales y económicas de la actual legislatura horas antes del debate sobre los decretos de vivienda en el Congreso de los Diputados.
“Se trata de explicar todo el ciclo electoral que hemos vivido desde el año 2023 hasta el año 2027 cuando previsiblemente habría elecciones generales y, sin duda alguna, comicios autonómicos y municipales después de hitos como la Ley de Amnistía o la crisis de Ceuta”, dijo Simón a La Voz de Almería antes de conceder esta entrevista.
Ha venido a una provincia, a Almería, donde Vox ya es la segunda fuerza política por delante del PSOE. ¿cómo se explica este fenómeno?
Bueno, hay múltiples explicaciones detrás del auge de los partidos de ultraderecha. Obviamente hay un elemento de movilización material. Vox tiene una penetración fuerte entre el electorado a la derecha de ámbito rural y ligado al sector primario. Por lo tanto, Almería junto con Murcia son lugares que tienen un entorno muy propenso a que este partido pueda ser fuerte. Evidentemente, hay una fuerte movilización sobre el vector anti inmigración que en unas comunidades como estas son particularmente importantes.
¿Teme que haya efecto Ceuta y efecto vivienda en las próximas elecciones municipales de mayo de 2027?
Estamos hablando de dos efectos diferentes, pero los dos empujan en la misma dirección. De un lado, la inmigración como tema, y sobre todo hacerlo desde el enfoque de la seguridad, tiene una capacidad de empuje y sobre todo de movilización del bloque de la derecha muy relevante, sobre todo en torno a Vox.
Respecto a la cuestión de la vivienda, que a priori podría ser un tema más ventajoso para la izquierda, la desgasta a su vez justamente porque como quien está en el Gobierno es ahora mismo una coalición de izquierdas y no tiene capacidad efectiva y real para solucionar el problema, esto puede terminar generando un efecto boomerang que haga que justamente su electorado sea el que más se desmovilice. O sea, bien porque la derecha está muy activa, bien porque la izquierda se termina desmovilizando, o una combinación de las dos, yo creo que la situación para la izquierda ahora mismo es complicada.
¿Estamos ante otro 15-M?
No, en absoluto. El 15-M tenía dos características que le diferencian de este movimiento. El 15-M era un movimiento muy transversal y con demandas muy heterogéneas. Aquí hablamos de unas demandas específicas sobre un tema muy concreto, que es el de la vivienda. Y el 15-M tenía la vocación de no ser representado por nadie. No había una organización matriz que capitaneara las protestas. En este caso vemos que sí. Es el Sindicato de Inquilinas el que esencialmente está llevando adelante toda la movilización y un interlocutor que mantiene contacto incluso con los agentes sociales o con el propio Gobierno. Por lo tanto, creo que no estamos ante una dinámica parecida, aunque evidentemente el hecho de que hayan protestado en Sol y hayan acampado allí nos pueda retrotraer a esa nostalgia. Pero la situación es diferente porque la queja no es contra el conjunto del sistema, es una queja en concreto hacia la no política de vivienda de este país.
Los jóvenes españoles se han activado.
Algunos sectores jóvenes, Los jóvenes forman un electorado, aunque pequeño, muy reactivo. Cuando hay ciclos de protesta y de movilización pueden salir a la calle. Estamos viendo que los que estaban más movilizados eran, sobre todo, los jóvenes de la derecha, como ha ocurrido hasta ahora. Ahora hay un sector de jóvenes en la izquierda contestatarios, no alineados necesariamente con el Gobierno, pero que al menos sí están saliendo a protestar, han salido a la calle. Ven a estas personas que están acampadas en Sol como aquellas que sí pueden capitalizar o, al menos, tratar de poner encima de la mesa algunas de las demandas que ellos llevan históricamente haciendo. El problema de la vivienda no es nuevo y lo que vemos es que no hay visos de que se vaya a arreglar.
A horas de que se debatan los decretos de la vivienda en el Congreso, ¿cree que coincidirán las elecciones generales con las municipales y autonómicas en mayo de 2027?
Dependerá de la voluntad de Pedro Sánchez. Ahora mismo los tres escenarios están encima de la mesa. En Madrid se especula mucho con la posibilidad de que fueran en febrero-marzo, justamente para permitir que los alcaldes y candidatos autonómicos del PSOE no se vean arrastrados. Hay quien plantea que realmente la situación de Ceuta lo ha cambiado todo y que el presidente del Gobierno va a preferir ganar tiempo hasta junio. Y hay quien dice que lo podría hacer de manera simultánea, pero este escenario el propio presidente lo ha descartado porque habría otros potenciales socios, sobre todo los socios parlamentarios, que se verían muy perjudicados con un potencial efecto de plebiscito ‘Sánchez sí, Sánchez no’, que contaminase todas las elecciones municipales y autonómicas. Ahora mismo, a 1 de octubre de 2026, creo que ni siquiera el presidente del Gobierno ha tomado una decisión.
¿Las redes sociales son un arma de doble filo que contaminan el ambiente político?
De un lado, forman parte de un ámbito de conocimiento sin límites y permiten movilizaciones como nunca antes o conocer cosas que antes los medios de comunicación no hacían públicas.
Al mismo tiempo, el hecho de que sean unas plataformas privadas con unos algoritmos que no son transparentes, pues también tiende a generar alta polarización, dinámicas de movilización y de fake news de sectores más extremistas y, por lo tanto, también emponzoñan el debate público.
Me temo que, de momento, esta última cuestión es la que más está pesando pero no debemos ser necesariamente tecnopesimistas. La cuestión es que es un instrumento y depende de nosotros cómo lo queremos emplear.