La Voz de Almeria

Almería

“Muchos dicen ‘no puedo acoger’, pero yo sí que no puedo dejarlos donde están”

Estrella Cara Suárez es mamá acogedora desde 2010. Lleva casi 6 años en el programa de acogimiento familiar que coordina Cruz Roja y ya ha abierto su casa a nueve ni&nti

Estrella Cara Suárez es mamá de acogida y preside la Asociación de Familias Acogedoras de Almería.

Estrella Cara Suárez es mamá de acogida y preside la Asociación de Familias Acogedoras de Almería.

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Estrella Cara está a punto de cumplir 40 años. Ella y su marido  tienen un hijo de 11 años, además de otros nueve, que son los que han acogido temporalmente. No entiende la vida de otra forma y anima a otros almerienses a acoger. Los niños lo necesitan. “Ellos son el futuro. No podemos dejarlos solos”.


¿Cuántos niños ha acogido y de qué edades?
En menos de seis años, que son los que mi marido y yo llevamos en el programa de acogimiento familiar, han sido nueve menores los que han estado en casa. A tres de ellos los recogimos en Torrecárdenas. Eran recién nacidos.


Entonces son ustedes familia de urgencia.
Empezamos como familia de acogimiento temporal, pero sí que estamos un poco para lo que haga falta. Ahora tenemos en casa a una princesita que lleva con nosotros desde julio pasado.


¿Qué sintió o cómo se sintió el primer día que abría su casa a un niño que no era el suyo?
Mucha ilusión y mucho miedo. Tenía que hacerlo tan bien como con mi hijo e incluso mucho mejor. Sentía, además, mucha ternura y mucho cariño. Era un bebé y no sabía cómo iba a resultar.


Qué pasó con el miedo?
Estuvo latente un tiempo. No sabes cómo actuar o cómo no actuar. Siempre hace uno lo que considera mejor, pero como no hay un criterio único, a veces, da vértigo. Todavía hoy recuerdo aquella primera noche.


Fue mala noche.
La recuerdo horrible. Era un recién nacido y, oye, lo que no me ha pasado nunca, era un niño que dormía del tirón porque era un tranquilón. Claro que como eso yo no lo sabía esa primera noche, y no le oíamos, no pedía biberón, no lloraba, no hacía nada; mi marido y yo nos levantamos muchísimas veces pensando que le pasaba algo malo. Fíjate. Al final, era una buena noche. (Se ríe).


Entiendo que ese tipo de noche no volvió a repetirse.
Hemos tenido ya nueve niños y todos han sido distintos. A todos les hemos dado el mismo cariño, pero cada uno te necesita a su manera.


Hay familias que renuncian al acogimiento porque temen la despedida. 
En la vida hay que saber atraer y también saber decir adiós. La vida es y ha sido siempre eso. Si no fuéramos capaces de decir adiós, no nos comprometeríamos nunca con nada ni con nadie. Así lo veo.


Una decena de familias acogedoras han creado una asociación. ¿Qué les aporta?
Mira, aporta apoyo para ese miedo que se siente al iniciarse en la experiencia del acogimiento. La idea es que las familias no sientan que están solas. En realidad, nunca lo están porque Cruz Roja y el Servicio de Menores de la Junta están siempre detrás, pero sí es bueno hablar entre las familias, transmitir lo que uno ha aprendido, los trucos. Además, ves cómo los problemas que has tenido tú, los tienen otras familias.


Comparten experiencias.
Y mucho más. Aunamos fuerzas para mejorar todo lo que se puede. Creemos que hay cosas mejorables en lo que al acogimiento familiar se refiere. La asociación nace para apoyar a las familias acogedoras y para cuidar a las que ya hay. Se trata de ayuda emocional, pero también logística. Prestamos cochecitos, cunas,...


¿Cuántas familias están asociadas?
Podemos decir que una quincena. Y vamos para adelante. Formamos parte de la Plataforma andaluza de asociaciones de familias acogedoras y estamos pensando en federarnos.


Recordaba Cruz Roja hace apenas una semana que hacen falta más familias acogedoras, ¿qué pasa, da miedo?
Sí. Hacen falta. Y mira, mucha gente me dice: ‘Yo no puedo’. Y yo les respondo que yo sí que no puedo dejar al niño donde está. Sin una familia. Así de sencillo. Es cierto, también, que hay momentos en los que una familia, por motivos personales o laborales, no puede acoger, pero en otros momentos, sí se puede. Hagámoslo.


La veo convencida.
Si yo puedo, puede cualquiera. Creo que, en ocasiones, se usa el ‘yo no puedo’ como excusa. Sabemos que la administración está ahí. Es ella quien tutela a los niños, pero quien, de verdad, de verdad, tiene el compromiso con esos niños, es la sociedad. El problema es que falta compromiso.


Aproveche para animar a familias almerienses a sumarse al acogimiento.
Sólo pido a la gente que vaya a informarse. Que conozcan el programa.


¿Funcionará?
Mi marido fue a la charla muy escéptico y cuando terminó sólo intervino para preguntar dónde tenía que firmar. Son niños que te necesitan. A quienes me preguntan pongo siempre el mismo ejemplo, ¿se lo digo?


Adelante.
Piense, por un momento, que su hermana o hermano se tiene que ausentar por una enfermedad o por un trabajo durante un periodo de tiempo. ¿No abriría usted su casa a sus hijos? Y, después, cuando la hermana vuelve, ¿sentiría usted que le están quitando algo si los niños vuelven con su madre? Ahí están las respuestas.


Lo pinta usted muy bonito.
Sí. (Se ríe). Es muy bonito, pero también muy laborioso. Aún así, cuando uno va a la charla informativa, todo lo pintan fatal. Vamos, que le ponen a uno en el peor de los casos, pero, ya le digo yo que en nueve casos, nunca, nunca, he pasado nada malo.


Seguro que ha convencido ya a alguien.
Los niños son el futuro. Si no apostamos por ellos, ellos solos no lo pueden todo. Y, ojo, nadie te va a dar un beso o un abrazo tan profundo, tan sincero como un niño. Lo dan de corazón.


Último intento.
Tendría que ser legal enseñar sus caritas. Habría, entonces, lista de espera.


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