La primera noche de la acampada por la vivienda en Almería, nada tranquila: "Nos tiraron huevos"
Un total de 19 personas han pernoctado en el Paseo, haciendo guardias y pretenden continuar hasta que se produzcan "cambios significativos"

Alrededor de unas 15 tiendas de campaña están instaladas en la Plaza Emilio Pérez.
Una reivindicación social no suele ser sencilla: requiere un proceso y conlleva un desgaste implícito. La primera noche de quienes han pernoctado en la llamada Plaza Circular en demanda de una solución a la crisis de la vivienda tampoco ha sido del todo tranquila. Más de una docena de tiendas de campaña continúan instaladas este lunes en una parte de la Plaza Emilio Pérez, justo donde comienza el Paseo de Almería.
En ellas, cerca de una veintena de personas han pasado la primera noche de una protesta que comenzó el domingo, después de la multitudinaria movilización a nivel nacional por una vivienda digna, y que pretende mantenerse, por ahora, en el corazón de la capital.
Por ahora, nadie ha puesto fecha al final de la acampada. Los participantes pretenden mantener las tiendas en la Plaza Emilio Pérez mientras continúe la movilización a nivel nacional y decidir sus próximos pasos a través de las asambleas que se celebren en el propio campamento.
Sin fecha de levantar el campamento, hasta que España lo decida
La protesta de Almería, permanece pendiente de lo que ocurra con las acampadas impulsadas en otros puntos del país. "Entiendo que se levantará la acampada cuando se empiece a levantar en el resto de España", explica Andrea, una de las portavoces de los acampados.
Hasta entonces, la intención es continuar en el inicio del Paseo y prolongar la protesta. Andrea asegura que buscan "continuar haciendo presión hasta que se produzca algún cambio significativo sobre esta problemática que nos atraviesa".
La primera noche no ha sido una jornada de vino y rosas. Algunos han conseguido descansar durante la noche, aunque no sin dificultades. El sueño de los participantes ha estado condicionado por la necesidad de establecer turnos de vigilancia entre quienes permanecen en el campamento. "Esta noche ha habido mucha gente a la que le ha costado mucho dormir" señala Andrea, una de las portavoces de la plataforma social que coordina la acampada, quien ha asegurado que durante la noche varios vehículos increparon a los participantes e incluso les lanzaron huevos.
Noche de huevos
En ellas, cerca de una veintena de personas han personas han pasado allí la primera noche de una protesta que comenzó el domingo, después de la multitudinaria movilización a nivel nacional por una vivienda digna, y que pretende quedarse por ahora en el corazón de la capital.
Algunos han conseguido descansar en la primera noche, pero no a un coste gratuito, ya que su sueño ha estado velado por otro sector de los que allí pernoctan que han tenido que hacer guardia durante la noche. Dormir en una tienda en mitad de la ciudad significa convivir con todo lo que sucede cuando Almería se apaga. Coches, viandantes, ruido y también algún incidente. Andrea, asegura que durante la noche hubo vehículos cuyos ocupantes increparon a los participantes e incluso les lanzaron huevos.
No hablan abiertamente de miedo por su integridad física, pero sí reconocen cierta tensión y, sobre todo, una sensación de inseguridad que les ha llevado a organizarse. Los gritos y los huevos lanzados, sostienen, no van a cambiar el carácter con el que quieren mantener la movilización. "Siempre hay un poco de provocación en la que no queremos entrar, porque no queremos reproducir un discurso de polarización".
Una rutina fuera de las tiendas: "aquí somos currantes"
Con las primeras luces del lunes, la protesta ha entrado en una nueva fase. Ya no se trata únicamente de plantar las tiendas después de la concentración del domingo. Ahora toca mantener un campamento durante las 24 horas y encajarlo en la vida cotidiana de quienes participan en él.
Son 19 las personas que, según la organización, han pernoctado en la plaza durante esta primera noche, aunque por el espacio pasan a lo largo del día más vecinos que participan durante unas horas y después se marchan.
Muchos tienen que adaptar la protesta a sus empleos. Uno de los acampados lo explica utilizando su propia rutina como ejemplo: "Vengo a dormir aquí, paso la mañana haciendo las actividades que tengamos previstas y luego por la tarde tengo que irme a trabajar, porque aquí estamos personas currantes también".
Precisamente mantener el campamento ha obligado a comenzar a organizarse desde las primeras horas. En la asamblea celebrada tras instalar las tiendas se abordó la relación con los medios de comunicación, las fórmulas de participación, las necesidades materiales y alimenticias y la creación de una comisión de comunicación.
Los participantes insisten en que se trata de un "espacio no partidista" abierto a cualquier persona o entidad que quiera sumarse o colaborar. Según explican, ya hay ciudadanos que se acercan para colaborar y aportar material.
Una carta a la Subdelegación del Gobierno
La acampada ha abierto también dudas sobre su situación administrativa. Los organizadores reconocen que comenzaron a instalar las tiendas sin contar previamente con una autorización. De hecho, la propia instalación del campamento ha abierto un frente administrativo que se ha traducido en una denuncia del Ayuntamiento de Almería por "ocupación ilegal".
Por otra parte, simpatizantes de la causa sostienen que la acampada responde a una "manifestación estática" y, por tanto, consideran que es "legal como cualquier otra forma de manifestación".
Asimismo, según ha podido conocer LA VOZ, el abogado que presta asistencia jurídica a los acampados de la plaza Emilio Pérez habría preparado un escrito para la Subdelegación del Gobierno en Almería en el que expone el carácter pacífico de la protesta.
De igual manera, otro de los participantes consultados por este periódico asegura que, tras iniciar la acampada y ponerse en contacto con la institución para informar de su existencia, se les trasladó —siempre según su relato— "que la protesta podía continuar siempre que no se alterase el orden público ni se interfiriera en el tráfico, además de mantener informada a la Administración sobre la evolución de la situación".
Presencia policial
La Policía Local acudió al lugar cuando comenzó la instalación del campamento. Según la versión ofrecida por los acampados, hasta la plaza llegaron cinco vehículos y "alrededor de 14 o 15 agentes", produciéndose inicialmente un intento de que retirasen las tiendas. Los participantes aseguran que posteriormente ha continuado existiendo presencia policial en el entorno, aunque no de forma permanente durante toda la madrugada.