Democracia enferma
Democracia enferma
No bien desaparecido el franquismo, comenzamos los periodistas a hablar a todo trapo de los poderes ocultos, o como decía Tierno Galván, los poderes fácticos. Eran poderes que sin formar parte de la estructura política y administrativa del país tenían tal influencia en nuestra vida que de hecho difícilmente podíamos salir de ellos. Piénsese, por ejemplo, en los bancos, en las instituciones eclesiales etcétera. Al llegar la democracia y encarnar el pueblo la soberanía, los más ingenuos creíamos que la vida política se regiría por las exigencias del pueblo. Craso error, las mayorías obedecen actualmente a los mercados que esos sí que son poderes fácticos invisibles pero de una presencia devastadora. Gran parte del rompecabezas en que se debate Europa y del que algo vamos sabiendo los españoles bajo la tortura diaria de los ajustes y las primas de riesgo se debe en buena parte a los mercados financieros separados ya de la productividad. En este plan se diría que nuestros gobernantes no controlan el porvenir de sus naciones y menos dentro de una estructura tan gaseosa como la europea, lo que hacen son reformas para evitar el rescate. En nuestro caso más que evitar el rescate nuestros presidentes del Gobierno se echan en brazos de la Merkel para que les ayude a cruzar el desfiladero. Impresiona la importancia que van adquiriendo los llamados tecnócratas en fuerte contraste con la mala fama de los políticos. Gran dinero más tecnócratas serían en cierto modo la vuelta triunfal al reino de los poderes fácticos cuando no había democracia y cuando solo el dictador decía lo que teníamos que hacer desde la misa, la mesa y el burdel. El 15-M, la nueva luz que dice Denis Rafter, nos está sirviendo de periscopio. Un movimiento juvenil nacido en España se extiende hoy por todas partes. Su principal enseñanza es que los partidos políticos no nos representan y no crean que la Puerta del Sol es fruto el divertimento callejero de unos cuantos desempleados. También las organizaciones sindicales de la eurozona dicen lo mismo: " No es tiempo de Gobiernos de tecnócratas, sino de dar más terreno a la democracia social y política y a la participación ciudadana"