La Voz de Almeria

Almería

La fábrica de Almería donde 15 mujeres equipan a las unidades de élite del Ejército

Un taller nacido en una cochera hace 14 años se ha convertido en el proveedor de equipamiento táctico para las Fuerzas Armadas con manufactoras 100% almerienses

Varias operarias de Bulltac trabajan en el equipamiento de los Cazadores de Montaña diseñado y creado en Almería

Varias operarias de Bulltac trabajan en el equipamiento de los Cazadores de Montaña diseñado y creado en AlmeríaVíctor Navarro

Víctor Navarro
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Por las mañanas, en un polígono industrial de Almería donde el sol no perdona, varias mujeres rematan a golpe de máquina de coser las mochilas y bolsillerías tácticas que mañana pisarán el teatro de operaciones, ya sea la tierra de Letonia o la nieve de Jaca.

Esta es la historia de BullTac y Plus Ultra: la alianza entre dos exlegionarios que supieron lo que es pasar frío en Kosovo y un grupo de operarias locales que han convertido el patronaje de alta resistencia en su propio orgullo y en el de las Fuerzas Armadas del país. Para entender cómo se acaba proveyendo de bolsillería táctica al Mando de Operaciones Especiales (MOE) de Alicante o los paracaidistas, hay que retroceder catorce años en el tiempo y situarse en una modesta cochera de 35 metros cuadrados en el Cerro La Cruz.

Allí, con un préstamo de 3.000 euros pedido a su hermana, Mario Cuesta —salmantino de nacimiento pero criado al amparo de la base almeriense— comenzó a vender las primeras “chuminadas” tácticas a sus excompañeros, tras licenciarse. “Yo me fui de misiones a Kosovo, Irak o Afganistán con 18 años recién cumplidos. Sé lo que es pasar frío en los pies, o que se te rompa un bolsillo en plena maniobra”, rememora Mario. Junto a su socio Pablo Cañas —quien fuera su cabo en la 7.ª Compañía de la Legión—, levantaron primero Plus Ultra, una firma dedicada a importar las mejores marcas para el Ministerio de Defensa.

Las unidades de élite visten made in Viator

Sin embargo, el inflexible engranaje de la contratación pública estatal impuso un dilema: “Sale un concurso para Infantería de Marina y te piden las muestras en diez días. Llamas a un proveedor de EE. UU. o a una fábrica en Vietnam y te dicen que no llegan o que te pongan en cola”.

La solución fue tan arriesgada como legionaria: ganaron la licitación de la Infantería de Marina antes de tener siquiera montado el taller. Tuvieron que despejar el almacén a toda prisa, comprar maquinaria industrial y fundar BullTac: su propia marca de fabricación 100 % nacional y que abastece a las unidades de élite del ejercito desde el polígono de La Juaida de Viator.

Al cruzar el umbral del taller de BullTac, el ambiente dista mucho del rigor marcial de las contiguas bases militares. Aquí suena el chachachá de las máquinas de coser industriales, el chasquido del velcro de alta densidad y las risas de un equipo de 15 personas compuesto en su mayoría por mujeres de la zona que han encontrado en la industria textil tácita una trinchera donde se han hecho generalas.

Generalas de la aguja y la protección

Pero no se equivoquen: coser para la élite de la defensa no tiene nada que ver con la confección tradicional. “Mucha diferencia. ¡Muchísima! La tela no es la misma, el hilo es de alta resistencia. Antes cosías un vestido o ropa de fiesta; esto requiere otra fuerza, pero te llena”, explica Isa, mientras remata una prenda que lucirán los Cazadores de Montaña.

El componente humano en BullTac encierra además un fuerte compromiso social: muchas de sus trabajadoras son mujeres que pasaron media vida realizando trabajos no regulados en sus casas sin cotizar. Hoy, en esta fábrica textil de alta especialización, que equipa a las Fuerzas Armadas, han convertido aquella labor invisible en un empeño que ayuda a preservar vidas en zonas de conflicto.

Entre ellas hay veteranas del sector como Eleonora, con 15 años de experiencia en la sastrería en Rumanía, que hoy vuelca su saber hacer en el ensamble de mochilas de combate. Saben que lo que sale de sus manos no es mero atrezzo. Sus chalecos para el Servicio Aéreo de la Guardia Civil llevan placas de protección balística en la espalda para evitar impactos desde tierra y sistemas flotantes para emergencias en el mar.

De la misma forma que un artesano reconoce su sello en una obra, estas costureras tácticas de Viator se han convertido en auténticas analistas de la actualidad militar. “Uno ve las noticias y mira el casco o el fusil; nosotras nos fijamos en la costura del uniforme”.

Esa filosofía de trabajo, perfeccionada en el taller de Viator, ponen el acento almeriense en la innovación militar española. En una tierra acostumbrada a la agricultura, un grupo de mujeres capitaneadas por dos exlegionarios teje día a día la piel protectora de las Fuerzas Armadas.

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