Cuando se cerraron las tabernas
Se cumplen 85 años de las elecciones que culminaron con la proclamación de la República
El 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República en España. Dos días antes, el domingo 12 de abril, Almería y su provincia habían vivido unas intensas elecciones para designar a los concejales para la renovación de los ayuntamientos.
Las jornadas previas estuvieron llenas de tensión. La mañana anterior a las elecciones las calles del centro aparecieron sembradas de octavillas llamando “granujas, bandidos y canallas” a los republicanos, y en los periódicos, según el signo político que defendieran, se impartían consignas para orientar el voto. El diario ‘La Independencia’, de clara vocación conservadora y católica, destacaba, en su página principal la siguiente consigna: “¿Qué han hecho los republicanos y masones por Almería? Católicos y monárquicos son los que costean los asilos de los ancianos desamparados; los que dan de comer a los pobres de la Tienda Asilo; los que los visitan en sus domicilios y los socorren con las conferencias de San Vicente de Paúl; los que cobijan a los niños corrigendos en el reformatorio de la Sagrada Familia; los que amparan a las niñas huérfanas y desgraciadas en las Adoratrices”.
Por contra, el periódico ‘Diario de Almería’, de corte republicano, aparecía el día previo a las elecciones con una editorial en su primera página donde arengaba a los ciudadanos de esta forma: “Pensad en los ayuntamientos de la bancarrota que convirtieron la ciudad en una aldea. No se puede consentir que haya quien quiera convertirla en lo que era antes del golpe de estado y en lo que fue durante los funestos años de la Dictadura (se refería a la de Primo de Rivera). Todos los almerienses que tengan conciencia de su responsabilidad deben ir contra la restauración de las viejas y vergonzantes normas políticas. Hay que establecer, con las armas de la ciudadanía, el imperio de las aspiraciones populares”.
A la vista de que los ánimos estaban caldeados y los enfrentamientos eran continuos, el Gobernador civil, Claudio Contreras Valiñas, dictó un bando unos días antes del referéndum, llamando a la tranquilidad: “Creo obligado hacer este llamamiento a los habitantes de la capital y de las poblaciones de la provincia, con el solo fin de que unidos todos y cada uno por su parte, cooperen decididamente por la pureza del sufragio”.
Para tratar de evitar incidentes, la máxima autoridad provincial dictó también severas determinaciones con el fin de asegurarse el orden en las calles y acordó que desde las diez de la noche del sábado anterior al día de las elecciones, hasta las cuatro de la tarde del domingo electoral, permanecieran cerradas las tabernas y cualquier establecimiento dedicado a la venta de bebidas alcohólicas.
El domingo 12 de abril, Almería, con un censo de 54.947 habitantes, acudió a las urnas en un clima tenso, pero sin que hubiera que lamentar sucesos importantes. Aquella mañana se vieron muchos grupos de jóvenes luciendo varas y garrotas cerca de los colegios electorales, pero de nada les sirvieron ante la presencia de las fuerzas del orden público.
Al día siguiente de las elecciones, el diario La Crónica Meridional, destacaba que “el triunfo de los republicanos y socialistas ha sido grande, pues han obtenido veinte puestos contra quince que alcanzaron los monárquicos”.