“Tengo 43 años y mi rodilla está destrozada, para una prótesis; me han dado la incapacidad”
Víctor Viciana Mera cuenta cómo las lesiones le han apartado demasiado pronto del voleibol: "Casi caigo en depresión"

Víctor Viciana desvela cómo han sido los últimos años desde que le dijesen que no volvería a jugar al voleibol.
“Pagaría lo que fuera por tener la rodilla bien y poder hacer deporte”. Víctor Viciana ha sido uno de los mejores jugadores de voleibol de Almería y de España, aunque la retirada le llegó demasiado pronto por culpa de cinco operaciones en el cartílago de la rodilla derecha: “Estando aún en la camilla la cirujana me dijo que el deporte había acabado para mí”. Prácticamente en la cima de su carrera, ‘VV’ recuerda cómo fue ese momento: “Entrenando con Unicaja noté que la rodilla se fue... y efectivamente, volví a operarme y mi vida cambió para siempre. Estuve cerca de caer en una depresión y mi familia me lo decía, que estaba irritado todo el día. Me han dado la incapacidad”.
Ahora es team manager en Unicaja Costa de Almería, una nueva faceta en la que se convierte en nexo de unión entre jugadores y directiva. No ha sido fácil volver a estar cerca de una pista: “Me ha llevado muchos años, porque todavía me sentía jugador y cuando iba al pabellón lo pasaba mal”. Pero toda carrera tiene un inicio y Víctor Viciana se decantó en primer lugar por el fútbol: “Se me daba fatal. Luego me fui con Rafael Florido al Vícar Goya, en balonmano pero era un chico agresivo y en un deporte de contacto… Mi padre me decía que si me peleaba más me apuntaría a ping pong. Me volví a pelear y me quitó del balonmano. Yo quería apuntarme al tenis, pero era muy caro”.

Víctor Viciana colocando un primer tiempo para el remate de Alberto Salas.
"Cuando me pusieron de colocador fue un drama"
Probó voley en las Escuelas Deportivas Municipales y se quedó para siempre: “Arranqué en Univoley y se lanzó mi carrera. Conocí a Pablo Martínez, actual presidente del club, y supo manejar mi temperamento y mi carácter en la pista para hacerme crecer. Me vi pasando del colegio a la selección almeriense, andaluza, española…”. Desvela que no fue fácil el proceso de adaptar su posición a colocador: “Me gustaba rematar, no colocar, así que al principio fue un drama. Por suerte seguí y pude llegar lejos”.

Viciana en las filas de Palma, donde también fue campeón de todo en un gran proyecto.
La anécdota con el coche de Juanjo Salvador
Con 17 años, tras jugar en Huelva y Málaga, volvió a Almería con Cosme Prenafeta, Juanjo Salvador, Carlos Carreño, Manolo Berenguel, Mike Van de Goor… “Quizá el mejor equipo en la historia del club. Me veía entrenando con la gente que llevaba en mis carpetas, pero no estaba preparado. Ya había debutado en Superliga, pero era otro nivel”. Una de las anécdotas que más recuerda Víctor tiene como protagonista a una leyenda como Juanjo Salvador: “La primera vez que me monté en un Porsche Cayenne era de Juanjo. Le decía que tenía pinta de futbolista y no de jugador de voleibol. Un fenómeno”.
"Tras ganar la Superliga 2012 Piero Molducci me dijo: ahora eres un colocador de verdad"
La Superliga 2012 fue uno de los títulos más especiales para Víctor Viciana: “Estuvimos meses sin cobrar, mantuvimos varias reuniones y casi contra pronóstico ganamos. Ahí fue cuando Piero Molducci me dijo que me había convertido en un colocador de verdad”. Firmó dos años en Teruel, con Óscar Novillo, y se fue a Francia, a Montpellier: “Fue un error. Me lesioné y me trataron fatal. Me fui solo en taxi con las muletas a casa después de la operación sin que nadie del club me preguntara cómo estaba. Me recuperé solo, y claro, al apretarme para jugar me volví a romper”.

Con Alejandro Fernández, otro gran líbero que pasó por Palma y Unicaja.
La lesión de cartílago vino tras su último título
Regresó a Unicaja y levantó la Copa del Rey 2019, su último trofeo: “Exacto. En el Play Off contra Ibiza caí mal al hacer un bloqueo y la rodilla se me volvió a ir. Venía de tres operaciones y había que hacer una cuarta, que no salió del todo bien, “y entrenando me lesioné otra vez. Esa fue la última, porque “tenía tres o cuatro focos de grado 4 sin cartílago detrás de la rótula y la rodilla ha quedado para prótesis. Nada de nadar, de saltar, de bicicleta… Puedo hacer vida normal, pero a los 35 años se acabó el voley y el deporte para mí, demasiado pronto”.
"Ya no puedo saltar, hacer bicicleta ni nada que comprometa la rodilla"
Se le vino el mundo encima y reconoce en esta charla con La Voz de Almería y Cadena SER que llegó a rozar la depresión: “He estado años apartado del voleibol porque lo pasaba muy mal. Mi última operación fue en pandemia y todavía me sentía jugador, quería estar ahí. No sé si llegué a tener depresión, pero estuve cerca. Estaba irritado, insoportable, y mi familia me lo decía. Me quitaron de golpe esa desconexión que suponía la competitividad del voleibol y fue durísimo. He aprendido a reconducir toda esa energía en mi hija”.

Con Viedma después de ganar la Copa del Rey en Melilla en 2019, contra Teruel.
"Mi rodilla está como la de una persona de 90 años"
Tan grave es la lesión que padece Viciana que le dieron la incapacidad: “Yo hubiese hecho deporte hasta el final, pero sí pagaría por tener mi rodilla bien y no la de una persona de 90 años. Hubo momentos en estos años en los que me perdí, porque no podía hacer nada. Ahora en esta labor con Unicaja de team manager me encuentro de maravilla, ha vuelto ese gusanillo desde otra faceta. Debería haberlo hecho antes. Otra de las cosas que echo de menos es una pachanga en la playa con Berenguel, Olteanu… Eso ya es imposible”.
"Ya es imposible que pueda echar partidos de voley playa con Berenguel, Olteanu..."
No se le ha pasado por la cabeza ser entrenador, pero sí recuerda qué jugadores le impactaron más durante su etapa en la cancha: “Israel Rodríguez, siendo niños los dos, era pura potencia con control, un animal. También Peter Veres, el mejor jugador que ha pasado por España; por supuesto Juanjo Salvador, el mejor central con el que jugué; y Pablo Kukartsev, aunque seguro que me dejo alguno”.

Un colocador excepcional que se retiró en el mejor momento de su carrera.
Una oferta que pudo cambiar su carrera deportiva
Aunque para Víctor Viciana no existe la retirada soñada, sí le hubiera gustado “marcar los ritmos. Podía haber aportado muchísimo a Unicaja, aunque por otro lado pienso que no me arrastré en la pista”. Cuenta que nada más ganar la Superliga en 2012 hubo una llamada clave para ir a Portugal, pero finalmente se decantó por Teruel: “Cuando gané la Superliga con Unicaja me llamó Benfica, aunque me asusté un poco y quise jugar un año más en España. Me fui a Teruel, y me volvieron a llamar. Al venir Charly Carreño y hacerme capitán del equipo, me quedé”.