La Voz de Almeria

Almería

El periodista Eduardo del Pino presenta su nueva obra ocho años después: 'Almería, el libro de los lugares perdidos'

El escritor estará este jueves 22 de octubre, a las 20:00 horas, en el salón de actos de Cajamar, en la Casa de las Mariposas

Calle Marín y al fondo la plaza vieja en los años 50

Calle Marín y al fondo la plaza vieja en los años 50Eduardo del Pino

Sara Ruiz
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Hubo un tiempo en el que las calles de Almería se llenaban de voces de niños jugando hasta que caía la tarde, los vecinos sacaban las sillas a la puerta de sus casas para compartir conversaciones y los pequeños comercios eran mucho más que lugares donde hacer la compra. Eran puntos de encuentro, escenarios de historias cotidianas y testigos de una forma de vivir que, casi sin darnos cuenta, se fue perdiendo. Aquella Almería sigue existiendo en la memoria de quienes la conocieron, en las fotografías que han sobrevivido al paso de los años y en los recuerdos que todavía habitan sus calles. Porque una ciudad no es solamente sus edificios, sus plazas o sus barrios, sino también las personas que les dieron vida y las historias que dejaron en ellos.

Recuperar esos recuerdos y devolverles el lugar que merecen en la historia de la ciudad es precisamente el propósito del periodista y escritor Eduardo del Pino, que vuelve a publicar un libro ocho años después, aunque, en realidad, nunca ha dejado de contar las historias de su tierra. Lo hace con 'Almería, el libro de los lugares perdidos', una obra que nace del amor por su ciudad y que invita a recorrer rincones olvidados, descubrir relatos condenados a desaparecer y reflexionar sobre todo aquello que se ha quedado por el camino. Su séptimo libro, que presentará este jueves 22 de octubre, a las 20:00 horas, en el salón de actos de Cajamar, en la Casa de las Mariposas, es mucho más que un recorrido por el pasado: es una invitación a redescubrir la identidad de Almería a través de sus espacios, sus gentes y sus recuerdos.

Alfredo Casas y Eduardo del Pino Vicente.

Alfredo Casas y Eduardo del Pino Vicente.La Voz

Una ciudad que cambió su forma de vivir

Para Eduardo, hablar de los lugares perdidos de Almería no significa únicamente recordar edificios que fueron derribados o calles que cambiaron de aspecto. También supone detenerse en aquellos rincones que, pese a seguir en pie, han perdido parte de su esencia. "Hay algunos que no han desaparecido, pero que no son lo que podrían haber sido", explicó el escritor durante una entrevista en Hoy por Hoy Almería, de la Cadena SER. Y es que, detrás de cada transformación urbanística, también se esconden historias, costumbres y oportunidades que nunca llegaron a hacerse realidad.

Buena parte de esos recuerdos lo llevan hasta su propia infancia, cuando las calles eran lugares de juego y los barrios funcionaban como pequeñas comunidades en las que prácticamente todos se conocían. "Yo me crié en una ciudad donde en las calles se escuchaban las voces de los niños", recordó. Una imagen que contrasta con la Almería actual, donde, a su juicio, las relaciones entre vecinos se han ido debilitando. "Vivimos de espaldas unos a otros: los vecinos ya no se relacionan y estamos instalados en la pantalla de un móvil", lamentó. Para el periodista, que conserva intacto el cariño por aquellos años, hay algo que ninguna transformación puede sustituir: "Los que hemos jugado en la calle en la infancia sabemos que ese es el tesoro más grande que se puede tener en la vida".

Y quizá uno de los ejemplos más reveladores de ese cambio se encuentre en un gesto tan sencillo como sentarse a conversar. El autor recuerda aquellos tiempos en los que los vecinos sacaban las sillas a la puerta de sus casas y siempre había sitio para alguien más. Hoy, sin embargo, considera que hasta compartir un ascensor puede resultar incómodo. Dos escenas cotidianas, separadas por unas cuantas décadas, que reflejan hasta qué punto ha cambiado nuestra manera de relacionarnos.

LIBRO- EDUARDO DEL PINO

LIBRO- EDUARDO DEL PINOLa Voz

Los lugares que el tiempo dejó atrás

Y esa transformación no solo se refleja en las costumbres, sino también en los propios escenarios de la ciudad. La Plaza Vieja o la Vega de Almería son algunos de los lugares que Eduardo recupera en las páginas de su nueva obra. Espacios que guardan historias desconocidas para muchos almerienses y que, pese al paso del tiempo, todavía tienen mucho que contar. Porque algunos han desaparecido, otros han cambiado hasta resultar irreconocibles y unos pocos permanecen prácticamente olvidados.

Entre todos ellos, hay algunos que han dejado una huella especial en el escritor: los antiguos panteones que las familias de la burguesía almeriense levantaron entre finales del siglo XIX y principios del XX. "Se construyeron pensando en la eternidad y en descansar para siempre junto a los familiares. Y están completamente abandonados", explicó en Hoy por Hoy Almería. Ha recorrido personalmente estos espacios, donde los nichos abiertos y el deterioro de las construcciones ofrecen una imagen que él mismo describe como "realmente escalofriante". Lugares concebidos para desafiar al paso del tiempo que hoy parecen haber quedado a merced del olvido.

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Una vida dedicada a contar historias

Si hay alguien que conoce bien el valor de conservar esos recuerdos, ese es Eduardo. Su empeño por rescatar la memoria de Almería no comenzó con este libro, sino mucho antes, cuando todavía era un niño que escuchaba fascinado las historias de quienes lo rodeaban. Esta nueva obra empezó a gestarse hace siete años, aunque la pandemia interrumpió el proceso y lo mantuvo alejado del proyecto durante un largo periodo. Fue hace aproximadamente un año cuando decidió retomarlo, impulsado también por el deseo de compartir su extenso archivo de fotografías antiguas. "¿Para qué las quiero yo en un cajón o en el ordenador, para verlas yo solo?", se preguntaba.

Una inquietud que tiene sus raíces en la tienda de comestibles que regentaban sus padres, en pleno corazón de la Almería histórica. Allí, mientras las mujeres del barrio hacían la compra y compartían sus vivencias, un pequeño Eduardo escuchaba con atención y comenzaba a tomar notas, casi sin imaginar que aquellas conversaciones acabarían marcando su vocación. "Uno nace con la historia dentro", aseguró el periodista, que hoy sigue encontrando en esos recuerdos la inspiración para continuar escribiendo.

Quizá esa sea la verdadera esencia de 'Almería, el libro de los lugares perdidos': recordar que la historia de una ciudad no se escribe únicamente con grandes acontecimientos, sino también con las pequeñas vidas que transcurren entre sus calles. Con las conversaciones a la puerta de una casa, los juegos de una infancia o las historias que alguien contó alguna vez y que merecen seguir siendo escuchadas. Porque las ciudades cambian, sus edificios desaparecen y sus habitantes dejan paso a nuevas generaciones. Pero mientras haya alguien dispuesto a recordar y contar lo que ocurrió en ellas, siempre habrá una parte de aquella Almería que nunca terminará de desaparecer.

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