Sergio Roldán se ganó el corazón de la Plaza y Magaña exhibió su valor
Juan Carlos Benítez encendió los tendidos al volver de la enfermería para entrar a matar

Los novilleros almerienses Sergio Roldán y José Magaña.
Más sueños y más pasión que toreo. Más afición que exigencia. Más juventud que otra cosa. Así,la clase práctica que ha abierto la Feria de 2015 con un entusiasmo en los tendidos que si prendiera en los alumnos, los convertiría en toreros esta misma temporada. Pero, el toro es el que manda. Las reses lidiadas ayer de Simón Caminero repartieron sustos y revolcones hasta para los subalternos, en algunos casos impartiendo las bruscas lecciones que acostumbran los toros, muchas de ellas de tanto provecho, más por lo elocuentes que por lo dolorosas.
Sergio Roldán
Muy torero, el almeriense Sergio Roldán abrió la faena con unos eficacísimos doblones, que resultaron esenciales para hacerse con un eral complicado. Con la lección bien aprendida de los terrenos cuidó mucho de tenerlos a su favor. El toreo de mano baja y la concentración paliaron en buena media los defectos del animal, que se empleó con raza no siempre de manera clara. ¡Sergio, Sergio!: el público coreó su nombre en una de las tardes en las que el joven alumno de la Escuela almeriense se ganó un poco de más de sitio en el corazón de sus paisanos.
José Magaña
Un susto detrás de otro fueron poniendo a prueba la valentía de José Magaña, al tiempo que ensombrecían sus sueños de triunfo. Y eso que saludó a su enemigo con unos afarolados de rodillas y un tercio de banderillas vibrante y con fuerza. Pero en la muleta, el animal desparramó sobre la arena unas malas artes que exigieron del almeriense tanto pundonor como entereza. La estocada, lo mejor de Magaña, que hizo el paseíllo con un bello capote de su tío Ramón.
Juan Carlos Benítez
El malagueño se convirtió en un héroe de la tarde cuando apareció en el ruedo descalzo y sin la chaquetilla, volviendo de la enfermería. Roldán estaba montando el estoque para acabar con el eral y el público se deshizo en aplausos, al ver la resuelta actitud del malagueño. Benítez había estado comprometido y valiente con los palos y luego, eficaz con la muleta, aunque sin profundizar ante un magnífico ejemplar que se arrancaba sin toque y que llegó al final de la faena entero y derrochando casta. De ahí, el susto que se llevó este animosos novillero, que aprendió una de esas lecciones que antes se citaron.
Antonio Catalán
El salmantino evidenció una excelente preparación y un concepto bastante depurado. También se llevó algún susto ante una res de genio vivo que sorprendió igualmente a Antonio Olivencia, por fortuna sin consecuencias. Bien con la mano izquierda, supo ganarse al animal prolongando los pases y bajando la mano con autoridad. Tampoco se arredró en el segundo revolcón, del que salió dispuesto a todo, sin descomponer su estilo de toreo.
Fran Ferrer
No tuvo demasiada suerte el murciano Fran Ferrer con el enemigo que le cupo en suerte. Un eral con síntomas de avisado y empeñado en no dejarse torear. Cabeceó cuanto pudo, deshaciendo una vez tras otra los intentos del alumno por torear bien. Con todo, pudo dejar bastantes referencias de sus cualidades.
Juan Silva
Juanito Arrancó con majestuosidad el pacense con unos ayudados por alto cargados de sabor. Parecía dispuesto a romper la tarde a su favor. Tuvo momentos brillantes, pero fue disolviendo lo que había cosechado más por ganas de triunfar que por acierto.
Ficha del festejo. El encierro
Seis reses de Simón Caminero, desiguales de hechuras, de buen juego en general pero con algunas complicaciones.
Toreros
Juan Carlos Benítez Añil y oro Pinchazo y estocada tendida: Oreja.
Sergio Roldán Esperanza y oro Estocada y descabellos: Dos orejas.
Fran Ferrer Siena y oro Dos pinchazos y estocada muy defectuosa: Vuelta tras un aviso.
José Magaña Azul rey y oro Estocada y tres descabellos: Dos orejas.
Antonio Catalán Añil y oro Pinchazo y estocada: Dos orejas tras un aviso.
Juan Silva Juanito Rosa y oro Pinchazo y media defectuosa; dos orejas.
La tarde
Lleno en tarde soleada. Presidió la concejala Ana Martínez Labella, asesorada por Emilio Lentisco. El alumno de la Escuela malagueña Juan Carlos Benítez pasó a la enfermería conmocionado, reponiéndose de inmediato. Se le practicaron pruebas, tras las cuales pudo volver a la arena.