Juan Sánchez Miranda, padre de Almería Acoge y de NOESSO
NOESSO, No estás solo, celebró el viernes un acto institucional en la Escuela Municipal de Música de Almería

Juan Sánchez Miranda, Rocío Amores, Miguel Martín y Beatriz García, directora de NOESSO.
El Obispo de Almería, Antonio Gómez Montero, recordó que conoció al sacerdote Juan Sánchez Miranda en 1994 cuando lo llamó a un encuentro internacional para que diera su opinión como experto sobre un encuentro que soluciones solidarias a componentes de distintas religiones. “Cuando llegué como Opispo a Almería lo primero que hice es preguntar por Antonio Felices y por Sánchez Miranda y desde siempre me ha gustado su frase hay salida, tú tienes la llave”. El presidente de la Federación Almeriense de Personas con Discapacidad (FAAM), Valentín Sola Caparrós, mostró también admiración: “Juan tiene una capacidad de escucha inigualable, un liderazgo para hacer mejor a la sociedad”. La coordinadora de Informativos de Canal Sur Radio y Televisión, Rocío Amores, moderó la jornada intensiva del viernes subrayando las 35.000 historias de superación para el conjunto de la provincia. Juan Sánchez Miranda (Tahal, 1959), hijo de agricultor, trabaja desde hace medio siglo en atender a los primeros migrantes y la inserción social del conjunto de la provincia y con envidiable talante comunicativo desde que quien firma lo conoció en los primeros años ochenta. Siempre ha estado buscando trabajo y vivienda para los más necesitados, los que no tienen voz. El pasado viernes celebraron en Almería una jornada institucional bajo el epígrafe “NOESSO: más de 35 años de historia. Pasado, presente y futuro en la intervención con personas en situación de vulnerabilidad”. Fue un encuentro de compromiso y de trabajo junto a personas que, en distintos momentos de sus vidas, han necesitado apoyo, oportunidades y un lugar desde el que volver a empezar. Se recordó parte del camino recorrido y, sobre todo mirando al futuro para renovar impulsos para los retos que vienen. Sánchez Miranda mantiene su rebeldía y las ganas por realizar un servicio público de verdad. Tiene un perfil pastoral por los puntos por los que ha pasado y un plus social, marcado por el servicio a los demás. Su larga trayectoria y el afecto que le tenemos nos habla de una persona que sabe de lo que habla porque está en el tajo. Siempre está en tajo, codo con codo, aplicando su filosofía de igualdad. El sacerdote Juan Sánchez no tiene tiempo para lo insustancial. Huye de los perfiles falsos marcados por los aires de grandeza o mejor de la mediocridad.
Juan Sánchez Miranda fue el primer presidente y fundador de Almería Acoge por conciencia y la justicia social en 1987. Representa a esas personas que sabes que están ahí siempre para ayudar a los demás. En una de las noches de febrero del año 2000, durante los sucesos racistas de El Ejido, me infiltré en un grupo de “imbéciles o desarmados” que pegaban fuego a casas de inmigrantes, a negocios, y que se dirigían a la sede de El Ejido Acoge “para quemarla”. Llamé a Sánchez Miranda y le advertí de la tragedia que se avecinaba con la intención de que salvaguardara los documentos o materiales más importantes de la sede dentro de unos días en los que la trabajadora y ciudad ejidense salió en todas las pantallas del mundo. Supo adelantarse a la transformación de la provincia, volcado con la ayuda a los migrantes e inmigrantes.
Samba, ejemplo de integración. Sánchez Miranda sigue pegado a la realidad. Las personas son su inspiración. Un ejemplo es el de Samba, marcado por la pobreza. No quería irse de su país, pese a que había razones para salir huyendo. Sánchez Miranda se muestra orgulloso: “Con apenas 16 años, tomó una decisión que cambiaría su vida para siempre. No fue una decisión fácil ni compartida. De hecho, su padre no sabía nada. Una noche, en silencio, preparó una mochila, salió por la ventana de su casa y emprendió un viaje incierto. No huía de su tierra; huía de la falta de oportunidades. Lo hacía con un objetivo claro: ayudar a su familia”.
El camino fue duro desde el primer momento. Llegó a Bamako sin apenas recursos, durmiendo en la calle y comiendo lo que podía.
El desierto fue uno de los tramos más difíciles: un territorio hostil, peligroso, donde la vida humana muchas veces pierde valor. En Argelia trabajó en la construcción, ganando lo justo para continuar. Más adelante llegó a Marruecos, y desde allí, como tantos otros, se subió a una patera rumbo a España. No hablaba el idioma, no tenía documentación y se sentía solo. Durante un tiempo vivió en un centro donde permaneció dos años. Al cumplir los 18 años tuvo que abandonar ese recurso, y fue entonces cuando llegó a NOESSO, en Vícar. Recuerda aquel momento con una mezcla de miedo y tristeza. Dejaba atrás un lugar donde había hecho amigos y tenía cierta estabilidad. Al llegar, volvía a ser un extraño, no conocía a nadie. Durante la primera semana apenas hablaba. Sin embargo, poco a poco, algo empezó a cambiar. Encontró acogida. Encontró personas que le escuchaban, que le acompañaban en lo bueno y en lo malo. “En NOESSO no solo le ofrecieron un lugar donde estar, sino un camino para reconstruirse. Aprendió el idioma, algo que al principio parecía imposible. Aprendió a leer y escribir, a desenvolverse en una sociedad completamente nueva. Ganó confianza en sí mismo. Uno de los momentos más importantes de su vida llegó cuando consiguió la documentación. Hasta entonces, no podía trabajar legalmente, lo que le generaba frustración y una profunda sensación de inseguridad. Cuando por fin obtuvo los papeles, sintió que una puerta se abría de verdad”, destaca Miranda. A partir de ahí, su vida comenzó a estabilizarse. Encontró un trabajo fijo en una empresa, donde se siente valorado y bien tratado. Con esfuerzo y constancia, logró algo que para muchos resulta inalcanzable: comprarse una casa. Hoy la comparte con compañeros, también vinculados a su proceso, construyendo juntos una nueva etapa”. “Samba reconoce que ha cambiado mucho. Ha conseguido aquello que soñaba cuando salió de Malí: ayudar a su familia. Cada mes envía dinero para contribuir a su sustento, algo que para él tiene un valor enorme. Si antes su objetivo era llegar a Europa, ahora su mirada vuelve a su origen. Quiere regresar a su país. Quiere estar con su familia. Quiere emprender allí un proyecto que genere empleo y oportunidades, para que otros jóvenes no tengan que pasar por lo que él vivió”.
Vida digna. “Cuando piensa en jóvenes de su edad que se plantean emigrar, su mensaje es contundente: que no lo hagan. Que intenten formarse y trabajar en su país, porque el viaje está lleno de riesgos y sufrimiento”. “Guarda un profundo agradecimiento por lo vivido en España. Considera este país como un lugar maravilloso, donde ha encontrado personas que hoy siente como su familia. Porque, aunque esté lejos de los suyos, no ha estado solo”. Ha habido esfuerzo, acompañamiento y esperanza. “Cuando mira atrás, no solo ve el camino recorrido, sino todo lo que ha sido capaz de lograr. Y cuando mira hacia adelante, lo hace con un propósito claro: devolver a otros lo que la vida, con mucho esfuerzo y ayuda, le ha permitido alcanzar a él”. Este es un sucinto ejemplo, hay muchos más. Sánchez Miranda sigue trabajando en dar oportunidad a los de aquí y a los de allá. “Las personas, siempre en el centro de todo”.